¿Axel al gobierno, Cristina a la Provincia?

¿Axel al gobierno, Cristina a la Provincia?

28Nov22 0 Por Guillermo Cieza

Las razones de esa fórmula serían que Axel tiene menos rechazo que Cristina y más posibilidades en un eventual ballotage y que Cristina aseguraría la Provincia de Buenos Aires, en caso de que se perdiera la elección nacional.

Desde hace más de un año, se sabe que la actual vicepresidenta Cristina Kirchner había caracterizado que lo más probable es que las próximas elecciones presidenciales se iban a perder y, por lo tanto, proponía refugiarse en Provincia de Buenos Aires. El Juicio Vialidad y el atentado contra su vida le dieron un nuevo protagonismo.

Cristina confirmó que la oposición por derecha la quiere presa o muerta y que no tiene chance de dejar de disputar electoralmente o retirarse de la política. Alentada por su declaración que “voy a hacer lo que tenga que hacer”, entre sus partidarios ha empezado a crecer la consigna “Cristina Presidente”.
Pero ocurre que todos los encuestadores coinciden en que Cristina tiene escasas posibilidades de ganar una elección presidencial en un escenario de segunda vuelta. La vicepresidenta aventaja a todos los candidatos en las intenciones de voto, pero tiene un alto índice de rechazo. Las encuestas conocidas dicen que más de un 50% de la población no la votaría, ni siquiera en última instancia. Esa percepción fue determinante cuando eligió a Alberto Fernández como candidato presidencial en 2019, lo que resultó una experiencia muy insatisfactoria para el kirchnerismo, pero también para otros sectores del peronismo que han visto disminuido su caudal electoral.
La carta de reservar a Massa como candidato a presidente, se gastó tratando de tranquilizar los mercados, un año antes de la elección presidencial. No se sabe como terminará esa aventura, pero es seguro que el político tigrense, que ya acumulaba rechazos, terminará chamuscado. En un momento en que el Justicialismo parece no tener candidatos salvo Cristina, no sería extraño que la dama vuelva a preservarse ganando una elección que parece asegurada como es la de Provincia de Buenos Aires y juegue un alfil a disputar la presidencia. El candidato sería Axel Kicillof, que en los últimos tiempos se ha mantenido bastante al margen de disputas políticas desgastantes, y al que se lo ve frecuentemente inaugurando obra pública, compartiendo actividades con intendentes de la oposición e incluso manteniendo un buen diálogo con la Mesa de Enlace.

Kicillof es de extrema confianza de Cristina, tiene buen diálogo con los radicales de la Provincia y es uno de los pocos funcionarios kirchneristas que entiende de economía y que puede polemizar con solvencia con otros candidatos. Hoy tiene una baja intención de voto, pero tiene menos rechazo que Cristina. La especulación del círculo de confianza de Cristina es que si Juntos por el Cambio se juega por un candidato muy confrontativo como Patricia a Bullrich, Kicillof tiene posibilidades de ganar en la segunda vuelta.

Que el primer acto masivo de la vicepresidenta en la pre campaña electoral se haya realizado en La Plata, es una señal fuerte de la opción elegida. La posibilidad de que Cristina se presentara como candidata a senadora por la Provincia de Buenos Aires es una posibilidad que se barajó por un tiempo pero en una elección presidencial se eligen ejecutivos y la mejor forma de tener protagonismo y transferir votos a Kicillof, sería disputando la gobernación de la provincia de mas peso electoral en el país.

Cristina estaría convencida de que, para enfrentar a la oposición por derecha, necesita armar una alianza amplia, con acuerdos muy básicos, como es defender la democracia del avance del poder de la prensa y del Poder Judicial, que se llevan puestos a los poderes legislativo y ejecutivo. Esa alianza tendría que basarse en consensos de enfrentar las posturas que arrasan acuerdos básicos de institucionalidad y decisiones como condenar a la cárcel, o mandar a matar a adversarios políticos. Se propone ejecutar esa política promoviendo a dirigentes de su confianza, por eso apuesta a Kicillof como candidato y a Wado de Pedro como armador político.

Si la política fuera un tablero de ajedrez, la jugada parece audaz pero tiene su lógica. Pero ocurre que participan otros jugadores que mueven fichas en el tablero, e incluso que pueden patearlo. Los compromisos asumidos con el FMI han metido al gobierno en un corralito ajustador que no sólo golpea la base electoral del peronismo, sino que puede traducirse en explosiones sociales. La bronca popular, por ahora se está expresando en algunos conflictos y, en particular en los jóvenes, en el apoyo a opciones que se presentan como antisistema, como Javier Milei. Pero faltan 11 meses para las elecciones presidenciales y en un país como la Argentina, eso es mucho tiempo.

Compartí esta entrada en tus redes sociales
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
Whatsapp