La causa Vialidad y el regreso de William Boo

La causa Vialidad y el regreso de William Boo

30Nov22 1 Por Guillermo Cieza

La política argentina cada vez se parece más al viejo programa televisivo Titanes en el Ring. Y el poder Judicial a William Boo, el árbitro tramposo que se convirtió en una gran estrella del espectáculo.



A principio de los años 60 los espectáculos de lucha libre que se organizaban en clubes de barrios de Buenos Aires, llegaron a la televisión de la mano de Martín Karadagián y el programa Titanes en el Ring. Esta farsa donde luchadores caracterizaban a distintos personajes, arrasó con los rating durante muchos años.
En Titanes en el Ring no había grises. Estaban “los buenos” como David el Pastor, El Super Pibe, El Caballero Rojo, El Ancho Peucelle, Yolanka y El Leopardo y “los malos” como El gitano Ivanhoff, la Mano Negra, El Yeti, las Momias (la blanca y la negra), Diabolo y Gengis Khan. La única excepción fue Martín Karadagián, el dueño del circo, que empezó siendo “malo” y después del nacimiento de su hija se convirtió en “bueno”. En el programa solo peleaban hombres, hasta que en 1967 apareció Gina La Mujer Indomable.
El espectáculo tenía otros condimentos como el relator Rodolfo Di Sarli, el hombre de la Barra de Hielo, que nunca se supo muy bien qué hacía y el inefable William Boo, que era un árbitro que siempre beneficiaba a los malos. Este último personaje era descarado, porque intervenía directamente en los combates y era capaz de olvidarse de contar cuando un “malo” había quedado de espaldas en la loma, o de hacerle una llave a un luchador bueno para que su rival le pegara. William Boo no sólo tenía nombre y apellido gringo sino que vestía como los árbitros de box estadounidenses. Su sola presencia generaba alaridos de repudio y que todo el estadio empezara gritar: Trampa! Trampa!, pero a William Boo le importaba un comino y seguía haciendo de las suyas.

William Boo el árbitro tramposo de Titanes en el Ring


La ficción de Titanes en el Ring empezó a perder encanto cuando la lucha popular se empezó a masificar y ya no era necesario prender la tele para asistir o ser parte de la luchas entre el bien y el mal. Karadagián supo leer que se venían nuevos tiempos e intentó actualizarse acertando con El Ejecutivo, que fue un adelantado en dar ordenes por un teléfono celular, y errándole con Mercenario Joe, que vestía uniforme verde oliva, fumaba habanos y jugaba para el bando de los malos. Pero recuperar a sus televidentes, era un asunto mucho más complejo. La dictadura puso en caja a los conflictos sociales y políticos y la mayoría de las y los argentinos volvimos a ser seducidos por la caja boba.
El otro día escuchando a la vicepresidenta increpando a sus jueces y diciéndoles que no son un tribunal, sino un pelotón de fusilamiento, me acordé de William Boo y de Titanes en el Ring.

Martin Karadagian y su histórico combate con La Momia.


La politica argentina se parece cada vez más al programa de Karadagian. Cómo no imaginarme a Javier Milei, Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina, Sergio Massa, Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Lilita Carrio, Emilio Persico, Rodolfo Daer y Sergio Berni, como parte de la troupe. Cómo no reconocer en las exageraciones y los disparates de comunicadores como Luis Majul, Feinman, Lanata, el Gato Silvestre y Pablo Duggan una reencarnación de Rodolfo Di Sarli. Cómo no identificar a los jueces que juegan al fútbol o al paddle en la casa de Macri, o fueron nombrados por decreto, con el regreso de William Boo.
Los vientos que inició el Cordobazo, sacaron a nuestro pueblo de las pantallas y durante 15 años le hicieron ganar las calles para recuperar protagonismo. Fueron buenos tiempos para la política argentina y programas como Titanes en el Ring, perdieron audiencia. Sólo nuevos vientos de lucha podrán sacarnos del papel de espectadores de un combate que vemos por televisión o a través de las redes sociales. Sólo nuevas utopías encarnadas en gigantescas movilizaciones populares, podrán sacarnos del papel de hinchas de uno u otro bando y nos convertirán en actores de los cambios políticos y protagonistas de construir el futuro.

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