FIFA y Qatar, negocios, corrupción y violación de DDHH

FIFA y Qatar, negocios, corrupción y violación de DDHH

16Nov22 0 Por Silvio Schachter

Pese  a la violación sistemática de los derechos humanos,  a su nula tradición futbolística, a su escasa amplitud territorial y sus agobiantes temperaturas que obligaron a correr la competencia a los inéditos meses de noviembre y diciembre. ¿Cómo Qatar pudo ser elegido anfitrión de la primera Copa del Mundo en Medio Oriente? Una trama tejida con negocios y corrupción, lo hizo posible.

El pequeño Emirato y la FIFA, algo más que socios

Qatar tiene una superficie 11.571 km², la mitad de una provincia como Tucumán. Allí viven   2,5 millones de habitantes, pero solo el 10 % es considerado ciudadano. El pequeño emirato está gobernado por una monarquía absoluta hereditaria, la dinastía al Thani. Cuyas figuras principales son el emir, Hamad Ben Khalifa al Thani y su hijo y príncipe heredero, Tamim Ben Hamad al Thani . Su seguridad está cubierta por las FFAA de EEUU y el Reino Unido

Cuenta con una Asamblea consultiva, de 45 miembros  de los cuales 15 son  designados directamente por el Emir, el resto es  elegido por distrito, su constitución fue postergada varias veces hasta concretarse  en 2021, en vísperas del mundial. Como era de esperar ninguna mujer fue elegida.

A pesar de  todos los factores en  su contra, el jueves 2 de diciembre de 2010, en  Zúrich, el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, anunció el resultado de la votación en el Ejecutivo de la FIFA,  el país árabe  seria la sede del mundial de 2022 .La designación final llegó en una cuarta instancia con 22 votos a su favor contra 14 para la candidatura norteamericana.

Lo primero que hizo sospechar, que Qatar fuese elegida como sede, fue la  climatología. Todos los candidatos (Australia, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón) eran compatibles con la histórica  celebración de los mundiales en los meses de junio y julio en el verano del norte. Todos menos Qatar. Este simple hecho debería haber descartado su candidatura, pero no,  la FIFA   prefirió alterar el calendario de todas las competiciones nacionales y regionales  para encajar el torneo a finales de año. En la temporada estival las temperaturas superan los 40 grados.

Al poco tiempo se fueron acumulando los testimonios y pruebas que demostraban que  la votación  a favor de Qatar estuvo atravesada por actos flagrantes de corrupción. Las investigaciones de la prensa europea revelaron que el presidente de la Federación qatarí y también titular de la Confederación Asiática de fútbol, el millonario Mohammed bin Hamman, pagó hasta 3,6 millones a  miembros de la FIFA para asegurarse el voto favorable a Qatar.

En 2016, el británico The Sunday Times publicó nuevas informaciones que afirmaban que Qatar pagó a la FIFA 880 millones de dólares a cambio de la adjudicación del Mundial en dos partidas presupuestarias diferentes. La primera fue en 2010: 400 millones, en secreto y 21 días antes de la votación.

Luego se conoció que nueve días antes de la votación, se reunieron  el entonces presidente de la UEFA, el francés Michael Platini, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy y el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Qatar, el jeque Hamad Ben Jassem, en aquel momento primer ministro y ministro de relaciones exteriores del emirato, y Sebastien Bazin, como representante del fondo Colony Capital, dueño del PSG. En ese encuentro habría un intercambio de favores: el jeque compraría el PSG para salvarlo de la quiebra y ayudaría a hundir a Canal Plus Francia, muy crítica con Sarkozy a cambio de adjudicar el Mundial a Qatar. En  2018, para promover su libro Mi verdad, Blatter ya había declarado lo siguiente: “Qatar ganó después de la intervención política del expresidente francés Sarkozy junto a Platini”.

En junio de 2011 Qatar Sports Investments  se convirtió en dueño  PSG . Nasser Al-Khelaïfi  empresario catarí. ejerce  desde 2011 el cargo de presidente del Paris Saint-Germain lo que le permitió además, ocupar  un puesto importante  en la UEFA. El diario Libération lo acusa de haber encarcelado a un empresario catari  que estaría dispuesto a rebelar los entretelones de la operatoria.

El diario inglés The Sunday Times publicó una investigación basada en correos electrónicos y recibos bancarios, donde se acreditaba el pago de US$7 millones a miembros del comité ejecutivo y presidentes de federaciones por parte del comité catarí encargado de presentar la postulación de su país como anfitrión del mundial 2022. Escándalo que salpicó a dos glorias del fútbol mundial: el alemán Franz Beckenbauer y el francés Michel Platini.

EEUU abrió una megacausa conocida como FIFA-Gate, impulsada por la fiscal general Loretta Lynch,  que además del caso Qatar, investigó irregularidades en los contratos multimillonarios de televisión de Copas del Mundo (2018 y 2022) y Copas América.

 A pesar de los sobornos y de la caída y prisión de dirigentes que arrastró el caso y las  denuncias sobre comprobadas  violaciones de los derechos humanos,  el torneo se celebra dónde y como estaba previsto.

Las obras nunca se detuvieron y los organizadores no dudaron en invertir  los recursos necesarios para concretarla. Entre los 8 estadios, 2 reformados y 6 nuevos, que se desmantelaran terminado el mundial, los  hoteles, las autopistas,  las obras  en el aeropuerto, y otras instalaciones, todo en un mínimo radio de 65 km, la Copa del Mundo de la FIFA en Qatar cuesta  más de 140 mil millones de dólares. Es considerado el más caro de la historia.

¿Cuál es el sustento  de esa certidumbre? El poder del petróleo, el  gas y sus negocios en el mundo. Sus reservas de petróleo  son de 25 mil millones de barriles, que  le permitirían  una producción durante al menos 40 años. Además, el país cuenta  aproximadamente con  el 14% de las reservas de gas en el mundo.

El fondo de la familia real, llamado The Qatar Investment Authority, fue fundado en 2005 para hacer crecer  el dinero de los recursos naturales de la nación.  Este fondo forma  parte de un grupo de inversores que compró una participación del 61% en la red de tuberías de gas británica de la National Grid, se asoció con el grupo de materias primas Glencore para comprar una participación de 19,5% en el gigante ruso Rosneft. También posee una participación de 4,6% en Royal Dutch Shell. Es el tercer mayor inversor en Volkswagen después de la familia Porsche y del estado alemán de Baja Sajonia. El fondo tiene una participación del 13% en Tiffany Co. También posee el 9% de Glencore y el 21% de Siemens. Qatar fue recompensado con una participación de 6% en Barclays después de rescatarlo durante la crisis financiera mundial. Posee el 8% de Credit Suisse.

Esta trama tejida en la economía mundial, le aseguro la base para intervenir en el fútbol mundial junto a sus vecinos del Golfo Pérsico,  Arabia Saudita y Emiratos Árabes. Además del PSG, el club con el tridente ofensivo mas envidiado y  más caro del fútbol, Neymar, Mbappe y Messi, los  cataríes son  dueños del  Málaga, cuyo presidente es el jeque  Nasser Al Thani, que  es miembro de la familia real de su país. El club inglés Newcastle United  pertenece a un conglomerado  wahabita, Mohammad bin Salmán bin Abdulaziz, el príncipe heredero​ de Arabia Saudita es su presidente. El jeque árabe Sheij Mansour, perteneciente a la familia que gobierna Abu Dhabi  con una fortuna estimada en 20.000 millones es junto a  Khaldoon Al Mubarak, el propietario del City Football Group, un conglomerado deportivo dueño del Manchester City, el Melbourne City y el New York City. Así, las ligas futbolísticas de países como Inglaterra, Francia, Italia y España entre otras, se han convertido en coto de caza de empresarios multimillonarios, oligarcas, políticos y miembros de casas reales.

El dinero que circula por parte de estas  billeteras influyentes,  les permite comprar silencios de gobiernos que se dicen democráticos, ante  los crímenes y atropellos contra los derechos humanos que se cometen en estos países, que gozan de absoluta impunidad.

Tecnología  del siglo XXI, sobre trabajo esclavo y opresión de género

Qatar ha explotado a  sus trabajadores y trabajadoras inmigrantes, importados del sur de Asia y África para hacer posible la Copa del Mundo; según el Parlamento Europeo,  tiene la proporción más alta de inmigrantes en el mundo: el 85 % de su población son inmigrantes y el 94 % de su fuerza laboral viene del extranjero. Sin estos trabajadores, la Copa del Mundo no hubiera sido posible y sin embargo, están sujetos a todo tipo de abusos, violencia  legitimada durante décadas por el sistema de esclavitud moderna conocido como Kafala. Con ella ciudadanos y empresas privadas toman el rol de patrocinadores y el estado monárquico delega en estos contratistas la supervisión y responsabilidad de trabajadores extranjeros. Sin el permiso de estos patrocinadores un trabajador no puede ni cambiar de trabajo, ni renunciar al trabajo ni volver a su país. Si bien recientemente, de cara al mundial , se suprimió legalmente la Kafala, testimonios confirman que en la práctica se siguen aplicando sus reglas. Por otra parte  sigue sin reconocerse  el derecho de la población trabajadora migrante a afiliarse a un sindicato.

Las empresas y el Estado se aprovechan  de la necesidad de cientos de miles de huir de la pobreza y el hambre  en países como Nepal, Bangladesh, Sri Lanka India, Kenia y Filipinas,  quienes además para conseguir empleo deben abonar comisiones a  los contratistas. Trabajan en empleos de casi 20 horas, siete días a la semana y a 50 grados, y se ven obligados a vivir en campamentos, hacinados, a menudo sin agua corriente ni sistema de alcantarillado. Según las denuncias de varios organismos internacionales de DDHH, han muerto 6.500 trabajadores en las obras del Mundial. Como revelan  estos informes, el trabajar con altísimas temperaturas, sumado al esfuerzo físico,  deriva en infartos.  El gobierno se niega a informar las causas de estas muertes. El cambio de calendario fue pensado para proteger a los protagonistas del mundial,  pero no para quienes hicieron posibles sus obras. No  sólo es  devastador el impacto emocional para las familias de las víctimas, sino también la pérdida de su sostén principal. La falta de compensación económica los  deja en una situación de pobreza aún más profunda.

Las trabajadoras domésticas, cuyo número se estima en más de 170.000, son aún más invisibilizadas que los obreros en las obras, son maltratadas en la intimidad de los domicilios privados donde se encuentran recluidas, y padecen abusos y violaciones sistemáticas. Sufren el  doble apremio como empleadas y como mujeres.

El lema de Qatar 2022 es: “Espera lo increíble” lo increíble es verificar cómo la FIFA ha hecho la vista gorda ante  todo este cuadro y como, junto a su socia, la monarquía del gas, hacen oídos sordos a los reclamos de indemnización a los trabajadores migrantes.

Patriarcado, machismo y homofobia, rigen en un  sistema opresivo de desigualdad de género que están en plena vigencia en el Emirato. El primer artículo de la constitución permanente del estado de Qatar señala que la Ley Sharia (Ley Religiosa Islámica) será la fuente principal de sus legislaciones y es la que rige las relaciones familiares. Ese mismo artículo ordena a los Tribunales aplicar la Ley Sharia en caso de Zina. La Zina, según la Ley islámica, son las relaciones sexuales ilegales (extramatrimoniales). A pesar de que se habla de vínculos heterosexuales, por defecto las personas LGBTIQ siempre van a estar bajo un marco ilegal.

Hasta hace poco la homosexualidad se castigaba con la muerte. Nasser Al Khater el  director ejecutivo del comité organizador respondió  a  principios de diciembre de 2021, ante la pregunta de si durante el evento se permitirá mostrar abiertamente la homosexualidad : “que se respete la cultura del país y no se traspase un límite, el de las muestras públicas de afecto”, “Lucir la bandera LGTBIQ en el Mundial se puede  castigar con 7 a 11 años de cárcel”

Si bien Qatar tiene una realidad más flexible ante los temas de género que sus vecinos  fundamentalistas del Golfo, el sistema discriminatorio de tutela masculina que se aplica niega a las mujeres el derecho a tomar decisiones clave sobre sus vidas,  como figura en la declaración registrada en el  informe la  Human Rights Watch  “Todo lo que tengo que hacer está ligado a un hombre. Las mujeres y las normas de tutela masculina en Qatar”,  donde se analizan las normas y prácticas oficiales de tutela masculina. Las mujeres en Qatar deben conseguir el permiso de sus tutores masculinos para casarse, estudiar en el extranjero con becas del Gobierno, acceder a muchos empleos gubernamentales, viajar al extranjero hasta cierta edad y recibir algunas formas de atención de la salud reproductiva. Este sistema discriminatorio también niega a las mujeres la posibilidad de desempeñarse como tutoras principales de sus hijos e hijas, aunque estén divorciadas y tengan la custodia legal.

Periodismo y sportwashing

Como sucede cada cuatro años en vísperas de la Copa del Mundo, los medios de comunicación masivos  alimentan, con programas interminables, la pasión futbolera. Horas y horas de transmisiones  con detalles insignificantes, polémicas absurdas, análisis superficiales, se repiten agotadoramente, un cúmulo de obviedades que llenan espacios de tv, radio y diarios para promover el evento de mayor audiencia mundial. Los jugadores protagonistas principales , son a su vez el  producto que vende productos. Los espectadores también son parte esencial de los eventos deportivos, como lo demostró la pandemia, nada hay tan vacío como un estadio de fútbol sin público ni fans. Pagan para ofrecer  su contribución al negocio.

Casi todos los gobiernos  de países con tradición futbolera  y expectativas triunfalistas, se suben al carro negacionista. Argentina no es la excepción. Dentro del amplio menú de divisas ahora apareció el dólar Qatar, el presidente de Aerolíneas Argentinas, anuncio que un avión de la empresa que volará con turistas a Qatar, llevara la imagen de los futbolistas pintada en su fuselaje. El éxito en la copa América  y la presencia de Messi,  alimentan las expectativas. Si alguna duda queda  allí están las declaraciones de la ministra de Trabajo, Raquel “Kelly” Olmos, quien afirmó que prefiere que la Selección Argentina gane el Mundial de Qatar a que baje la inflación, ya que destacó el impacto que tendría el logro deportivo “desde el punto de vista anímico”. Sera porque la señora no tiene, como los trabajadores, los bolsillos vaciados  por la inflación. Y de seguido hizo una comparación nefasta con el  Mundial del 78. “Estábamos en el proceso militar, nos estaban persiguiendo y no sabíamos qué iba a pasar con cada uno de nosotros. Argentina salió campeón y salimos todos a celebrar. Después seguimos con la realidad, que es inevitable. Pero en el medio, si se puede celebrar y festejar, honestamente por qué evitarlo” Estamos hablando del Mundial de la dictadura, con la foto de Videla, Massera y Agosti  gritando los goles a metros de la ESMA, donde se torturaba y mataba a militantes secuestrados. Es realmente indignante que este personaje siga en su cargo.

El periodismo, particularmente el  de las grandes cadenas de comunicación, ESPN, FOX, TNT  dueñas de los principales  derechos de transmisión,  contribuyen a lo que se denomina  sportswashing o blanqueo de la imagen deportiva» convirtiéndose en una práctica habitual de usar el deporte como  un mecanismo donde se reemplaza determinada imagen que se tiene de un país y su régimen, donde se verifican crímenes y   violaciones sistemáticas  a los derechos humanos comienzan a aparecer noticias relacionadas con el auspicio a equipos  o eventos deportivos, para así cambiar la percepción pública de un país

Así los medios de comunicación de todo el mundo, realizan una campaña publicitaria para lavarle la cara a Qatar. Mujeres hablando en noticieros, o incluso en programas televisivos de chimentos, que intentan alivianar la discriminación a las personas LGBTIQ, y la falta de libertad que padece el género femenino. Hay un pequeño detalle, ninguna de las personas que hablan son cataríes, todas las voces son extranjeras

Casi ningún medio importante ha reflejado las protestas por la realización del mundial en un país que viola sistemáticamente los derechos humanos. Noruega, Alemania y Australia  son algunos de los equipos que al salir a la cancha han exhibido leyendas de apoyo a los trabajadores inmigrantes. Los jugadores holandeses han posado con camisetas en las que se podía leer la frase: “Derechos humanos, fuera y dentro de la cancha”

 Según una encuesta realizada por Public First para la iniciativa “More in Common“, el 62 % de los británicos cree que el tratamiento del movimiento LGBTQ+ en el país, con penas de hasta siete años de prisión, debería ser suficiente para prohibir a Qatar organizar la Copa del Mundo. Son parte de los múltiples rechazos a Qatar 2022 que organizaciones y colectivos feministas, LGTB+ y movimientos de trabajadores  han expresado a lo largo de estos años. Estos actos no hacen mas que exponer el silencio ominoso de  otras selecciones y jugadores que eluden pronunciarse ante  la flagrante violación de derechos elementales

Mientras tanto se repiten los videos que muestran imágenes de Doha como una ciudad perfecta, con estadios y hoteles relucientes. Nada dicen sobre como los brillantes rascacielos de Oriente Medio y los sofisticados  estadios, se construyeron con  el sudor y la sangre de los trabajadores esclavizados  de Asia y África.

FIFA, negocios y corrupción. Cuando lo importante no es competir

El  31 de marzo, informaron que la FIFA registró ingresos por 6.400 millones de dólares durante el período 2019-2022. Por lo tanto, estiman que se superarán los 7 mil millones antes de finalizar el año mundialista. Además, los activos de FIFA aumentaron un 21% en 2021, alcanzando así los 5.500 millones de dólares.

Por derechos de televisación tiene garantizados 2.640 millones de dólares, el 56% del total, los patrocinios le aportarán  1.353 millones de dólares, un 29% de la factura, el ticketing y hospitality generarán 500 millones de dólares,  mientras que por derechos de licencia facturará 140 millones de dólares.

La FIFA para este mundial sumo el patrocinio global de Hisense,  propiedad del gobierno chino,  de Mengniu Dairy otra empresa  china   Crypto.com,  a Byju’s, la corporación india, a Vivo, McDonald’s y  Budweiser que se agregan  a sus  socios históricos  de Qatar Airways, Visa, Adidas, Coca-Cola, Wanda y Hyundai. Se trata de las únicas entidades comerciales a las que se les permite reclamar para sí una asociación directa con la FIFA y usar la marca del Mundial  en sus productos para promociones, anuncios y marketing.

Con todo este volumen de dinero e intereses  en juego es fácil entender porque el  qatarí no es el único caso de corrupción que agita a la FIFA.  ¿Cuándo  se produjo el cambio que llevó al fútbol a esta situación?  Fue básicamente a partir de  1974, cuando el brasilero  Joao Havelange llegó a la cumbre de la FIFA  anunciando: “He venido a vender un producto llamado Fútbol”. El mandamás brasilero llegó en el momento  justo en el cual el deporte y el fútbol espectáculo en particular, lograron a través de la tecnología satelital tener presencia en todos los rincones del planeta, ampliando así, hasta límites impensados el mercado de consumidores para las principales corporaciones.

Havelange tuvo su acto bautismal  con el primer mundial organizado por la FIFA bajo su  mandato, el de Argentina 1978. La idea fue  limpiar la imagen de la brutal dictadura. En ese Mundial se  puso en práctica el primer gran sportwashing  del futbol, en el olimpismo se recuerda el oprobio de  la misma operatoria para las realizadas en 1936, las Olimpiadas de Hitler.  “Argentina está ahora más apta que nunca para ser sede del torneo” fueron las palabras pronunciadas por Havelange, para respaldar el torneo que  buscó  tapar con la pelota  los crímenes de la dictadura y que generó amplio  repudio  en el mundo. Havelange se relacionó muy bien con todos los dictadores del mundo, además de   los  argentinos, con  la chilena, la de  Brasil, y con numerosos autócratas  africanos y asiáticos.

Havelange y su trama delictiva le otorgaron a la FIFA el poder que hoy posee y como señaló Diego Armando Maradona: “Allí donde iba Havelange no se hablaba de fútbol, sino de negocios, sobornos, de pagos ilegales para conseguir sus objetivos”. “Es la organización más corrupta y deplorable sobre la Tierra”, señalo Gary Lineker, el  exfutbolista de la selección inglesa en los años 1980 y  goleador del mundial de México.

No casualmente la FIFA tiene su sede en Zurich, ha aprovechado muy bien  las condiciones muy generosas y discretas  con que Suiza trata a quienes tienen que ocultar los orígenes de sus dineros.

En diciembre del 2015, el presidente de la FIFA,  el suizo Joseph Blatter fue procesado por la mega causa  FIFA –Gate,  junto otras 42 personas, entre dirigentes y empresarios, cinco de ellos de nacionalidad argentina. Fue reemplazado en la conducción el italo suizo Gianni Infantino, quien prometió terminar con la corrupción pero no con los negocios y es quien avala todo lo actuado en Qatar.

El futbol de nuestro continente es parte importante de esta red mafiosa. El ex presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) durante 2013/2014, el uruguayo Eugenio Figueredo, recibía sobornos de hasta 90.000 dólares mensuales. Las  investigaciones a la Conmebol   demostraron  la participación de los argentinos  Meiszner y Burga en una serie de sobornos relacionados con la concesión de los derechos de televisión y marketing de torneos de la CONMEBOL y de torneos de la Concacaf, durante los periodos comprendidos entre 2004 y 2012, 2012 y 2015 y 2010 y 2015 respectivamente, Entre los los procesados se destaca la figura de Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos y hermano de Eugenio, quien fuera Secretario de Seguridad del macrismo. Macri quien usó su paso por la presidencia de Boca Junior para lanzarse a la política que lo llevo a la Casa Rosada, se reunió recientemente en la Patagonia con Al Rumayan, el saudita presidente del Newcastle, con quien jugo al golf en la estancia de su amigo el inglés, el perseguidor del pueblo mapuche, Joe Lewis. Seguramente habrán conversado, entre otros temas, como administrar los fondos de la Fundación FIFA, que preside el ex-presidente  involucrado en los Panamá Papers

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