Una Argentina “sacada” y el atentado contra Cristina Kirchner

Una Argentina “sacada” y el atentado contra Cristina Kirchner

2Sep22 2 Por Guillermo Cieza

Como si fuera una secuencia inevitable: primero el juicio amañado, luego el encierro con vallas y después el intento de asesinato, lo ocurrido a la Vicepresidenta ejemplifica un devenir posible del futuro que nos ofrece la derecha. Pero el ejemplo no es la síntesis. Si no se comprende esa diferencia es imposible encontrar un camino de resistencia.



Un país de “sacados”
El miércoles pasado el periodista Alejandro Bercovich hizo referencia al estado de excitación que manifiestan algunos empresarios, que no sólo mencionan sus ideas con crudeza sino que se encrespan cuando cualquier persona de a pie pretende hacerle alguna pregunta o contradecirle. Puso como ejemplo a Marcos Galperin, fundador de Mercado Pago, que tuiteó que “cuando las reglas laborales son modernas, las personas despedidas rápidamente encuentran nuevos empleos, a veces con mejores condiciones”. Esta afirmación le costó un pedido de aclaración por parte de un periodista sobre su experiencia personal con los despidos y Galperin “se sacó” con su respuesta. El editorial de Bercovich que se titula “Sacados”, mencionó otros ejemplos y concluía diciendo que “Galperin y Macri vienen sacados, la Argentina magnate está sacada y viene por todo”.
La reflexión de Bercovich me condujo a pensar de que en la Argentina de hoy la lista de los “sacados” no se limita a algunos empresarios y al ex-presidente. Debería incluirse también a los jueces que emitieron el fallo que deslinda de responsabilidades al mismo Macri por el espionaje al ARA San Juan, a los que mandan en cana a pibes en causas armadas por la policía, y al Fiscal Luciani que, flojito de papeles, está tratando de condenar a 12 años a la actual Vicepresidenta. También a comunicadores y dirigentes políticos que más bien parecen barras bravas, alentando a sus tropas antes de entrar en combate.


“Sacados” en el mundo
De la misma manera que el coronavirus no fue una peste que afectó a los habitantes de un solo país, lo de estar “sacado” parece ser también una epidemia global. Escribiendo sobre el asesinato de la periodista Darya Dugina, hija del filosofo nacionalista ruso Alexander Dugin, el periodista brasileño Pepe Escobar dice “Seis meses después del inicio de la Operación Militar Especial (SMO, por sus siglas en inglés) de Rusia en Ucrania, las placas tectónicas geopolíticas del siglo XXI se han dislocado a una velocidad y profundidad asombrosas, con inmensas repercusiones históricas ya al alcance de la mano. Parafraseando a T.S. Eliot, así es como comienza el (nuevo) mundo, no con un gemido sino con una explosión. El asesinato a sangre fría de Darya Dugina , el terrorismo a las puertas de Moscú, puede haber coincidido fatídicamente con el punto de intersección de seis meses, pero no hará nada para modificar la dinámica del cambio histórico actual, en curso”…”Lo que vemos es que vastas franjas del Sur Global, o el 85 por ciento de la población mundial, se preparan de forma lenta pero segura para involucrarse en expulsar a los capitalistas financieros de sus horizontes nacionales y, en última instancia, acabar con ellos: una batalla larga y tortuosa que implica múltiples contratiempos”. Y también afirma que: “Nunca subestimes un Imperio amargado, herido, profundamente humillado y en declive. Abróchense los cinturones de seguridad para más de esta tensa dinámica durante el resto de la década”.
Pepe Escobar es periodista y autor de Globalistan. Es también corresponsal para el diario Asia Times y analista político para the Real News. Algunos afirman que Asia Times esta vinculado al Partido Comunista China. Si así fuera, esta particular percepción del mundo que se viene no sería exclusiva de Pepe Escobar.
Lo que es seguro es que, salvo en la Argentina, en la mayoría de los países de Latinoamérica se asocia al atentado contra Cristina Fernández con fuertes tensiones geopolíticas donde las potencias emergentes y el imperialismo en declive se están disputando su influencia país por país, y en forma cada vez más desprolija.

El atentado contra Cristina Kirchner
Resulta evidente que al atentado contra la Vicepresidenta de la Argentina fue una responsabilidad de la derecha . Y esto es así, aunque la decisión final la hubiera tomado un nazi suelto, como hoy se presenta a Fernando Sabag Montiel. En los crímenes de odio, no hay responsabilidades individuales, porque en las personas que los cometen, el odio ha sido alimentado por un tiempo prolongado por comunicadores y dirigentes políticos.
También pareció evidente que quien cometió el atentado no es un profesional del crimen. Un buen sicario no olvida cuestiones elementales como cargar la primera bala en la recámara. Pero esto no significa que no hayan existido personas que lo hayan impulsado a la acción en forma directa. En el mundo de los narcos se utilizan sicarios, pero también se promueve u obliga a personas a cometer crímenes para saldar deudas. La Argentina es el puerto de salida de cocaína más importantes hacia la Unión Europea. Los carteles narcos y el Imperio hacen negocios juntos desde hace rato.

Por último este atentado, como las vallas en la puerta de la casa de Cristina, como el intento judicial de encarcelarla son ejemplos de la ofensiva de la derecha, pero no la resumen o sintetizan. Esa ofensiva de la derecha se expresa todos los días contra el pueblo trabajador con las políticas de ajuste y con acciones represivas. Se hace contra figuras del peronismo como Cristina , pero también contra otras expresiones populares. Se ejerce desde el peronismo en el gobierno y sus aliados con ejemplos, no tan conocidos pero muy ilustrativos como es el procesamiento y condenas a sindicalistas en Chubut o ambientalistas en Catamarca.


Una estrategia que hace agua
La decisión del Fiscal Luciani, de intentar meter presa a la vicepresidenta con poca evidencia y apelando a figuras como la asociación ilícita, que siempre se utilizó para la persecución política, abrió la oportunidad de sumar este caso resonante a otros muchos para dar una batalla amplia contra el poder judicial. Pero al centrar la cuestión exclusivamente en la persecución contra el peronismo y a la causa de Cristina, el Frente de Todos se metió en un callejón. Desde su estructura dirigencial y sus organizaciones asociadas como la CGT y la CTA, no garantizan nada. Cuando se pusieron las vallas la respuesta fue espontánea, o desde algunas organizaciones que orientaron ir a enfrentarlas. Lo que puede aportar el Gobierno del Frente de Todos quedó simbolizado con lo que garantizó Aníbal Fernández y su custodia de la Polícia Federal, cuando se les filtró un aficcionado y le gatilló a la vicepresidente a centímetros de la cara.
La otra equivocación posible es creer que la derecha viene sólo por Cristina y por el peronismo. Eso, además de creerle al Frente de Todos, significa suponer que la Argentina vive aislada del mundo. Hay personas que piensan así. El mejor ejemplo del reseteo de cabeza que nos dejó el neoliberalismo es que si hace 30 o 40 años se producía un golpe de Estado en algún país o se intentaba matar a un alto dirigente político, la pregunta obvia era: ¿Y qué tuvo que ver Estados Unidos? Hoy parece una pregunta alocada, de cosas viejas que no se hablan. Ayer mismo un periodista de C5N, le pregunto a Evo Morales por el atentado a Cristina y el líder boliviano le empezó a hablar del Imperio y sus estrategias. Lo cortaron.

Tiempos difíciles
Son tiempos difíciles donde la derecha viene por todo, con planes de más saqueo y destrucción de las leyes laborales y sociales, con o sin peronismo en el gobierno.
Los tiempos difíciles son los que ponen a prueba a las organizaciones, a la militancia y a las apuestas y proyectos políticos. Esta ofensiva de esta derecha “sacada” que viene por todo le tomará exámen a Cristina y al peronismo, pero también a la izquierda.

Imagen destacada: Parlamentario

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