Hoy vamos a la guerra contra México

Hoy vamos a la guerra contra México

26Nov22 0 Por Tablón Argento

Una vez “El Negro” Fontanarrosa dijo que un partido de fútbol era una batalla sin muertos, o algo así.

He buscado la frase y no la encuentro. A lo mejor se refería exclusivamente a los clásicos entre Rosario y Newels, o entre Argentina y Brasil. No importa. Lo que creo que quería decirnos “El Negro” es que el fútbol, siendo un juego, nos lleva a vivir por un rato un sentimiento ancestral como es la disputa colectiva con un adversario que quiere lo mismo que nosotros.
Dicen los antropólogos que los primeros homínidos humanos se alimentaban de frutas y raices y despues de carroña al igual que las hienas, por lo que su vida era solitaria y bastante aburrida. Pero cuando empezaron a juntarse para cazar grandes animales, nacieron las comunidades y la comensalidad, es decir: comer juntos. Y allí empezaron los intercambios y los relatos y también las exageraciones, porque como sucede con los pescadores no falta quien miente sobre la dimensión de sus capturas. Y también empezó la disputa por los territorios, que eran muy ocasionales, porque la selva era grande y nuestros antecesores muy pocos.
En esas primeras comunidades nació el sentido de pertenencia, porque la vida dependía de la comunidad, por eso en la antigüedad el exilio era tan temido como la muerte. Y también nació la mística de ser parte de la tribu fulana o mengana, la admiración por los cazadores o guerreros destacados, el poder de las brujas o chamanes que trasmitían la tradición oral y los que se dedicaban a las tareas de cuidado y sostén del equipo. Es decir ya estaban prefiguradas todas las funciones que sostienen a un equipo de fútbol.
Si leemos con atención los Evangelios, vamos a advertir que Jesucristo va armando su propio equipo afirmando su identidad en la disputa contra sus dos principales adversarios: los romanos y los fariseos. Y que en el armado del equipo de Jesús va a ser muy importante la comensalidad, que ejercen consumiendo desde los peces y panes que se multiplicaron, pasando por vino que se tomaron en las bodas de Canaan, hasta lo que se manducaron en la última cena. La singularidad de los evangelios es que el partido terminó antes de tiempo, porque los romanos hicieron trampas. Pero los de Jesús fueron ganadores morales y al final dieron vuelta el campeonato.
En el fútbol moderno ya no crucifican a nadie, a lo sumo los sacan del equipo. Esto le va a pasar hoy a los que perderán la titularidad del equipo argentina, cargando las culpas de la derrota con Arabia Saudita.
Desde tiempos inmemoriales los que no son parte del gran juego hacen su aporte con cantos identitarios. Allí se muestra toda la creatividad y la poesía de una comunidad, pero tambien todos sus prejuicios misóginos, racistas y xenófobos. Antes del partido con México los hinchas charros nos cantaron que en las Malvinas se habla en inglés. Nuestros muchachos mantuvieron muy alta nuestra dignidad nacional con golpes de puño y patadas. La mayoría de los argentinos que viajaron a Qatar son garcas que no se les mueve un pelo cuando nos afana el FMI, las multinacionales de energía y agronegocios o nos desangramos por el Paraná. Pero no pueden permitir que un montón de sucios y pinches mexicanos nos traten de cagones.
Ojalá los muchachos se pongan las pilas y le ganemos hoy a México. Nuestra parte ya la hicimos. Las cábalas las respetamos a full. El horario no da para picada, pero unas medialunas, unas cervecitas y la estampita del Diego no nos van a faltar.

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