Causa atentado contra Cristina: Pescando en Perejilandia

Causa atentado contra Cristina: Pescando en Perejilandia

14Sep22 0 Por Guillermo Cieza

La detención de Agustina Díaz, de 21 años, ex compañera de la secundaria y amiga íntima de Brenda Uliarte, ratifica que la causa por el atentado contra Cristina Fernández no está traspasando los límites de un grupo marginal que fue parte o al menos conocía la decisión del magnicidio y que la Fiscalía a cargo de la investigación sigue pescando en Perejilandia.

Desde el principio el caso del atentado contra la Vicepresidenta Cristina Fernández ha sorprendido por la falta de oficio de quienes lo ejecutaron. A pocas horas del hecho, en mi nota La perfomance del mal sicario”, publicada en tramas señalaba algunas fallas gruesas del tirador frustrado. No accionó correctamente la corredera de la pistola para que la bala entrara en la recámara, fue a asesinar a la Vicepresidenta con documentación personal y su teléfono celular, se estuvo exhibiendo en cámaras de televisión los días previos como un opositor al gobierno.
Después se agregan nuevos hechos. Los que actuaron ese día hacían inteligencia con el carro que vendía copitos que ya se había hecho conocido por las entrevistas en Crónica TV. Brenda Uliarte, que fue identificada inmediatamente como pareja de Sabag Montiel, fue detenida tres días después del atentado con un celular que contenía conversaciones que la comprometían con el intento de magnicidio. En una de esas conversaciones le dice a su amiga Agustina: “Borra todo” y esta le contesta “¿Por qué falló ese tarado que mandaste? ” … “¿Se puso nervioso?.
Si alguien incluye este diálogo en una novela policial, como elemento que permite descubrir a las que participaron en un plan criminal, el editor le tira el libro por la cabeza. El diálogo no pertenece al mundo del homicidio planificado, sino al de Perejilandia.
Con respecto a la orientación de la causa, cuando ya está confirmada la participación de Sabag Montiel y Brenda Uriarte en el atentado, la Fiscalía parece más preocupada por rascar el fondo de la olla de la marginalidad, que por apuntar a quienes promovieron el hecho con discursos de odio o a quienes puedan estar directamente involucrados como responsables ideológicos del intento de magnicidio.
El relato de la astuta banda criminal, que de alguna manera aliviaba la responsabilidad de quienes deberían custodiar a la Vicepresidente, no se sostuvo desde el principio y se hace más inverosímil en la medida que se conocen nuevos detalles de los sucedido. Cada vez parece más evidente que el atentado fue planeado por un grupo marginal, integrado por jóvenes con historias psicológicas complicadas, con un importante componente de frustración y de delirio, que los hacía muy vulnerables a la prédica de la derecha. Un grupo que fue manipulado por poderes políticos, económicos y mediáticos, pero no necesariamente financiado o que recibía órdenes directas. El problema más grave no son las conexiones logísticas, todavía no comprobadas, con las usinas de la derecha. El problema más grave es que en la Argentina no faltan grupos como el de “los copitos”, o las amigas de Brenda Uliarte, y la derecha está muy activa cargando las cartucheras de sus cabezas.

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