Designaron a un cura acusado de violencia de género para realizar exorcismos

Designaron a un cura acusado de violencia de género para realizar exorcismos

3Nov22 0 Por Tramas

El arzobispo de Salta, Mario Cargnello, designó al sacerdote Loyola Pinto y de Sancristóval como encargado de realizar exorcismos, con “el poder de expulsar demonios de las personas poseídas”. El obispo y el cura están acusados de violencia de género contra las monjas Carmelitas Descalzas del Monasterio de San Bernardo.

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En la designación firmada por el Arzobispo, se sostiene que “el demonio, sigue empeñado en alejar a las almas de Dios enviándolas, a través de la tentación, a pecar”…: “Por eso podemos afirmar que ese es el peor de los males, y causa de tantos otros. A esto se lo suele denominar, acción ordinaria del demonio”. Lo que no precisa es por qué piensa que un cura maltratador de mujeres va a ser más eficiente para pelear contra el demonio.
El cura está denunciado en la misma causa en la que las carmelitas descalzas también acusaron por violencia de género al arzobispo de Salta, Mario Cargnello al sacerdote de la Catedral Basílica Lucio Ajalla y al obispo emérito Martín de Elizalde. La justicia determinó para todos los imputados medidas restrictivas que le impiden acercarse a las monjas.
Los exorcismos son una práctica que proviene de la antigüedad y es común a la mayoría de las religiones. En el caso de la cristiana se remonta a pasajes bíblicos. Para la Iglesia Católica la posición demoníaca está precedida por algunos de estos actos:

Primero: La participación en ritos satánicos.
Segundo :La consagración de un niño al demonio por parte de sus padres.
Tercero: Un pacto con Satanás para rendirle culto a cambio de bienes materiales.
Cuarto: Los maleficios.
Quinto: Prácticas de llamamiento de espíritus tipo ouija o güija, u otros medios de adivinación, lo que implica el riesgo de que El Enemigo posea a la persona.
Sexto: La blasfemia continuada.

Las pruebas sobre estos hechos y sobre “la posesión maléfica” es totalmente subjetiva. En tiempos de la Inquisición se obtenían con torturas. En las últimas elecciones de Brasil, pastores evangélicos acusaron a Lula Da Silva de tener un pacto con el diablo.
Que los exorcismos en Salta sean encargados a un sacerdote acusado de ejercer por años prácticas de violencia contra mujeres, demuestra que piensan como Anselm de Turmeda, autor del Libro de buenos amonestamientos, escrito en 1398, que dice: “La mujer es el navío del perverso Satanás”.

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