Mazzeo en el país de Alicia Eguren

Mazzeo en el país de Alicia Eguren

7Ago22 0 Por Guillermo Cieza

Alicia en el país” es el último libro de Miguel Mazzeo que, con una profusa documentación y valiosos testimonios reconstruye la historia de vida y el pensamiento de una figura herética de la politica argentina, editado por Colihue.
Alicia Graciana Eguren Viva, ‘La flaca’, nunca pasó desapercibida. Frente a ella no había lugar para los términos medios: o se la amaba o se la odiaba” . Con esa descripción, empieza Miguel Mazzeo a abordar un personaje extraordinario y a construir una obra fundamental sobre su vida y su legado. Dice Miguel que Alicia fue tanto o más “herética y diabólica” que John William Cooke , su pareja, y eso ya es decir bastante.
En su vida personal y actuación política, Alicia promueve herejías que son inquietantes.
En los años 60 y 70, la flaca Alicia era un problema para el peronismo en general y para el sector de la izquierda peronista que creía que el General podía conducir un proceso revolucionario. Era un problema plantándose como mujer frente a una sociedad machista, androcéntrica y patriarcal, pero también para las mujeres militantes. Me consta, por haber participado en una organización “cookista” en los años 70, que las peores cosas sobre “la moral” de Alicia la escuché de compañeras.
La herejía de Alicia sigue vigente.
El peronismo sin duda ha sido un hecho maldito en la Argentina. Primero del “país burgués“, después para los que queremos echar abajo al “país burgués“. Como dice Miguel: “Alicia, al igual que John, tuvo una comprensión profunda del peronismo“. Por eso llegó a comprender esa transición, hace 50 años. Y no desde la marginalidad. No era una recienvenida al peronismo, por eso podía hablar con Perón, y también pudo mandarlo al carajo. No en vano su nombre ha sido silenciado por el peronismo en los últimos cuarenta años.
La revolución Cubana fue el acontecimiento más extraordinario de America Latina en el siglo XX y Alicia estuvo allí con John y con el Che, combatiendo en playa Girón. Ella y su marido fueron durante años las personas de confianza de esa revolución en la Argentina. Cuando se cayeron los muros, Cuba siguió adelante, quizás por eso en ese país todavía la recuerdan.
Como bien dice Mazzeo: “Seguramente ella hubiera rechazado con vehemencia el calificativo de feminista, pero en las décadas de su actuación (las que van de la década del 40 a la del 70) encontramos pocas mujeres que hayan ejercido un feminismo práctico del modo en que lo hizo Alicia. Su praxis constituye en sí misma una crítica a todo aquello que reproducía el sistema de dominación patriarcal al tiempo que instala una forma de ser mujer-militante“.
Alicia es un espejo duro para mirarse. También ahora. No sólo por lo que escribió. Por lo que fue su vida. Miguel lo dice con precisión: “La ‘obra’ de Alicia incluye lo que escribió, claro está, pero sobre todo lo que pensó y lo que actuó. Por cierto, de basarnos pura y exclusivamente en sus textos políticos, pasaríamos por alto aspectos sustanciales de su contribución militante y de su universo complejo y revelador“.
Para escribir Alicia en el País , Miguel elige el camino más dificil, que es documentarse, entrevistar a los y las que quedan vivos y la conocieron, encontrarse con su hijo construído con la misma madera de su madre, buscar hasta el último papel que llevó su firma y someter sus borradores a miradas críticas. Y sobre todo, decir la verdad, aunque sea incómoda.
Miguel Mazzeo es un intelectual comprometido con el pensamiento crítico, Y Alicia Eguren se merecía que su vida fuera contada desde ese lugar.

Guillermo Cieza

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