¡Adelante contra los pobres!

¡Adelante contra los pobres!

14Nov22 0 Por Daniel Campione

Desde el poder, de dentro y de fuera del aparato estatal, avanza la denuncia de “abusos” por parte de lxs más pobres entre lxs pobres, y avanzan las voces que culpan a “los de abajo” y disculpan, e incluso exaltan a “los de arriba”.

Al menos desde que la vicepresidenta fue crítica con quienes “tercerizan” los planes y les “bajó el precio” remitiéndose a Evita, se desató una moda: La de “auditar”, “depurar”, “suspender planes mal otorgados”, etc.

A los “piqueteros”, darles con todo.


Todo parece dirigirse a disminuir el número de subsidios y dejar a la intemperie a quienes, a lo sumo, en lugar de no poseer absolutamente nada tengan apenas “casi nada”.

Por fortuna, al menos una parte de las organizaciones que defienden los intereses de lxs habitualmente llamados “piqueteros” han tenido pronunciamientos claros en contra. Y se han movilizado en consecuencia.

Mediante la ocupación del espacio público han empujado a la “prudencia” a lxs funcionarixs entusiastas de llevar las políticas de ajuste en curso al terreno de los planes sociales. Lo que no ha impedido que, hasta ahora, el ministerio de Desarrollo Social de la Nación esté empeñado en negar la adjudicación de nuevos planes sociales.

Una manifestación reciente de la “ola” que señalamos han sido los exagerados requisitos para acceder a un bono para “indigentes”.  La sobreactuación del control tuvo una derivación esperpéntica: Lxs habilitadxs para recibir el subsidio resultaron muchos menos de los que el propio Estado nacional esperaba.


Ahora se ha sumado el fiscal Guillermo Marijuan, el que en su momento buscaba tesoros enterrados en la Patagonia, quien denuncia irregularidades sobre la base de información oficial, de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP). La presencia de un dilecto exponente del “ministerio público” es una alerta más acerca de la envergadura y profundidad de la “operación” en curso, que ha arribado ya a nuestra reptante “justicia”.

Ah, las “incompatibilidades”.


La reciente ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz hizo declaraciones al respecto. Dijo que los supuestos 250.000 “beneficiarios” en presunta situación anómala era una cifra muy sobreestimada. Pero agregó que “fueran 50.000 o uno sólo” no se toleraría ninguna “incompatiblidad”.


Gran hipocresía en el país en el que la alta dirigencia política y mucho más los grandes empresarios incurren en todo tipo de “incompatiblidades” a la hora de hacer negocios o de tomar cualquier decisión que pueda beneficiarlos.

Conforme a la ley cuando ésta lo permite y sobre todo al borde o en contra de las normas.

Estas actitudes serían para asombrarse si no suscitaran la sospecha de que la ministra y sus antecesores en esta “gesta purificadora”, están subidos a la ola de malhumor “antipiquetero” que algunas encuestas señalan desde hace tiempo.


Y eso no tiene nada de novedoso. Es de sobra conocido que a la búsqueda del voto, o para evitar perderlo, poco importan la verdad, la justicia, la equidad, y cualquier otro valor positivo de los que pueblan las palabras pero no las acciones de nuestra “clase dirigente”.

El enemigo está “arriba”.

Lo antedicho no impide la reflexión acerca de que una buena parte de la población está ganada por la tendencia a buscar “enemigos” hacia el abajo social. Y cuando la mirada va “hacia arriba” sólo acordarse de los políticos. Y muy pocas veces de quienes están en la cima del poder económico y comunicacional.


Una y mil veces habrá que reiterar que se necesita, pero de verdad, estar con los cada vez más numerosos precarizados; sin acceso a vivienda digna, privados de algunos de los servicios esenciales, o lisa y llanamente indigentes.

Está más que probado que sólo organizaciones independientes de las coaliciones hegemónicas, cuya crítica se haga por izquierda, pueden ser abanderadas de esa mayoría social que se ve socavada por la destructiva acumulación de alta inflación y recesión económica.

Ellas mismas pueden denunciar con eficacia que quienes enarbolan el estandarte “nacional y popular” desvían la vista apenas, para luego dar apoyo a la política que las provoca. Hoy encarnada en un “superministro” al que ellos mismos colocaron en su cargo.


Por favor, basta de culpabilizar a los pobres y perdonar (o admirar incluso) a lxs ricxs.  El cuestionamiento a las distintas expresiones de la clase dominante debe encontrar el “camino de vuelta” hacia el “buen sentido” de las clases explotadas o excluidas.

La presión ideológica y propagandística en contrario es mucha. Con todo, el descontento crece. Y la culpa no es sólo de la “casta política”. Asimismo, y mucho más aún, la responsabilidad le cabe al gran capital y a todos sus cómplices y servidores en todo los estamentos que cuentan con amplio manejo de recursos materiales y simbólicos.

Daniel Campione en Facebook.

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