El mundo ha vivido equivocado

El mundo ha vivido equivocado

24Ago22 0 Por Guillermo Cieza

“El mundo ha vivido equivocado” es un famoso cuento de Roberto Fontanarrosa que juega con las fantasías de dos amigos que se encuentran en un café y hablan de la realidad. La dirigencia política de los partidos mayoritarios argentinos causa mucho menos gracia que el humorista rosarino, cuando se equivoca sobre el mundo en que vivimos.


La declaración del embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Arguello, “Nosotros tenemos los recursos naturales, EE UU nos puede dar los fondos necesarios para desarrollar la infraestructura necesaria“, nos recuerda lecturas de comentarios parecidos que hacía Bernardino Rivadavia, para atarnos al Imperio Británico. Pero hay una diferencia, Rivadavia era un cipayo actualizado. Inglaterra era en ese momento histórico la gran potencia capitalista emergente. Arguello nos propone someternos a una potencia en retroceso.
La decadencia del imperio estadounidense y de las potencias occidentales agrupadas en la OTAN es un dato de la realidad que certifican una serie de hechos comprobables.

  1. La consolidación del ascenso de China como futura primera potencia mundial parece irrefutable. Sus números son impresionantes . Desde 1949, el tamaño de su economia se ha multiplicado por 189. Actualmente representa el 17% de la producción económica mundial. La alianzas de China expresadas en el BRICS, también están en crecimiento. Pasaron del 18% de la economía mundial en 1992 al 37,36 % en 2021. El comercio entre China y África aumentó 22,6 veces entre 1997 y 2010, y el comercio con América Latina aumentó 22 veces. La contracara del ascenso de China es la declinación de las potencias occidentales expresadas en el G7, que han visto descender el peso de sus PBI del 70 al 55%.
  2. La guerra de Ucrania no ha debilitado económicamente a Rusia, ni reducido sus mercados petroleros. El país liderado por Putin vende la misma cantidad de hidrocarburos que antes que empezara la guerra y ha duplicado su valor. A quienes se preocupan por el superavit fiscal, les recomendamos echar una ojeada a los números de Rusia. Europa, que ha visto triplicar los precios de los combustibles y aumentos exhorbitantes en alimentos, está sumida en una crisis económica que ya le costó la cabeza a los primeros ministros de Gran Bretaña e Italia. Y todavía no llegó el invierno. Alemania es uno de los países más afectados por la crisis porque no puede sostener su industria sin los hidrocarburos y otras materias primas rusas y porque su principal socio comercial es China.
  3. Estados Unidos puede amortiguar sus problemas económicos porque el complejo militar industrial está trabajando a full, es exportador de energías y alimentos y pueden seguir emitiendo dólares, pero padece un alto grado de descomposición interna. Más allá de la derrota de Biden y un probable regreso de Trump, las tensiones sociales y políticas internas están escalando en violencia.
  4. Es muy interesante observar el desplazamiento geopolítico de países de gran importancia estratégica, que nadie podría calificar como progresistas y que hasta no hace mucho eran aliados incondicionales de Estados Unidos. Me refiero a la India, el país que en pocos años será el más poblado del mundo, Arabia Saudita, el país con mayor producción petrolera de las últimas décadas, y Turquía que es la llave comercial del comercio marítimo entre Asia oriental y Europa. En los últimos años las élites gobernantes de esos países se alejaron del eje EEUU-UE y se acercaron al eje China-Rusia. No hay cambios ideológicos, sólo apuestan a los ganadores.
  5. Lo que está ocurriendo en Latinoamérica, donde la mayoría de los países tienen como primer socio comercial a China, se repite también en Asía y Africa. La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), creada en 2001, hoy está integrada por China, Rusia, India, Kazajstán, Pakistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán. Y en 2022 se agregará a Irán. Esa iniciativa está acercando a otros países del mundo árabe como Siria, Egipto, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y del Sudeste Asiático como Myanmar, Camboya, Nepal, Armenia y Azerbaiyán
  6. Se está creando una gigantesca red de transportes y nuevos sistemas de pagos que aportan a nuevos canales económicos, que van dejando de lado los controles de las potencias occidentales y las políticas de sanciones. Estas nuevas vías comerciales aprovechan los corredores fluviales baratos que llegan hacia el Este hacia el Mar Negro, hacia el norte hacia el Artico, hacia el sur hasta Dubai y la India y hacia el este hasta China. La construcción de gasoductos y un eficiente sistema mercantil de transporte son la explicación de por qué en pocos meses Rusia pudo colocar los hidrocarburos que dejó de vender a Europa. En Africa esta reapareciendo el ferrocarril como un medio de transporte que comunica sus puntos más alejados y también se creo un nuevo sistema de pagos que va a vincularse con otros sistemas alternativos como el MIR y Unión Pay.
  7. En este nuevo contexto, la política de sanciones a países considerados hostiles a las potencias occidentales no están surtiendo el efecto deseado y, por el contrario, están alentando la formación de ligas de países sancionados. En el caso de Latinoamérica siempre se expuso a Venezuela como ejemplo de un país que era duramente golpeado en su economía por sus actitudes independentistas en relación a Estados Unidos. En los últimos cuatro trimestres Venezuela ha venido creciendo por encima de los dos dígitos. Muchos de los problemas de su industria petrolera los ha resuelto con su alianza con Irán. El país que recibe más exportaciones de Venezuela es Turquía. Allí, arranca una cadena de triangulaciones que le permite llegar con sus productos a otros países del mundo.
  8. El imaginario que si no nos llevamos bien con Estados Unidos nos caemos del mundo, pertenece al mundo de la ficción. Lo grave es que se utilizan estas ficciones para condenarnos a pagar estafas como las del acuerdo con el FMI y someternos a políticas de ajuste permanente.
    Recordando a Fontanarrosa podemos concluir que no se trata de que “el mundo ha vivido equivocado”, sucede que nos mienten sobre lo que está ocurriendo en el mundo.

Imagen. El Viejo Topo.com

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