El 17 de octubre y la identidad política del movimiento obrero en la Argentina

El 17 de octubre y la identidad política del movimiento obrero en la Argentina

18Oct22 1 Por Julio Gambina

Puede y debe pensarse el 17 de octubre con una perspectiva de izquierda, y en ese sentido, partir de que el movimiento obrero en argentina nació anarquista, socialista, comunista, y se desarrolló bajo esas identidades políticas desde el último cuarto del siglo XIX.

Las luchas por sus reivindicaciones democráticas, como trabajadores y trabajadores encontraron identidad política en esas diferentes opciones de la clase trabajadora por más de medio siglo, hasta 1945.

En 1945 emerge el “peronismo” como identidad política mayoritaria del movimiento obrero, y la experiencia de la lucha de clases previa encontró su expresión política en el Peronismo. Las trabajadoras y los trabajadores continuaron su lucha y organización en defensa de sus intereses, mayoritariamente, bajo la identidad política del peronismo.

Hay que señalar que ese movimiento obrero, con hegemonía peronista, siempre, aun dentro de los periodos de gobiernos del peronismo, desplegó su lucha en defensa de sus intereses de clase, con autonomía del estado, las patronales, los partidos burgueses e incluso el partido justicialista bajo sus distintas denominaciones y/o frentes.

Por ello, se registran huelgas, movilizaciones, en distintos turnos del peronismo: el de 1945, el de 1973, incluso los más recientes desde el 2003. Las luchas del 55 al 76 supone un programa en defensa de los intereses de clase y bajo la identidad política del peronismo, en simultáneo con la unidad de acción con otras expresiones de la identidad política de la clase obrera.

Se trata de pensar la historia del movimiento obrero y sus identidades políticas, antes y después de 1945. En ese sentido, constatar la confluencia de la izquierda en el peronismo con la izquierda no peronista, caso de la articulación “Tosco, Salamanca y Atilio López” en el Cordobazo, y con otros nombres propios en el mismo tiempo en el Rosariazo, en el Choconazo y en otros “azos” de los 60s y 70s. La clase obrera luchó y lucha por sus intereses y reivindicaciones desde sus propias identidades políticas.

Por eso, hay que pensar en el peronismo y su inserción en el movimiento obrero, en dinámica, en dialogo y en disputa con la izquierda socialista, comunista, anarquista, independiente, de distinta tradición política en la Argentina. El tema importa por las búsquedas de este último tiempo, partiendo si se quiere desde el 2001, y la profunda crisis política de la tradición histórica en la argentina: del radicalismo, del peronismo, del socialismo, del comunismo, de otros grupos políticos de tradición histórica de las organizaciones políticas en la Argentina.

La derrota de los 70´ ante el terrorismo de Estado y las reaccionarias reformas estructurales del capitalismo local y mundial imponen una nueva realidad en el último medio siglo, de recomposición del movimiento obrero en su estructuración y en búsqueda de una identidad política que lo represente.

Remitimos a la crisis de la política, con radicales y peronistas en el Frente de Todos y en Cambiemos; con socialistas y comunistas dentro del Frente de Todos y por afuera; como socialistas en articulación con el radicalismo y el macrismo en algunos territorios. Por lo cual, hay una crisis política y de identidades que es muy fuerte y el movimiento obrero no está ajeno a esa situación.

Es un movimiento obrero que es parte de la tradición de organización sindical pero también territorial a partir de los datos que nos devuelve el capitalismo de época, con crecimiento del desempleo, la pobreza, la extensión de la flexibilidad laboral, la falta de seguridad social, que lleva a una situación de deterioro en términos de ingresos de la población trabajadora y a una rediscusión de sus formas de inserción y organización política-popular.

Por eso hoy, 17 de octubre del 2022, y pensando una reflexión desde la izquierda, insistamos en una izquierda diversa, el movimiento obrero de identidad peronista conmemora hoy la fecha en distintos actos, sin unidad política, mostrando la fragmentación al interior del movimiento obrero tal como existe en la Argentina, al interior de la identidad peronista tal como aparece en el país en 2022.

Son acciones que se despliegan en un marco de fuerte ofensiva del capital contra el trabajo, un tema que empezó en el caso argentino con la dictadura militar de 1976, incluso con el rodrigazo en 1975 y las Tres A, la Alianza Anticomunista Argentina. Una ofensiva capitalista que no se ha detenido en ningún momento histórico más allá de intentos de recomposición de los ingresos y de la capacidad de organización y lucha del movimiento obrero.

Es así como el movimiento obrero en su dinámica de lucha de clases a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX buscaba una perspectiva de emancipación del trabajo en las tradiciones globales de confrontación con el capital, desde el anarquismo, el socialismo y el comunismo, y luego, producto de las circunstancias del desarrollo capitalista mundial y sus especificidades en Argentina, encontró en la identidad del peronismo una forma de canalizar esa conflictividad.

Hay que señalar que hoy existe un desafío para los movimientos populares, sociales, los trabajadores y las trabajadoras, que pasa por encontrar una articulación política popular que junto a las luchas por las reivindicaciones democráticas de ingresos, de seguridad social, de condiciones de trabajo, puedan contribuir a la construcción de una identidad política que los represente para una perspectiva emancipadora, que en las condiciones actuales del capitalismo mundial, no puede ser solo una respuesta nacional sino que tiene que ser de carácter regional y global, internacionalista, por la emancipación del trabajo contra el capital.

Julio Gambina

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