Sequía: los números del quebranto agrícola

Sequía: los números del quebranto agrícola

23Mar23 0 Por Guillermo Cieza

La sequía traerá como consecuencia la pérdida del ingreso por exportaciones de entre 15 y 20.000 millones de dólares. Pero también un fuerte quebranto para quienes se animaron a sembrar. El modelo productivo agrícola industrial somete a los productores a aceptar un socio que comparte las ganancias, pero nunca las pérdidas. Ese socio oculto son las multinacionales proveedoras de insumos, que ya cobraron sus facturas, aunque las cosechas sean un fracaso.

En un informe realizado por el INTA Pergamino en los meses previos al inicio de la campaña 2022-23 se calcularon los rindes de indiferencia de los principales cultivos agrícolas.                 

 Se llama rendimiento de indiferencia a los kg. por Ha., que debe cosechar un productor para pagar los costos de laboreo, insumos, cosecha y comercialización. Por ejemplo, un productor para pagar todos los gastos de una siembra de trigo, tiene que cosechar 2.290 kgs por Ha si la siembra es en su propio campo. Pero si es un campo alquilado, para salir empatado, tiene que cosechar 3.320 kgs.  Estos costos pueden incrementarse en otras zonas, porque en Pergamino están las mejores tierras del país y se paga poco flete, por su ubicación geográfica a sólo a 80  kms del Puerto de Rosario. 

Analizados otros cultivos agrícolas, para salir empatado los productores tienen que cosechar 1580 kg de soja de primera en campo propio, y 3320 en campo alquilado. Para el maíz los números son más grandes: en campo propio había que cosechar 4330 kgs y en campo alquilado 7480 kgs.

El problema es lo que sucede cuando no se cosecha nada o muy poco, apenas 1000 kgs por Ha. Y entonces vemos que a la siembra hay que pagarla completa, a los insumos también, y que solo se ahorra un poco en la cosecha y flete. Pero resulta que los insumos (semilla, herbicidas y fertilizantes) tienen un peso muy importante en el total de los costos. Para el trigo representan el 73%, para la soja de primera el 71 % y para el maíz el 74%. Como los insumos se pagan a las multinacionales, si o si, el fracaso de una cosecha no significa que el productor no gane nada, sino que pierda lo que ya pagó por el laboreo de siembra y los insumos. En trigo pagó por insumos  549 dólares por ha, en soja de primera pagó 324 dolares por Ha, y en maíz pagó 686 dólares por Ha.  SI encima sembró en campo alquilado la perdida se agranda.

En otras oportunidades hemos escrito sobre las consecuencias que tiene el modelo agropecuario industrial por la contaminación ambiental, el deterioro de los suelos y las afecciones a la salud humana.  La sequía muestra el aspecto económico, los beneficios o deudas que reciben los productores, por convertirse en simples eslabones de las cadenas agroalimentarias dirigidas por las multinacionales. En esas cadenas pierden su autonomía sobre qué y cómo siembran  y  actúan como unidades  subsidiarias de las multinacionales. Con esa inserción en la cadena, son los únicos que se hacen cargo de las pérdidas.

Agreguemos, para sumar complejidades, que el cambio climático que se expresa en registros extremos cada vez más frecuentes de humedad (sequías, inundaciones), o de temperatura (olas de calor, o de frìo), afectan las siembras. Las cosechas perdidas son también más frecuentes.

El modelo productivo industrial agrícola, aporta al cambio climático, contamina, afecta la salud humana, despobla los campos, empobrece a los suelos y a los productores. Estos últimos, al insertarse en este modelo no solo han perdido su autonomía, sino que han visto reducir sus ingresos que quedan en manos de las multinacionales productoras de insumos y los intermediarios.  Y en lo que hace al balance de entrada y salida de divisas del país: los mayores ingresos por mas producciones por Ha, tienen el contrapeso de que hay mayor importación de insumos. Esta es la explicación porque el país no se benefició con la suba mundial de precios agrícolas provocados por la guerra de Ucrania.

Para lo que queda de 2023, tendremos un escenario de grandes presiones de los productores al Estado para que compense sus pérdidas. El gobierno, que va a perder miles de millones de dólares por el fracaso de la cosecha, no va a tener caja para responder a esas demandas.  Sería bueno, que se aproveche esta crisis para debatir sobre un modelo de producción que, más allá de sus costos ambientales, conduce, en lo económico, a los productores y al país a un callejón sin salida.