El Caso Karina Moyano y un pedido de justicia para desnaturalizar el maltrato en las escuelas

El Caso Karina Moyano y un pedido de justicia para desnaturalizar el maltrato en las escuelas

17Ago22 0 Por Redacción La Tinta

Ayer, marcharon por la ciudad de Córdoba docentes agrupades y autoconvocades de todos los niveles, familiares y la comunidad educativa cercana a Karina Moyano, la docente de nivel inicial que falleció la semana pasada. Su trágica muerte puso sobre la mesa las consecuencias que el acoso y hostigamiento laboral están provocando en muchas instituciones educativas. Para ahondar, conversamos con integrantes del Colectivo Educación Inicial Córdoba, ya que parece que este no es un hecho aislado, sino parte y consecuencia de una política educativa provincial y estructural, donde priman los dispositivos de control, disciplinamiento y burocracias por sobre la construcción de vínculos comunitarios, democráticos y pedagógicos. 

Por Redacción La tinta

Karina Moyano tenía 38 años y, luego de varias y sucesivas suplencias en otras instituciones, se había incorporado en febrero como docente en el Jardín Hugo Leonelli de Granja de Funes II. El pasado 11 de agosto, falleció luego de cursar una neumonía de la que le habían dado el alta clínica, pero de la que nunca se recuperó. Aun con carpeta médica, recibía presiones y exigencias por parte de la directora del establecimiento, que configuran prácticas de acoso laboral. Unos días antes de su muerte, había consultado con un especialista en salud mental por la situación de estrés y depresión que estaba atravesando en el ámbito laboral. 


Nuestra compañera tenía un diagnóstico de neumonía y, haciendo uso de su derecho, tomó carpeta médica; en medio de su licencia, fue hostigada y presionada por la directora. Estuvo internada y fue dada de alta para cumplir reposo en su casa. Esta situación de estrés laboral influyó profundamente en su estado de salud”, explicaron desde el Colectivo de Educación Inicial Córdoba. 


La educadora había denunciado en la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) lo que venía viviendo y había solicitado acompañamiento a la supervisora de zona. Están los audios, hay testimonios de las compañeras, que confirman que el maltrato era una práctica frecuente en la institución. El abogado que representa a la familia de la docente expresó en distintos medios que estaban esperando su recuperación para iniciar un sumario administrativo para denunciar la situación y pedir el traslado, y anticipó que evalúan iniciar acciones judiciales contra la directora y el Gobierno provincial. 

Cuando la noticia salió y se viralizó -con los audios, mensajes de texto y posteos de Karina-, generó mucha indignación de la comunidad educativa y despertó una alerta: hay muchas situaciones similares, en muchas escuelas, por lo tanto, hay que ampliar la lupa, no quedarse en un caso aislado, en palabras de un directivo: “Directora no se nace, se hace”. ¿Y entonces? ¿Dónde detener la mirada para no caer en punitivismos personalistas?

Desde el Colectivo de Educación Inicial Córdoba, rechazan todo tipo de violencia y acoso laboral en los ámbitos escolares, y exigen a las autoridades y responsables del Ministerio de Educación de Córdoba que garanticen el bienestar de toda la comunidad educativa, a través de la promoción de vínculos democráticos y participativos en cada escuela. “Exigimos que no permitan ni fomenten las políticas de acoso, desgaste, burocracia administrativa innecesaria y autoritarismo laboral. Si las autoridades ministeriales no actúan propositiva y democráticamente resolviendo estas cuestiones de acoso laboral, y si además fomentan la bajada jerárquica y autoritaria de exigencias, serán cómplices de las políticas educativas que atentan contra la salud física y mental de la docencia”, expresaron en un comunicado.

Las prácticas de acoso laboral -también llamadas mobbing- están tipificadas por normativa. Desde junio de 2019, Argentina se convirtió en el tercer país del mundo en ratificar -mediante la Ley N° 27.580- el Convenio 190 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, adoptado por la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Dicha ley abarca no solo las acciones que se desarrollan en el espacio físico de trabajo, sino también a las comunicaciones relacionadas con este ámbito, en particular, las que tienen lugar mediante tecnologías de la información y la comunicación. Destaca que la “violencia y acoso en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género”. 

En diálogo con La tinta, desde el Colectivo explican que “muchas compañeras están empezando a denunciar este tipo de situaciones de acoso laboral, que cada vez son más frecuentes y que están dejando de estar naturalizadas. Lo peor que nos puede pasar es que esto se convierta en una pelea entre maestras y directoras, no creemos que esto sea solo un caso puntual, que castigado y haciendo el procedimiento correspondiente ya está. Hay que analizar que este tipo de situaciones de acoso laboral se da en un sistema educativo, que tiene códigos, características y lógicas jerárquicas, autoritarias y verticalistas. Y donde la burocracia administrativa se impone por sobre todo y como ritmo de respuesta a las exigencias”.

Sobrecargas laborales, tener que cumplimentar demandas en varias instituciones (en los casos de no tener un cargo), controles de asistencia, comunicación con las familias, informes pedagógicos, administrativos, carga en sistema, más control hacia estudiantes y familias, comunicaciones informales vía WhatsApp en horarios no laborales, obstáculos para sacar licencias y carpetas médicas, malas condiciones de infraestructura y recursos pedagógicos, el deficitario y restrictivo servicio que ofrece el PAICor, salarios bajos y se puede seguir enlistando.

“Al final, militar la ternura en las escuelas se convierte realmente en un acto revolucionario y político. La escuela es y debe ser un lugar de encuentro, de diálogo, empatía y solidaridad donde se construya desde la ternura y en condiciones de profunda horizontalidad, prácticas humanas que promuevan una educación en libertad, igualdad y dignidad para todxs. ¿Cómo le vamos a dar vuelta a este sistema maltratador y opresor, y profundamente jerárquico? Ya lo hemos dicho hace años, la salida es con prácticas más democráticas, más abiertas y participativas, más consultivas, pero tenemos que hablar y visibilizar que esta provincia es un régimen. Se ha constituido como tal desde 1999, gobiernan extendiendo el feudo”, expresaron desde el Colectivo Inicial.

*Por Redacción La tinta / Imagen de portada: A/D.

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