Conflicto con la Corte: Hablaron las vacas sagradas

Conflicto con la Corte: Hablaron las vacas sagradas

27Dic22 1 Por Daniel Campione

El choque entre el gobierno nacional, la Corte Suprema y el gobierno de la Ciudad ha tenido un nuevo “invitado”. Figuras de renombre salen a respaldar el “frente republicano”, ya sin disimulos acerca de su identificación con la coalición opositora.

Se trata de un conjunto de 150 académicos, artistas, escritores y periodistas que firmaron un documento que exhorta al gobierno a cumplir la medida cautelar dispuesta por el máximo tribunal respecto a los ingresos traspasados a la CABA por el presidente Mauricio Macri.

Por supuesto no faltaron en el texto las denuncias de “ataques a la institucionalidad” y la consabida referencia “a la enorme gravedad” de la actitud gubernamental.

En su pronunciamiento se remontan bien atrás, al incumplimiento de aquel fallo que quiso imponer la reposición en el cargo de un procurador general de la provincia de Santa Cruz.

Y toman también antecedentes mucho más cercanos, como el que descalificó la acción de la actual vicepresidenta de dividir el bloque oficialista en el Senado para designar un representante afín más en el Consejo de la Magistratura. Y que CFK no acató al perseverar en su propuesta de nombramiento de consejeros.

Asimismo se hace mención de la aplicación de sentencias que favorecen el cobro de reparaciones para jubiladxs y pensionadxs.

Aquí están, estos son.

Las firmas son las previsibles: Marcos Novaro, Daniel Sabsay, Luis Alberto Romero, Graciela Fernández Meijide, Diana Cohn Agrest, Luis Brandoni, Federico Andahazi, Oscar Martínez, Juan José Sebreli, Silvia Plager, Miguel Wiñaski etc.

Se sumaron asimismo políticos de la oposición de derecha, como Fernando Iglesias, Eduardo Amadeo, y Hernán Lombardi, entre otros.

Como se ve, son los integrantes del “colectivo” que transita en forma cotidiana por los espacios de Clarín, La Nación y otros medios afines.

No hace falta quitarle la razón a todos los reclamos que formulan, el respectivo a las jubilaciones resulta atendible.

Lo que no impide percibir que el manifiesto forma parte de un “alineamiento automático” con la oposición de Juntos por el Cambio y con las variadas declaraciones de entidades empresariales, academias nacionales y otras instancias del establishment que salieron a “bancar” el pronunciamiento del tribunal supremo.

Para mayor claridad, últimamente acompañan sus declaraciones varias figuras políticas, “cambiemitas” de la primera a la última. El prurito de “neutralidad” o “equidistancia” frente a pujas políticas y partidos resulta patente que queda de lado.

Nadie los subestime ni ridiculice. Que un numeroso conjunto de figuras públicas a las que amplios sectores consideran prestigiosas se manifieste con fidelidad perruna en favor de sus intereses, una y otra vez, no es poca cosa para las clases dominantes y la derecha política.

No faltará el lector que objete la auténtica gravitación intelectual de los signatarios y ponga en duda la pertinencia de gastar tiempo de escritura en ocuparse de sus opiniones.

Cabe replicar que estas juntadas de firmas contienen una interpelación clara: Sus destinatarios son los sectores de clases medias urbanas que, con alguna pátina intelectual, consideran a ciertos personajes como dignos de encomio y hasta los toman como referentes.

Con esa interlocución se cumple un objetivo político. El de predisponer cada vez peor a esas “capas medias” contra todo lo que suene a “populismo”.

Y no hacerlo sólo mediante la crítica a aspectos que pueden resultar contingentes, como la política económica, sino en función de principios que se invocan como cuasi “sagrados”. La “República” misma estaría en juego. Urge sacarse de encima a quienes avasallan las instituciones.

Mientras tanto, no se ha visto ningún pronunciamiento colectivo de personalidades situadas más a la izquierda.

Quienes son críticos de la realidad social y cultural desde las antípodas de donde lo hacen Santiago Kovadloff o la mencionada Fernández Meijide, no han hecho oír su voz hasta ahora. A veces pareciera que bastaran los comentarios en los pasillos de Filosofía y Letras o Ciencias Sociales de la UBA, sin salir a la esfera pública.

Alberto, ¿otra vez?

En otro orden no faltó la habitual “frutilla del postre”: El presidente desdiciéndose vía twitter de su decisión de no cumplir, e inventando un “pago en bonos”. Al que Horacio Rodríguez Larreta y adláteres de “Juntos por el Cambio” han salido con presteza a hacerle “pito catalán”, al exigir el pago contante y sonante. Y anunciando la continuación de las acciones legales iniciadas o por iniciar.

Ya ni el más memorioso e informado puede llevar la cuenta de los retrocesos operados por el primer mandatario. Unas cuantas declaraciones críticas y el amague de “los mercados” de disparar el precio del dólar y hundir el de los bonos basta para ponerlo velozmente “en caja”.

Una y otra vez se moteja a las clases dominantes argentinas de “ineptas”, “berretas” y otros términos despectivos. Sin embargo, una vez más, están ganando la pulseada por amplio margen.

Daniel Campione en Facebook.

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