Niño, deja ya de joder con la pelota (o irás preso)

Niño, deja ya de joder con la pelota (o irás preso)

3Abr23 0 Por Darío Jumanisol

A caballo del discursomás seguridad, son frecuentes las propuestas de bajar la edad de imputabilidad.

Se trata de propuestas cuestionables no sólo desde lo jurídico, sino que ni siquiera responden a la realidad.

La Ley 22.278 (Régimen Penal de la Minoridad), del año 1980, establece que los menores de 16 años no son punibles en ningún caso. Respecto de los chicos que tienen entre 16 y 18 años, la misma ley dispone que son punibles sólo si el delito tiene prevista una pena privativa de libertad mayor de 2 años.

Se trata de una ley cuestionada no sólo por su origen (la última dictadura militar), sino también por su contenido. De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su informe “Justicia juvenil y derechos humanos en las Américas”, del año 2011, cuestionaba a la Ley 22.278 porque permite un tratamiento igual al de los adultos a personas que cometieron algunos delitos entre los 16 y los 18 años, librando a la discreción del juez la imposición de las sanciones previstas en la normativa penal ordinaria.

En el mismo informe, la Comisión señalaba que las iniciativas para disminuir la edad de responsabilidad ante el sistema de justicia juvenil son contrarias a los estándares internacionales sobre la materia y al principio de progresividad.

El 14 de mayo de 2013, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso “Mendoza y otros vs. Argentina”, declaró que la Ley 22.278 es contraria al Pacto de San José de Costa Rica y a los estándares internacionales aplicables a la justicia penal juvenil, básicamente porque “ni la Ley 22.278 ni el Código Penal de la Nación contienen disposiciones sobre la forma en que las sanciones penales previstas en este Código para adultos serán aplicadas a los menores de 18 años”.

A modo de ejemplo de la incidencia de los delitos cometidos por menores de 18 años, tomemos las estadísticas de la Procuración General provincial (que se pueden consultar en https://www.mpba.gov.ar/estadisticas). En la Provincia de Buenos Aires, en 2021, se iniciaron 847.173 causas penales con imputados mayores de 18 años de edad; y 18.503 causas penales con imputados menores de esa edad. Es decir: del total de causas penales (865.676), las que involucran a menores representan el 2,13 %.

De entre esas 18.503 causas, se contabilizan 61 homicidios consumados (0,007 % del total provincial), 93 homicidios tentados (0,01 % del total provincial), 784 robos con armas (0,09 % del total provincial), y 190 violaciones (0,02 % del total provincial).

En su artículo “El control de la criminalidad en una sociedad democrática. Ideas para una discusión conceptual”, del año 2009, el jurista Alberto M. Binder (uno de los especialistas en materia de seguridad más respetados de América Latina), señalaba: “El debate sobre los problemas de seguridad en nuestro país transita por carriles superficiales. Si bien ha aumentado la intensidad, extensión y profundidad de la inquietud por los temas referidos a la inseguridad personal y colectiva y todos los dirigentes políticos o sociales comparten la preocupación “por dar cuenta de su preocupación” por este tema, es poco lo que podemos mostrar como verdaderos avances en el análisis, comprensión y diseño de soluciones frente al avance real de la criminalidad o el miedo frente a la inseguridad. Mucho menos aún podemos mostrar el diseño o la ejecución de políticas de seguridad o políticas criminales que superen las meras promesas de acabar con los criminales, ya sea a cualquier precio o mediante la aplicación irrestricta de ley. La conjunción de un problema grave, que es percibido socialmente como grave, la falta de ideas y de profundidad, sumado a la ausencia de políticas verdaderamente eficaces han generado un círculo vicioso que poco a poco va generando la idea de que la inseguridad es un fenómeno natural que no podemos revertir y que debemos resignarnos a vivir bajo esas condiciones como el costo insoslayable de la vida moderna. Por otra parte, en el mismo nivel de impotencia se sitúan las respuestas mágicas, según las cuales acabar con la criminalidad y el problema de la inseguridad es sólo un asunto de decisión política, de bravura personal y de honestidad”.

Darío Jumanisol