Y Diego aplaudiendo desde el cielo

Y Diego aplaudiendo desde el cielo

21Dic22 0 Por Guillermo Cieza


El festejo del mundial fue maradoneano.


Cinco millones de personas en la calle.
Un operativo de seguridad a cargo de Aníbal Fernández, Marcelo D´Alesandro y Sergio Berni, que fue un fracaso.
Represión con balas de goma en la zona del obelisco.
Mensaje del ex-presidente desde Qatar que interrumpió sus vacaciones para lamentarse porque se perdiera un día laboral.
Peleas durante todo el día entre el gobierno y la oposición sobre cuál sería el mejor recorrido para la delegación mundialista, que terminó con un viaje en helicóptero.
Espera en la Casa Rosada, con el catering contratado para una delegación que nunca llegó.
Hinchas que se descolgaron de los puentes para caer con mayor y peor suerte sobre el techo del bus que transportaba a los jugadores.
Bronca porque la delegación no llega nunca.
Alegría porque somos campeones mundiales.
Organización sin baños químicos, ni abastecimiento de agua para la multitud.
Comercios que se hicieron el día vendiendo refrescos y bebidas. Comercios que perdieron plata porque ingresaron hinchas que se tomaron todo y no pagaron a la salida.
Despedida de Víctor Hugo a la trasmisión de mundiales. Te vamos a extrañar.
Anuncio de Tití Fernández que no volverá a aburrirnos con sus comentarios pavotes y sus entrevistas empalagosas.

Mensaje de Chiqui Tapia por el acompañamiento de Berni a la delegación hasta el ingreso a CABA. Disputa territorial por la no propiedad de un puente entre Capital y Provincia.
Bronca de Larreta y los oligarcas porteños porque otra vez la ciudad se llenó de negros.
Invocación a la culpa porque, en un día de festejos, el pueblo no se sensibiliza por la convocatoria de Charge.org por el jugador iraní acusado de homicidio por la justicia de su país, que va a ser condenado a la horca, No sería tan grave, el olvido de los 25 muertos de Perú, los cientos de niños asesinados en Palestina, etc.
Ojos abiertos de cientos de miles de niños que se sienten parte de una jornada que no olvidarán nunca, porque había muchísima gente y porque sus padres estaban felices.

Preocupación de los representantes de los jugadores porque el seguro no les cubre el viaje en techo de omnibus, ni aplastamientos por multitudes agradecidas. Discusiones entre abuelos, con connotaciones políticas, sobre otras movilizaciones masivas en la historia Argentina.

Regreso de la banderas celestes y blancas a sus legítimos poseedores, los pueblos que liberaron la Patria y construyeron este país. Preocupación en el PRO por expresiones xenófobas. Por ejemplo, la consigna: “el que no salta es un inglés”.

Disfrute de los jugadores, que se sumaron al festejo demostrando que se les sigue asomando el alma popular, aunque ganen millones.,

Difícil trabajo para lxs movilerxs, asignados a cubrir la movilización en las calles.

Monitoreo desde Olivos del perro Dylan y el Presidente Alberto.

Ocupación popular del centro de la ciudad, por celebración deportiva. Renovación de los sueños del regreso multitudinario por otros motivos.


Y Diego, aplaudiendo desde el Cielo.

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