El bochorno del avión venezolano-iraní

El bochorno del avión venezolano-iraní

19Oct22 0 Por Guillermo Cieza

Con el retorno de los últimos cinco tripulantes a Venezuela se cumplió el primer paso en desatar la madeja del avión de Emtrasur que fue retenido en Ezeiza con su tripulación, por la acusación de servicios de inteligencia extranjeros.



En la noche del lunes 17 de octubre regresaron a Venezuela los últimos cinco tripulantes del avión de EMTRASUR que fueron retenidos ilegalmente en la Argentina durante cuatro meses. Se trata de los venezolanos Víctor Pérez Gómez y Mario Árraga, así como de los instructores iraníes, Gholamreza Ghasemi, Saeid Vali Zadeh y Abdolbaset Mohamamadi.
Lo ocurrido con el avión venezolano que arribó a la Argentina procedente de México para traer autopartes para la empresa Volkswagen, fue una comedia de enredos que dejó muy mal parado al Gobierno Nacional y a la Justicia Argentina. Por informes de Servicios de Inteligencia extranjeros que asociaban la presencia de aviadores iraníes en la tripulación con la realización de tareas de inteligencia con objetivos terroristas, el avión no fue aprovisionado de combustible por la empresa estatal YPF y después fue retenido en Ezeiza para ser inspeccionado. La presión de la DAIA y toda la prensa de la derecha que agitó las supuestas actividades de los tripulantes iraníes, promovió la intervención del Juez Villena que decretó el secuestro del avión y la retención de la tripulación a la que se le quitó sus pasaportes.
Los disparates que compró el Gobierno nacional, y después la Justicia se fueron cayendo uno a uno. De las múltiples revisiones del avión no surgió ninguna evidencia condenatoria: Los pilotos iraníes pudieron probar que eran instructores de vuelo y que realizaban funciones acorde con la legislación internacional aérea referida a la compra de aviones. El supuesto comandante de la Guardia Revolucionaria, Gholamreza Ghasemi, era un homónimo de un militar ya fallecido. La documentación del avión era correcta y había sido validada por el ingreso en distintos aeropuertos internacionales. Los tripulantes no tenían ningún pedido de captura internacional. Resuelto lo de los tripulantes, ahora el gobierno nacional debe librarse del bochorno del avión. El juez levantó el secuestro de la nave, pero sigue retenida por un pedido de un juzgado de Florida. Reconocer esa situación significa reconocer que las leyes norteamericanas están por encima de la legislación argentina.

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