“Con las niñeces hay mucho por hacer, mucho por compartir”

“Con las niñeces hay mucho por hacer, mucho por compartir”

21Ago22 0 Por Tramas

Reportaje a Eduardo Gonzalez Andía, titiritero.

Tramas (T): Desde hace muchos años elegiste a los títeres como una forma de vincularte con los niños y las niñas. Por qué quisiste ser titiritero?

Eduardo González Andía (EGA): Al principio de la década de los 90 participé de un colectivo pedagógico que se llamó Bosque Esmeralda, con compañeros y compañeras de distintas disciplinas que fuimos realizando distintas experiencias en ámbitos escolares y también en la Facultad de Ciencias Naturales, en aquel momento la Facultad estaba en el subsuelo del Museo en el mismo bosque de La Plata. Y de alguna forma empezó también a generarse la necesidad de contar cosas, de expresar ideas, de generar propuestas y ahí los títeres empezaron a formar parte de nuestra aula taller. No realizando espectáculos, pero sí formando parte de nuestras actividades, sobre todo cuando compartíamos distintos contenidos. Hablar sobre problemas ambientales, temáticas colectivas y de salidas colectivas a los problemas ambientales también. Ya en esa época, poníamos acento allí, cuando todavía los movimientos sociales lo estaban recién incorporando a su agenda. Por otro lado, siempre fue vinculado a la niñez sobre todo en esos años. También con actividades para adultos mayores y jóvenes. Así fueron apareciendo los títeres. Con los años, dos o tres años, empezó a generarse la necesidad de realizar espectáculos, siempre en el marco educativo y ahí es donde empieza las pasantías de formación en distintos ámbitos, que aún continúan. Junto con otros compañeros empezamos a realizar cursos y talleres. Así fue que a partir de la experiencia de Bosque Esmeralda, se llamó Títeres del Bosque. Y empezamos a andar distintos compañeros que fuimos abrazando la educación ambiental y el teatro de títeres en distintos lugares. A mí me tocó un verano ir a vivir a Tierra del Fuego, me tocó quedarme, me gustó quedarme y allí fui también generando cosas. Esa es una partecita de la historia. Con las niñeces hay mucho por hacer, mucho por compartir. Tratar de hacerlo desde ámbitos asamblearios, horizontales, siempre desde el punto de vista educativo. Pero no tiene un acento en la seriedad, los títeres están destinados a romper estructuras y generar ámbitos de alegría y de disfrute colectivos. El mejor espacio para compartir eso es las niñeces. También proponiendo que esa frescura, esas ganas de generar ámbitos de alegría y disfrute sea para toda la vida, no sea un período de nuestra vida. Más allá de que luego vienen la obligaciones, algunas preocupaciones, dolores de espalda, pero la propuesta de los títeres es que esa magia que tienen las niñeces en cualquier contexto, de jugar, de inventar y reinventar, no se pierda. También fuimos incorporando distintos autores y autoras latinoamericanas a nuestros repertorios y generando nuestros propios repertorios, contenidos, obras y dramaturgias.

T: En tus actuaciones se creó un vínculo casi mágico con tu público. Qué te han dado, en lo personal, las niñas y los niños?

EGA: Sí se dan ámbitos mágicos. A veces llegas a la institución y es muy difícil y otras no. Con los años aprendiste que hay que resolver cuestiones técnicas: tener un parlantito, un microfonito, inalámbrico mejor, tener un par de cosas bien resueltas para que el disfrute y la magia funcionen. Me parece interesante que a veces los contextos son complejos, a veces el público, como me pasa a mi que no soy público de muchas artes y te vas formando y encontrándole la vuelta. A veces la propuesta de los títeres es disruptiva en cuanto a que no es cosa que se vea tanto en la tele. Por suerte Paka Paka ha ayudado mucho. Significa otra cosa, significa que no habrá violencia, ni malas palabras, no va a haber reguetón. Habrá otros leguajes, otras canciones, otras temáticas, pero siempre desde una pedagogía de la ternura, el respeto y la esperanza. Estoy en esas búsquedas junto a otros docentes y otros proyectos. La magia se dá y hay encuentros mágicos, no tiene que ver con la cantidad de público sino con cómo se alinean los planetas. Es un ratito donde uno propone una pequeña ceremonia de compartir unas historias y a veces hay sintonías y a veces no. A veces llegan a la actividad las instituciones con distintas dificultades, y otras veces uno llega en el momento justo, donde hace falta y sos bien recibido.

Esa magia hay que ir construyéndola,  teniendo un buen espectáculo, teniendo espacios para ensayar, trabajar desde la plástica, que los muñecos estén bien, las escenografías también. Significa que hay que generarla esa magia, no es que vos enguantás y ya ocurre eso. Hay que ir construyéndola y producirse también. Por otro lado también es como los jugadores de fútbol, podes ser un crack, pero dos o tres partidos malos te salen en el año y si te pasa eso, te decepciona. Cuando sos más grande tenés otro tipo de experiencias y podés absorber esos momentos y cuando sos más joven no lo podés creer. Pero por otro lado, un promedio de 50 o 60 funciones al año, casi todas salen lindas, con distintas variables y propuestas. Y es una alegría.

T: Durante el primer peronismo se hizo popular la frase: los únicos privilegiados son los niños. Te parece que ha sido así, con los últimos gobiernos?

EGA: No, sabemos que hoy no son privilegiados. Hoy el modelo económico quiere más, quiere todo, destruir todo y sobre todo explotar todo lo que pueda. Las niñeces quedan a un costado. Es increíble como los distintos estados están vulnerando una cantidad inmensa de derechos y lo cultural no queda tan al margen de todo eso. Por suerte, algunas cositas se van viendo: ferias del libro, municipios, cositas que tienen que ver con actividades provinciales, que también tienen que ver con las trabajadoras y trabajadores del sindicato de actores. Compañeros que vienen cinchando desde hace mucho por leyes teatrales, hacen que hoy algunas cosas estén funcionando, otras que no. Pero estamos siempre orientados, en que no solamente esos privilegios sean por el día del niño, donde haya una famosa chocolatada y un espectáculo este presente, sino que esos espacios de cuidados especiales, de amor de cariño, de ternura y clalidad tambien, porque todo taller debe tener una calidad. Hace que la vayamos construyendo todos los días, no solamente para el día del niño y la niña. Hoy me toma esta fecha en plena vigencia, aún soy joven para la actividad titiritesca y sobre todo, también participando en dos espacios estatales. Uno es la Municipalidad de La Plata y otro es la Dirección de Escuelas a través del Programa Patios Abiertos y también de la Cooperativa de Servicios Culturales “La calle de los Títeres”. En estos ámbitos, sobre todo en la escuela y en la Calle de los Títeres salen las temáticas relacionadas con la niñez. Es una necesidad permanente ponerlas sobre la mesa. Una necesidad permanente también es organizarse para que estos espacios sigan vigentes con presupuesto, calidad institucional y sobre todo con buenas propuestas artísticas.

T: Tu personaje más conocido es el Conejo Buñuelo. Nos podés contar su historia?

EGA: Conejo Buñuelo, el más conocido? No. Participando durante 15 años del que hoy es el Frente Plurinacional Darío Santillán, antes cuando empecé a hacer algunas cosas era el MTD Aníbal Verón, luego fue el Frente Popular Darío Santillán, participé en diferentes espacios de jóvenes y niñeces con otros coletivos y él (Buñuelo) era el que acompañaba las movilizaciones y acompaña también. En verdad es un títere que hace mucho que no lo uso en una función. Creo que pronto lo voy a usar. Él fue el que más acompañó y  acompaña muchas luchas. Trata de ser simpático, amoroso, irreverente y a su vez acompaña todas las luchas que se puedan. Me parece importante rescatar que hay otros títeres también simbólicos: Severino y Micaela son la parejita que siempre interpretó historias de amor, el Pirata Eascabuches un pirata que habita las islas Paulino y la parte civil de la isla Santiago, tiene su hijo y su papá. Por otro lado el gauchito don Zoilo, hay muchos personajes más. También, además de las funciones que estoy haciendo acá, están los talleres. La Calle de los Títeres me enseño esta cosa colectiva de armar una mesada, una frazada o lo que sea en el suelo, y compartir con tijeritas y papeles de colores y algún material, la construcción de títeres. Que cada chico y chica se vaya con su títere. Esos desafíos de taller de una hora, significa un enorme encuentro, es una ronda de creación donde alguna vez me decía una médica: de acá no se enferma nadie ahora, porque salen con la energía muy para arriba, que tiene que ver con una conexión muy grande con nuestras defensas. No es misticismo. El arte cura, el arte acompaña la salud de nuestro pueblo, el arte tambien es alegría. Eso quería compartir porque ha formado parte de distintos escenarios sociales.

Hoy acompaño distintas bibliotecas populares, distintas asambleas desde donde puedo. Está la pandemia todavía no terminada, pero estoy por suerte aún vigente y en actividad.

T: quisieras decir algo más?

EGA: Siempre para mi es una experiencia colectiva el teatro de títeres. Quería comentar también la experiencia de dos personas que quiero mucho, muy jóvenes. Paula y Nerea están viviendo  en Usuhaia donde viví y hoy son docentes en teatro de títeres están participando de diferentes experiencias pedagógicas allá, con quienes permanentemente interactuamos e intercambiamos gracias a las tecnologías, alguna que otra idea y actividad. Está el deseo de ir personalmente. Fui en el 2019 a la feria del libro de Usuhaia y participe de la feria del libro virtual. Es un lugar que si bien se va tanformando siguen mis vínculos afectivos con mucha gente más tambien. O sea, está Títeres del Bosque Ushuaia, algunas de las cosas sembradas están ahí muy vigentes, y esperando que algunas cosas que vamos sembrando acá en la  región puedan generar esos frutos y esas flores, esas ganas de construir ese mundo mejor que nos merecemos.

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