Calores eran los de antes…

Calores eran los de antes…

9Dic22 0 Por Tramas

No hay ninguna base estadística que sustente frases como “calores eran los de antes”, o “siempre fue igual, no hay que exagerar con el calor” . El cambio climático se hace presente con olas de calor cada vez más frecuentes y duraderas.

Las olas de calor como la que está padeciendo la Argentina se está desarrollando en un planeta que tiene una temperatura un 1,1°C por encima de los niveles pre-industriales.

Un informe del Grupo de Trabajo del IPCC presentado en 2021, advierte que desde 1950 las olas de calor se volvieron más frecuentes e intensas alrededor del mundo. Este informe asegura que esto se debe al cambio climático antropogénico, diluyendo la responsabilidad en la especie humana, sin precisar qué aporte hace el sistema dominante: el capitalismo. Tampoco hace referencia que las emisiones de carbono no son parejas entre las grandes potencias y los países periféricos.

En un contexto de cambio climático las olas de calor son más frecuentes y más largas.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista Science estima que una persona nacida en 1960 experimentará un promedio de cuatro olas de calor a lo largo de su vida, pero una persona nacida en 2020 padecerá 30 olas de calor. Y esto será así, si se cumplen los compromisos de contener la temperatura por debajo del 1,5 °C .

Las olas de calor afectan a la producción de alimentos, a la biodiversidad y a las personas más vulnerables. Se producirán cambios en el paisaje y habrá importantes impactos negativos en la producción de alimentos. Se generarán nuevos incendios como el que se produjo a principios de este año que afectó al 12% de la superficie de la provincia de Corrientes.

Las franjas etarias de niños y adultos mayores son las más afectadas por los olas de calor. También las personas más pobres, con dificultades para acceder al agua y a la electricidad. o que trabajen a la intemperie.

Para redondear una tormenta perfecta, las olas de calor se producen en tiempos de aumento de los precios de la energía y donde las reservas de agua están disminuyendo.

Las políticas negacionistas, unidas a las prácticas de despilfarro agravan la situación. Se necesitan respuestas globales, pero también iniciativas nacionales y locales para promover una mejora en la administración de recursos escasos frente a un problema crónico y que tenderá a agravarse en los próximos años.

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