Violencia policial contra un niño indígena wichí

Violencia policial contra un niño indígena wichí

17Ago22 0 Por Melina Sánchez

Otra vez la policía irrumpe en 50 viviendas. Una violencia racial instituida e institucionalizada.

En la madrugada del día sábado 13 de agosto, policías comienzan a hostigar a jóvenes del Barrio 50 viviendas cuando volvían a sus casas. Entre las tres y las seis de la madrugada hostigaron, amenazaron, golpearon, hicieron allanamiento de morada sin orden judicial, golpearon a un niño discapacitado y atemorizaron a otros niños y mujeres, se llevaron a tres jóvenes detenidos, a quienes también habían golpeado brutalmente.

Sábado 13 de agosto

Un nene juega en la plaza del barrio. Hasta que los policías deciden iniciar un tortuoso divertimento con su condición. Se llama Daniel Torres, tiene 12 años. El niño tiene una discapacidad motriz. Los policías se acercan a él violentamente “con pistola en mano” y lo obligan a correr a la cuenta de tres, además de que esa es una situación de tortura que no tendría que vivir nadie, mucho menos un niño de 12 años, y menos que menos si tiene una discapacidad que le impide caminar.

Hace un tiempo tuvo una enfermedad grande, cuenta su abuela, Benicia Luna. No supieron qué fue porque lo llevaron al hospital local y no lo quieren atender porque son de las 50 viviendas, y a Formosa no pueden ir porque no tienen plata para pasajes. Así que se quedó ahí. La enfermedad dejó como secuelas una discapacidad motriz en los pies, “tiene los piecitos cruzados”.

El sábado estaba jugando en la plaza, y los policías lo golpearon cuando “no pudo” correr a la cuenta de tres. Tiene toda la cara golpeada. Está en cama, no se puede mover de la cama, “y no lo podemos llevar al hospital”.

Los tres jóvenes wichí que como ya es de público conocimiento encerraron el sábado 13 de agosto en la madrugada, luego de un ilegal allanamiento de morada, sin orden judicial, se encuentran alojados en la Comisaría de Chiriguanos, distante una hora aproximadamente de Ingeniero Juárez.

Domingo 14 de agosto- conversación con las madres wichí:

 La madre de Joaquín González no pudo viajar a verlo pero pide por su hijo, está preocupada por él, y por sus nietos, Joaquín tiene dos hijos, de tres y cinco años, uno de ellos tiene una discapacidad, necesita a su padre.

Dos de las madres han viajado a verlos, la madre de René Alberto Agüero y la de Ismael Mateo Agüero. El testimonio de ambas y de otros familiares dice que “los chicos están muy golpeados”. René tiene un gran golpe en la cabeza y una fractura en el brazo derecho, se le salió de lugar el brazo. El golpe en la cabeza es profundo. Dice su madre que si bien ella lo vio detrás de la reja y él estaba en lugar oscuro, estima que es de alrededor de cuatro puntos. No los vio ningún médico.

Laura Agüero, madre de Ismael Agüero, no lo pudo ver, no la dejaron verlo. Aunque sí viajó hasta la Comisaría de Chiriguanos. La policía dice que el joven está en la cama, es decir, estaría aún más golpeado.

Elena Frías, madre de René Agüero, comunica que los policías estaban  borrachos, y pasaron casa por casa. René Agüero, al igual que Ismael y Joaquín, es changarín, el último tiempo René e Ismael hacían trabajos de recolección para la municipalidad. Tiene un golpe en la parte derecha de la cabeza. Chiriguanos queda a una hora de Juárez y en zona más desolada. René tiene la cara morada, la cabeza morada.

“Muy golpeados están los chicos. Los alzaron en las viviendas.”

Delicia Villa es madre de Víctor Hugo Delgado, de 26 años, marido de Silvana González -quien es a su vez hermana de Ismael Agüero y prima de René Agüero-, padre de tres hijos, dos nenas y un varón: Araceli Yudith, de nueve añitos, que va a cuarto grado; Carolina González, ocho añitos, está en tercer grado, y de Víctor Nehemías, de cuatro años, que está en jardín.

Víctor Hugo recibe a diario amenazas de los policías, le dicen que a él lo quieren agarrar porque él es cabeza. Lo tienen vigilado, por ejemplo, él hoy se fue al centro a comprar, a la ida los policías estaban viendo de una vereda, cuando volvía ya estaban en la otra”. Dicen que él habla con los chicos, les molesta que se junten y hablen, como si no tuvieran derecho. Quizás la policía hostigue a Víctor Hugo porque es uno de los detenidos de aquella semana santa en 2017, cuando los policías pasearon a las rastras a Agustín Santillán y mantuvieron a siete jóvenes presos entre los meses de abril y noviembre de ese año, algunos de ellos permanecieron un par de meses como NN.

“Cuando van a la escuela por el camino, a los varones, los siguen. Por eso algunos no van a la escuela por miedo. “

La madre de Joaquín González, Paola Cruz, cuenta que es jornalizado, changarín, que corta ladrillos.  Lo pudo ver el sábado cerca de las tres, estaba descalzo, “me preocupa su documento, le retuvieron el DNI en la comisaría de Juárez”.

Paola dice que tiene miedo, que no quiere decir nada contra el gobierno, pero también está preocupada por su hijo. Joaquín tiene dos hijos, uno de cinco años, Dardo González, y otro de tres añitos, Raimundo González, el más chiquito tiene una discapacidad.

Ella vive en Barrio Obrero, pero su hijo vive en 50 viviendas con su señora, Medonia Antonio.

No conocemos los policías porque no son de acá, son de Formosa. Cada semana vienen los colectivos llenos de policía desde Formosa. Cuando queremos hacer algo grande, cuando queremos la justicia vienen la policía y nos meten presos. Nos llevan en lomitas. Nos llevan a juicio”. Esto dice Benicia Luna, abuela del niño golpeado por los policías.

Melina Sánchez

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