Donde hubo fuego, negocios quedan

Donde hubo fuego, negocios quedan

15Sep22 0 Por Juan José Lazzari

El delta arde. Rosario, San Nicolás y toda la zona se vuelve irrespirable. Un negocio capitalista, donde pocos ganan y a millones los tapa el humo.

No empezó ayer ni la semana pasada. Las quemas intensivas llevan por lo menos 15 años en franco crecimiento, siendo particularmente fuerte estos últimos tres años, y como nunca en este 2022. Hace unos días hubo una intervención en un monumento en Rosario que decía “Plomo y humo, el negocio de matar”. Quizás la mejor síntesis de lo que se vive en esta zona, y en casi todo el país. Entre el avance narco y los incendios que se desatan en casi todo el país hay un hilo conductor: los negocios capitalistas.

En los humedales del Delta reconocemos por lo menos cuatro cuestiones que se entrecruzan:

  • Los negocios sojeros, ya comprobados con drones y fotos, donde se observan terraplenes para desviar cursos de agua, plantaciones de soja, silo bolsas, mosquitos fumigadores, secado de lagunas…un verdadero ecocidio.
  • También el negocio de la ganadería, se calcula que actualmente hay unas 300 mil cabezas de ganados distribuidas en unas 500 o 600 chacras. Con lo extraordinario de que la gobernación de Entre Ríos tiene el manejo de buena parte de esos establecimientos; lo mismo que el intendente de Juntos por el Cambio de San Nicolás (NdR: Manuel Passaglia) y su hermano y diputado provincial (NdR: Santiago Passaglia) dueños de unas 800 hectáreas en las islas frente a San Pedro donde se dedican a la ganadería…buenos muchachos que están de ambos lados del mostrador: deben apagar el fuego y ellos mismos los provocan.
  • El negocio inmobiliario, particularmente en la zona de Victoria frente a Rosario, donde proyectan hacer un nuevo y más grande “Nordelta”.
  • Y un cuarto negocio asociado a otra actividad extractivista: la extracción y venta de arena para el fracking en Vaca Muerta. Las areneras de la zona están viviendo un boom de ventas con el envío de arena para la patagonia.

Todo esto plantea un panorama complejo, ya que las movilizaciones han sido importantes pero no de la magnitud necesaria como para frenar estos negocios millonarios. Todo en el contexto del viaje de Massa a EEUU; donde se compromete a cumplir metas y pagar en dólares una deuda ilegal, que le deja el camino allanado a la justificación de las actividades extractivistas como única salida posible. Se nota que los gobiernos en estos años han sido parte del problema y no de la solución.

Quizás uno de los ejes más necesarios a profundizar sea el debate en relación a la “Ley de Humedales”. Esta lucha ha permitido visibilizar y unificar muchas luchas ambientales a nivel federal, una confluencia interesante para conseguir miradas más amplias de estos conflictos. Pero varios luchadores ambientalistas también comentan, que dicha ley tampoco va a solucionar por si sola estos problemas. Ya que un grave problema será su aplicación; es casi inmediato comparar con la muy buena ley de Bosques, que existe y tiene aspectos muy valiosos y progresivos, quedan a merced de funcionarios, gobiernos, funcionarios judiciales, etc que en vez de aplicar dichas leyes, trabajan mancomunadamente para garantizar los negocios capitalistas. No podemos pedirle a Massa y sus socios gubernamentales que apliquen una ley que frene negocios capitalistas, que ellos mismos están fomentando.

Esto no implica no luchar por dicha ley, que muchísimos sectores en lucha han construido y que consideran valiosa, sino saber que su promulgación, quizás sea solamente un primer paso en una lucha más larga. El contexto económico y político, con luchas por el agua en Mendoza, con la quema de yungas en el norte, con la derogación de la ley 3308 en Río Negro que impedía las actividades hidrocarburíferas en el Golfo de San Matías. Este gobierno tomó el camino del extractivismo y el ajuste. La organización popular será la barrera para frenarlo.

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