La aventura de Lionel (Scaloni)

La aventura de Lionel (Scaloni)

26Dic22 0 Por Tablón Argento

Durante muchos años el podio de los ganadores era participar después del triunfo en el programa deportivo top de la televisión. Scaloni, se bajó del avión para subirse a una caravana que saludó a los hinchas y después se fue a Pujato, su pueblo de 3.700 habitantes. El técnico Lionel, no vende humo.

El cuento empezó después de la pálida actuación de la Selección Argentina en el Mundial de 2018, cuando fue eliminada en octavos de final.

Dicen que “el Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, que andaba apesadumbrado por el último fracaso deportivo, se lo encontró en el predio de Ezeiza cortando el pasto. Preguntó por él y le dijeron que era un colaborador del equipo de Sampaoli, que se había quedado después de su renuncia. El pibe no tenía laburo , los juveniles no tenían técnico y quedó provisoriamente a cargo. Se venía el torneo de Arcudia (España), y ya que estaba por allí, lo nombraron al frente de la Sub 20. Además de cortar bien el pasto, demostró inteligencia consiguiendo un buen socio, con anchas espaldas deportivas: el ex River, Pablo Aimar.

Fueron con los juveniles a Arcudia y salieron campeones. Le ganaron a Rusia en la final por 2 a 1. El triunfo de los pibes levantó el ánimo, pero a la selección mayor no la quería agarrar nadie. Los técnicos no se querían quemar con un equipo de estrellas que fracasaba inexoráblemente. Los jugadores se iban: acababan de renunciar Mascherano y Viglia.

La AFA tenía unos compromisos de partidos de la selección mayor pactados en Estado Unidos y lo que se le ocurrió a Tapia fue poner al técnico de juveniles como interino. Como para ir zafando. Y allí Lionel volvió a demostrar que era un tipo inteligente. Fue hablar con su tocayo, el de Barcelona y seguramente le pidió una mano. También agregó a un nuevo colaborador, con espaldas deportivas bosteras: Walter Samuel.

Allí empezó la aventura. La selección le ganó 3 a 0 a Guatemala, empató 0 a 0 con Colombia, le ganó 4 a 0 a Irak y perdió 1 a 0 con Brasil. Después le ganó dos veces a México, con el mismo marcador 2 a 0. Esos resultados estaban acordes con lo que venía haciendo la selección argentina, pero la diferencia es que Scaloni había renovado casi todo el equipo. Estaba jugando con pibes, casi todos desconocidos porque habían hecho su carrera en Europa, y apenas unos pocos veteranos sobrevivientes. Entre ellos, Messi.

El tercer lugar en la Copa América fue digno, porque perdió la semifinal con Brasil en un partido que no mereció la derrota.

Se había acabado el interinato y la AFA hizo una nueva ronda de consultas. Los técnicos Simeone, Pochettino y Martino, que encabezaban las preferencias, volvieron a decir que no. Se le preguntó a los jugadores y la mayoría respaldó a Scaloni. Y fue así que lo confirmaron como técnico de la selección nacional. Al equipo de colaboradores se sumó Roberto “el Ratón” Ayala, un referente de distintas selecciones nacionales.

Desde ese momento, su capacidad tuvo muchos cuestionamientos, hasta del propio Diego Maradona que comentó: “Scaloni es un buen pibe, pero no puede dirigir ni el tráfico”. Pero no sólo hubo consideraciones futbolísticas negativas. Hubo otras, que tuvieron que ver con la política, porque se suponía que golpear a Scaloni era golpear a “Chiqui” Tapia y al Gobierno. También otros intereses, porque se advirtió enseguida que el nuevo técnico no escuchaba las sugerencias de directivos de clubes, ni de representantes de jugadores, para elegir quiénes integrarían la selección mayor. Supuestos conocedores de fútbol que trabajan y además expresan intereses de empresas como TyC SPORT, o Radio La Red, hicieron fila para pegarle al joven técnico y trataron de desestabilizarlo. Periodistas como “el Pollo” Vignollo, Mariano Clos, Sebastián Domínguez, “el Colorado” Liberman, el ex futbolista Ruggeri, y otros, descalificaron su capacidad para dirigir la selección.

La selección nacional hizo una buena ronda clasificatoria para el mundial de Qatar, pero su consagración definitiva la consiguió con la conquista de la Copa América en 2021. Con ese triunfo el equipo de Scaloni cortaba una sequía de títulos que llevaba años. A partir de allí se fortaleció un idilio con el público, donde ya no mediaron los periodistas. El equipo nacional pasó a ser la Scaloneta, un equipo que jugaba un fútbol ofensivo, como el que gusta a los hinchas, y que empezó a acumular un récord impresionante sin conocer la derrota.

Lo ocurrido con el mundial de Qatar, es más conocido. Cuando se difundió la lista de jugadores, hubo un amplio consenso en que Scaloni había elegido a los mejores, y que más allá de sus rendimientos individuales, había conformado un muy buen grupo humano y un equipo competitivo. La decisión de apostar a los jóvenes con la inclusión de Lisandro Martínez en la defensa, de la titularidad otorgada a Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, en el medio campo, y la promoción de Julián Alvarez, demostraron mucha audacia. La inclusión de Di María en la final, fue otro acierto. Pero como en el fútbol pesa el exitismo, si en el último minuto de la final el delantero Kolo Muani hubiera convertido el cuarto gol de Francia, más de uno le estaría reclamando a Scaloni por su error de sacar a Angelito antes de tiempo. Lo salvó “el Dibu” Martinez, otro de sus hallazgos.

El perfil de Scaloni, durante todo el tiempo que ha estado a cargo de la selección, ha sido siempre el mismo. El de un entrenador apasionado por el fútbol, pero que se muestra como es: un técnico joven que trabaja mucho, en constante aprendizaje y con gran confianza en los poderes creadores de lo colectivo. No vende humo, se solidariza con sus jugadores y trata de que el público lo entienda. Ha dignificado el trabajo de director técnico y ha dejado expuestos a muchos charlatanes, que desde hace años se vienen presentando como expertos en fútbol. Por lo que propone, es un tipo incómodo. No faltan quienes hoy lamentan en público haberse equivocado en la valoración de sus capacidades y en privado siguen acechando para que se equivoque y puedan tomarse la revancha.

Acertó el Diego cuando dijo que Scaloni era un buen tipo. Y personas como Lionel, no se preocupan demasiado por lo que digan o dejen de decir los charlatanes. Trata de no fallarle a sus jugadores, que son los que ponen el pecho en la cancha, y al público, que sigue llenando los estadios y rompiendo los ratings televisivos, para apasionarse por el más lindo de los deportes.

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