Sigue la fiesta del agronegocio

Sigue la fiesta del agronegocio

3Oct22 0 Por Nora Tamagno

El dólar soja fue festejado por las corporaciones del agro. También por el gobierno nacional, que ahora apuesta a aumentar la producción de granos, con un programa que dice dirigirse a pequeñxs y medianxs productores.

El Programa de Incremento Exportador (PIE), más conocido como “dólar soja”, fue considerado un éxito tanto por el Ministerio de Economía como por el sector exportador y agroindustrial. Fue un tipo de cambio diferencial de 200 pesos por dólar para el complejo sojero, sólo por septiembre que generó ingresos récord por US$ 8.125 millones. Así se cumplió el objetivo de engrosar las reservas del Banco Central, pero fue ganancia para las corporaciones y grandes productores que retenían los granos especulando con el precio del dólar.

Se anunció que el Secretario de Agricultura Ganadería y Pesca, Juan José Bahillo administrará un “Plan de Fortalecimiento para los Pequeños y Medianos Productores”, que se financia con lo recaudado en el PIE. Será un fondo de $40.000 millones para impulsar la competitividad de productores que hayan sembrado hasta 200 hectáreas de soja y/o 100 hectáreas de maíz en la campaña 2021/22, que hayan comercializado hasta el 85% de su cosecha y no hayan podido participar del PIE. Este plan buscará la expansión del área sembrada. También se anunció que habrá un fondo para economías regionales, del que no se dieron detalles.

La clara apuesta del gobierno nacional es aumentar la producción de granos para generar más exportaciones y aumentar la entrada de divisas, aliándose con los grandes del agronegocio. El precio de esa jugada lo pagaremos todxs, porque será profundizar los ya muy conocidos daños que el modelo hegemónico viene haciendo.

El anuncio del plan dirigido a pequeños y medianos productores, suena a engaño. Si consideramos que las grandes corporaciones como por ejemplo, los Grobo siembran anualmente cerca de 200.000 ha de soja, cada una, resulta indudable que la cifra de 200 hectáreas es pequeña. Por otro lado, un productor familiar pequeño (que vive y trabaja en el campo, del cual recibe su único ingreso y tiene a lo sumo 1 empleado) en nuestro país, puede tener esa superficie de tierra o más. Pero nunca sembrará 200 hectáreas de soja, salvo que esté haciendo su última apuesta, como si jugara a la ruleta rusa. Porque una característica distintiva y necesaria de esas estructuras productivas es la diversificación, nunca se siembra un sólo cultivo en toda la superficie. Por eso, en general, quien siembra 200 has de soja hoy en Argentina, tiene muchísimo más superficie que eso y difícilmente lo podamos considerar pequeñxs productores.

Si la intención del gobierno fuera fortalecer a la producción pequeña y mediana, debería hacer política orientada a alcanzar diferentes objetivos como: aumentar la diversificación y la producción mixta (agricultura y ganadería), bajar el uso insumos externos (costosos y contaminantes), promover mercados locales de comercialización, mejorar las condiciones de vida en el campo para las familias, entre otros. Pero, forzando a producir más granos, en particular soja, el gobierno hace todo lo contrario.

Hoy, en medio de la profunda crisis económica y ambiental, en nuestro país, siguen ganando las corporaciones y el extractivismo del agro. Para derrotar al agronegocio y caminar hacia un modo de producción agroecológico y sustentable, habrá que hacer todos los esfuerzos por construir un proyecto emancipatorio y no será desde adentro de las fuerzas políticas que nos vienen gobernando desde hace décadas. Ese es el gran desafío.

Foto: www.bichosdecampo.com

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