“Este tiene que ser el año de la educación”

“Este tiene que ser el año de la educación”

31Ago22 1 Por Darío Balvidares

La frase del título de esta nota fue pronunciada por el presidente, Alberto Fernández, a fines de enero de este año en la Planta Gráfica Argentina SRL, encargada de imprimir los 7 millones de ejemplares del programa nacional, Libros para Aprender.

La realidad desmiente, necesariamente, cuando el rumbo económico está condicionado por las decisiones políticas de continuar dependiendo de las “recomendaciones” coloniales que, además, implican pagar la estafa del “préstamo”, que el FMI le cedió al gobierno de Mauricio Macri con un nuevo préstamo, que termina legitimando lo que desde la base se constituyó como espurio.

Y en ese marco, que significa la pedagogía de la obediencia, el ajuste se produce en varias áreas, con las consecuencias correspondientes, aunque se relativice con el eufemismo de “readecuación de partidas”.

En un sistema educativo fragmentado en 24 y en el que la función, casi exclusiva, del ministerio de educación nacional queda reducida a acciones “compensatorias”, es del todo significativo que hasta en eso sufra recortes.

En lo que al presupuesto en educación se refiere, según los números del propio ministerio de economía al 28 de agosto, lo presupuestado anual (en millones de pesos) es de 915.371.1 y lo efectivamente ejecutado a la misma fecha es de 483.806.3; es decir el 52,85%, con una participación en el presupuesto total del 5,62%, lo que además implica que no se llega ni al piso del 6% pautado en la propia Ley Nacional de Educación, hace casi 16 años.

Para pensar también, es el hecho que, a 4 meses de la finalización del año, apenas se ejecutó poco más de la mitad de lo asignado, de lo que se desprende que ya estaba en proceso de subejecución.

El recorte en números para la cartera educativa alcanza a los 50 mil millones de pesos; de los que 30 mil millones salen del programa Conectar Igualdad, con todo lo que implica en la era de la digitalización; otros 15 mil millones que correspondían al Plan Fortalecimiento Edilicio de Jardines de Infantes, otra de las deudas históricas y 5 mil millones a programas de infraestructura y equipamiento, como de costumbre siempre pauperizadas las condiciones físicas del proceso de enseñanza-aprendizaje

El ministro Jaime Perczyk, frente al anuncio que precisa la Decisión Administrativa (DA) 826/2022, firmada por el jefe de gabinete, Juan Manzur y el superministro, Sergio Massa, que impulsó la “readecuación” de partidas, señalaba, respecto del programa Conectar Igualdad, que  “un tercio se va a utilizar para pagar el anticipo de la licitación de netbooks y eso está garantizado” y agregó que “los dos tercios restantes se ceden para que disponga su uso el Ministerio de Economía, porque la restricción para la importación de componentes de las netbooks, que es de público conocimiento, impidió que se usaran esos recursos”.

También destacó que esa readecuación “no impacta en nada lo planificado para este año en el Conectar Igualdad”.

En el análisis que realiza la Oficina de Presupuesto del Congreso, sobre la DA 826, en el apartado Bienes y Servicios se lee que “se disminuyeron los créditos de conectividad del programa Conectar Igualdad del ministerio de Educación ($12.000 millones) …” y en el rubro Inversión Real Directa “Conectar Igualdad -18.000 (millones)”. Lo que da el total de los 30 mil millones de pesos de recorte en Conectar Igualdad.

Interesante que el ministro de educación hable de “readecuación” de fondos presupuestarios siendo que esos fondos, o parte de ellos no se podían usar por disyuntivas con la importación de componentes para las netbooks por el tema de la dolarización; bien podrían haber sido dirigidos a ampliar otros insumos de la digitalización como los pisos digitales en las escuelas que aún no los tienen.

No es consistente la reflexión del ministro Perczyk en eso de “no impacta para nada lo planificado para este año en el Conectar igualdad”. Sí impacta, son 30 mil millones de pesos que se le sacaron al programa.

¿Acaso tampoco “impacta para nada” el recorte de lo presupuestado para jardines y para infraestructura y equipamiento?

Los dineros para desarrollar y ampliar la conectividad se volatilizan en el pago de la estafa, al igual que lo presupuestado para la necesaria infraestructura escolar, el equipamiento y los jardines de infantes, que ven desaparecer en total 20 mil millones de pesos. A lo que hay que sumar las demás partidas de otras áreas como Salud, Procrear, Desarrollo Territorial y Hábitat, entre otros ministerios y programas a los que se les afecta el presupuesto con la “readecuación” por un total 210.000 millones de pesos.

Lo que queda absolutamente claro es que en la “readecuación”, los fondos no van a ser reasignados a partidas que favorezcan el bienestar general o a paliar necesidades urgentes de la población, por el contrario, los dineros van a Obligaciones a Cargo del Tesoro; específicamente esta “readecuación” responde al acuerdo con el FMI para cumplir con las metas que la entidad le fijó al gobierno.

(¡No parece ser el año de la educación, presidente!)

Por supuesto que frente a los recortes hubo rechazo de los sindicatos con representación nacional como la Confederación CTERA y la Unión Docentes Argentinos (UDA), pero como es su costumbre, sólo declarar en los medios, pero no proponer ningún plan de lucha por la quita del presupuesto.  

Mientras esto ocurre, la escena política y social se impone desde los patéticos histrionismos del juicio a Cristina Fernández de Kirchner por la supuesta corrupción en la obra pública con la Cauda Vialidad y los epifenómenos de la militancia kirchnerista reprimida por la policía (pretoriana) de la Ciudad de Buenos Aires por manifestarse a favor de la vicepresidenta en las inmediaciones de su domicilio en el barrio de Recoleta.

Se investiga la supuesta corrupción en la obra pública, durante el gobierno kirchnerista, cuando debería haber una investigación de todo el maridaje estatal – privado, por lo menos, desde la dictadura genocida hasta hoy, a cargo de jueces y fiscales elegidos por el voto directo de la población y con mandatos revocables y sin prerrogativas y no por jueces y fiscales que arman sus propias cofradías en función de su ideología de clase privilegiada.

Aunque lo sobresaliente, en este caso, por su procacidad manifiesta, es aceptar el acuerdo con el FMI producto del fraude inherente a la corrupción capitalista que los gobiernos de la burguesía incentivan.

Y peor, mientras los medios muestran el devenir “trágico” en un acto de farsa entre protagonistas y antagonistas; el drama social se profundiza detrás de las otras vallas, las de la ignominia política.  

Darío Balvidares

Imagen destacada Agencia Andar  

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