Gallardo anunció que se va de River

Gallardo anunció que se va de River

13Oct22 0 Por Matías Gianfelice

En una emotiva conferencia de prensa y rodeado de las máximas autoridades, el Muñeco cierra una etapa gloriosa e increíble de 8 años y medio como DT del Millonario.

¿Qué se puede escribir de Gallardo? ¿Qué puede decir un hincha de Boca y apasionado del fútbol, que se amontona conmocionado sobre el teclado? ¿Será verdad que se va Gallardo?

Este 13 de octubre es la conmoción por la noticia, pero en semanas habrá una fecha que se marcará a fuego en la historia, los diarios dirán: Gallardo acaba de dirigir su último partido en River (NdR: este cronista NO tiene dudas que es sola la primera de varias etapas de Gallardo en Nuñez). Quizás sea contra Racing en 9 días o si la impresentable AFA inventa algún partido más por la “Copa Comandante Tapia” en noviembre, pero el Muñeco hoy confirmó que cuando River juegue, en este flojísimo 2022, su último partido oficial, él no será más el DT que asome por el túnel. Tendrá que aprender el renovado Monumental a vibrar en otra sintonía, el mejor director de orquesta de su historia ahora es parte del pasado.

En el frío invierno del 2014 y después de la renuncia del flamante DT campeón Ramón Díaz, River salió a buscar reemplazo; de la mano del manager Francescolli llegaba un joven y poco experimentado Marcelo Gallardo. Nobleza obliga, éramos muchos quienes teníamos frescos sus últimos dos frustrantes ciclos como jugador en Nuñez y creíamos que de River se iba un DT recontra ganador y metían una apuesta que les iba a salir mal. La pifiamos más que votante macrista.

Gallardo dio inicio a uno de los ciclos más largos en la historia de un DT en la primera división del fútbol argentino y sudamericano, pero por sobre todas las cosas, a esa enorme cantidad de años la acompañan una montaña de torneos ganados que ubican a esta etapa como la más gloriosa de la historia de River; y sientan al ciclo del Muñeco en la mesa de los ciclos de Bianchi en Boca, de Zubeldía en Estudiantes y el Independiente de los 60 y 70. Somos contemporánexs a un pedazo enorme de historia del fútbol argentino.

Repasar sus títulos sería abrumador y estadístico y esta nota desea destacar otra cosa; Gallardo cambió el código genético de River. Los de Nuñez han sido la “Casa Blanca” de Argentina, ese club elegante, de paladar exquisito, plagado de campeonatos locales ganados casi sin despeinarse, con un semillero inagotable y un sentido del fútbol basado en el juego asociado y el buen trato de la pelota. Hasta ahí los elogios del “ADN” millonario…el tema estaba en sus lados oscuros: River nunca supo ser, salvo contadas excepciones, un equipo valioso más allá de las fronteras nacionales, es decir ganar copas, hacer pata ancha en Brasil o Uruguay eran históricamente materias pendientes. Y encima llevaba hasta el 2014 un acumulado de derrotas groseras (e increíbles) contra su clásico de toda la vida, Boca Juniors. Para rematar el daño espiritual del club, Gallardo llegó apenas 3 años después de que River viviera su hora más triste y oscura: descendió a la segunda categoría el 26 de Junio del 2011 perdiendo de local y a cancha llena el repechaje contra Belgrano de Córdoba.

Lo que Gallardo cambió durante 5 años y 3 meses (debutó el 27/7/14 y eliminó en las semifinales de la Libertadores a Boca en la Bombonera el 22/10/19) fue todo eso: River en ese lapso (e incluso hasta diciembre del 2021) no ganó un solo campeonato de primera división de AFA (aunque si ganó Copas Argentinas y Supercopa Argentina) pero se paseó por toda Sudamérica ganándole a los mejores, de local y de visitante; construyendo remontadas heroicas y palizas memorables. Ese River copero ganó 2 Libertadores y llegó a otra final. Además de ganar la Sudamericana y un par de Recopas Sudamericanas. En esos años le ganó a Boca la brutal cifra de CINCO MANO A MANO CONSECUTIVOS, dando vuelta su peor karma, ese que en los 90′ Maradona bautizó en su último partido oficial: “Y River fue River, jugó un gran primer tiempo y en el segundo tiempo…se le cayó la bombacha”. Machismo aparte, la idea instalada era que en las finales y/o ante Boca, a River no le daba el carácter o el temperamento para ganar.

Toda la tarde de hoy, hinchas de River e incluso periodistas reconocidos como hinchas de River, hacían alusión a esto con una frase que sintetiza la magnitud de Gallardo, muy por encima de la enumeración de campeonatos: “Nos mejoró la vida”. La deuda eterna con el Muñeco es que por 5 años y 3 meses en lo directo y por 8 años y medio en el global, cambió los costados oscuros del gen millonario para llevarlo a lo más alto de su historia.

Lo más alto es Madrid

La policía desnuda sus negociados e internas ante los ojos del mundo, las piedras revientan los vidrios del micro de Boca y el chofer está a segundos de volcar y generar una tragedia. Esa esquina, la lluvia de piedras y todo el (cotidiano) bochorno de la Conmebol/AFA/dirigentes argentinos, hicieron que una fecha y una ciudad sean sinónimos del (hasta ahora) punto más alto en la historia de River: el 9/12 en Madrid. La revancha de la primera final de la Libertadores 2018 se jugó en el Bernabeu, en un partido digno y bastante bien jugado por ambos equipos, donde Gallardo (por vez número cien mil) supo leer los errores del primer tiempo, modificó el sistema y los nombres y pudo dar vuelta la final con un 3 a 1 definitivo, sellado por la genial corrida del Pity Martinez en el último minuto y con el arco vacío (NdR: el arquero de Boca fue a cabecear un corner al área de River ya que en la jugada anterior Boca casi pone el 2 a 2 con 9 jugadores). Esa gloria eterna que alcanzó todo River tiene un cerebro indiscutido: Marcelo el Muñeco Gallardo. En su cabeza estuvo cada paso, cada ladrillo, cada idea incorporada para ganar esa copa del 2018 en general y esa final de Madrid en particular. Y ojo que no es una oda al individualismo esto, el fútbol, como la vida, es algo colectivo sin dudas. Pero no todas las personas tenemos las mismas habilidades ni somos capaces de hacer las mismas cosas; Gallardo en este ciclo fue y ese año fue, y en esa final en particular más que nunca fue, el genio que dirigió la batuta, el estratega que supo comandar las diferentes vicisitudes para ganarle a todos los rivales y levantar la Copa Libertadores.

Con una idea de juego que fue perfeccionando e incluso reinventando, con un manual de trabajo, de profesionalidad, de método y de conducta inalterable, con una voracidad competitiva admirable, con una inteligencia e intuición muy por encima de la media de nuestro devaluado fútbol local, Marcelo Gallardo le dio a lxs millones de hinchas de River, los mejores años de sus vidas. Algún periodista deportivo bravucón decía hoy que se “iba perdedor”; en clara alusión al inocultable muy mal 2022 que está cerrando River. Más allá del poco vuelo intelectual del periodismo argentino actual (tema para otras notas) Gallardo se va de River por el único lugar que la historia ya tiene reservada para él: la puerta más grande de todas, la gloria eterna para un DT que reinventó la historia.

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