Macri se bajó y Alberto se saco una foto

Macri se bajó y Alberto se saco una foto

31Mar23 0 Por Guillermo Cieza

El anuncio del ex presidente Macri de no ser candidato en las elecciones presidenciales, sorprendió a propios y extraños. No tanto porque tuviera posibilidades de ganar, sino porque en adelante perderá influencia política. Alberto se sacó una foto con Joe Biden, confirmando que la gran apuesta del Frente de Todos es mostrarse bajo la protección de los demócratas norteamericanos.

Cuando a Macri se le esfumaron las posibilidades de ser presidente de la FIFA, hubo quienes especularon con que pondría todos sus esfuerzos en suceder a Alberto Fernández. Han errado en sus pronósticos. La explicación que dan algunos analistas es que advirtiendo que los números no le daban, prefirió dejarle el camino libre a Patricia Bullrich a quien le transferiría sus apoyos. Tratando de hilar más fino, otros suponen que el retiro de Macri se debe a su percepción que quien asuma el próximo gobierno, tiene escasas chances de salir bien parado por la crisis económica y el alud de compromisos internacionales a pagar. Mucho menos si está identificado con Trump y los republicanos. El mal antecedente de algunos presidentes que terminaron presos, o han tenido que fugarse de su país como Lenin Moreno, habría aportado a la decisión del ex presidente de dejar pasar esta elección.

Corrido Macri de la carrera presidencial, solo quedarían Bullrich y Larreta para ir a unas Paso que definirán quién será candidato o candidata. Los radicales hacen olas para recibir cargos, pero no cuentan en las grandes decisiones de Juntos por el Cambio. Mucho menos para encabezar una fórmula presidencial.

En una elección que parece no definirse en la Primera Vuelta, Larreta ha venido presentándose como quien tiene mejores posibilidades en el ballotage. Bullrich insiste en que, por su perfil, es quien tiene mejores posibilidades de capturar los votos de Milei.

Es de esperar que en la disputa de los candidatos del PRO abunden las chicanas, pero seguramente no podrán torearse por el pasado peronista. Bullrich fue parte de la Tendencia revolucionaria en los 70, y Larreta fue mandadero de Sergio Massa a finales del 2000, y designado al frente del IPS bonaerense por el gobernador Ruckauff. 

La foto más esperada

El presidente Alberto por fin consiguió la foto que buscaba con Joe Biden. Desde lo político, esa foto supondría una prueba de que el gobierno argentino tiene la bendición de la administración demócrata del país del Norte. Significa un retorno a las “relaciones carnales” que propuso Menem en los 90. Tales aspiraciones simbolizan el deterioro de un movimiento político que en los años 50 proclamaba “Braden o Perón” y en los 70 “Liberación o dependencia”.

El pliego de pedidos que llevó Fernández en su valija es conocido: auxilio financiero frente a las pérdidas provocadas por la sequía y apoyo político para revisar el acuerdo con el Fondo. La contraprestación ofrecida por Alberto también es conocida: alineación política en el plano internacional, mayor apertura para capitales estadounidenses en la explotación de Vaca Muerta y en el negocio del litio. Agregó además el argumento que, con gobiernos peronistas, no se producen explosiones sociales como las que se han producido en Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Empezando a hacer los deberes comentó: “Nosotros vemos el grave problema que ha creado la invasión rusa a Ucrania. Como quedó dicho, nos hemos puesto a disposición en las Naciones Unidas para condenar esa invasión”. 

La estrategia política del gobierno, se propone, en lo interno, recuperar poder frente a grupos locales que aparecen desbocados: el de sectores muy encumbrados del Poder Judicial y el de las grandes empresas que echan leña al fuego inflacionario.

El abogado de Cristina, José Manuel Ubeira, suele repetir que durante la dictadura, tuvo que venir la Subsecretaria de derechos humanos del Presidente Carter, Patricia Derian, para que los militares dejaran de tirar personas desde los aviones y la Justicia empezara a contestar los hábeas corpus a los familiares de los desaparecidos. La referencia es un tanto exagerada, porque recién después de 1979, con la visita de la CIDH, se recibieron miles de denuncias que impactaron sobre la Justicia local y expusieron internacionalmente, como una dictadura, al gobierno de Videla. Sin embargo, este tipo de afirmaciones sustentan la estrategia de pedir apoyo al “papá norteamericano”, para contener a los demonios locales. Y hoy ese camino tiene amplio consenso en el Frente de Todos.  Contra lo que pondría suponerse, las declaraciones del senador Ted Cruz, pidiendo cárcel para Cristina, la favorecen.  Ese personaje, conocido por sus posiciones extremistas, es hoy un declarado enemigo de quienes gestionan la Casa Blanca.

El problema a resolver es qué candidato sintoniza mejor con esa estrategia.  Alberto Fernández, como Sergio Massa, en algún momento promovido por el kirchnerismo,  van a padecer el desgaste de la gestión. En tren de encontrar opciones, Wado de Pedro, fue lanzado al ruedo para negociar. No tiene posibilidades reales de hacer una buena elección. Cristina tiene muchos votos propios pero no es una buena candidata para esa estrategia, porque Estados Unidos desconfía de sus arrebatos “populistas”. Solo en caso de que se agravara la confrontación social, podría ser aceptada.

Desde el banco de los suplentes, Daniel Scioli puede ser la gran sorpresa. Se presenta como candidato anti-grieta con un perfil muy parecido al de Larreta.  No tiene votos propios, ni anclaje territorial, pero sí buena relación con Estados Unidos, ningún reparo ideológico y hasta contactos firmes con la mafia judicial. Su última gestión la realizó tejiendo acuerdos con Jair Bolsonaro. Salvo que aparezca una jugada sorpresa de último momento, como puede ser Kicillof, hoy las mayores chances las tendría Scioli.

Con un panorama electoral donde los candidatos con posibilidades de aspirar a la presidencia parecen ser Larreta, Bullrich, Milei, Scioli o Massa, y donde los alineamientos externos se reducen a la interna entre republicanos y demócratas en Estados Unidos, se justifica el escaso entusiasmo que generan en el pueblo. Son opciones bastante parecidas a las de Menem vs Angeloz, De la Rua vs Duhalde, o Macri vs Scioli.

Todavía falta para que se diga la última palabra en candidaturas. Por ahora el guiso parece viejo y desabrido. ¿Será una oportunidad para un crecimiento electoral de la izquierda?