Reflexiones para decir sobre el suicidio

Reflexiones para decir sobre el suicidio

6Abr23 2 Por Erica Luz Piccione


“¿La vida es linda y armoniosa? ¿Cómo dicen algunas publicidades? Y… a veces se
puede poner un poco turbia”


Qué es lo que nos preguntamos cuando escuchamos que una persona se suicidó,
se escucha “decidió quitarse la vida”. Cómo atravesar nociones sobre la muerte, en
dimensiones que son enunciadas de manera difusa, o no se nombran. Hace un
tiempo decían las noticias sobre la actriz María Oneto: “la hallaron sin vida”; “fue
encontrada sin rastros de violencia” Resultarían algo extrañas estas expresiones.
Por un lado, no se nombra el suicidio como causa de muerte (en caso de
accidentes, sí se dice). Por otro lado, sí hubo ejercicio de violencia: hacia sí misma.

En los últimos años crece y crece la cantidad de jóvenes entre 12 y 19 años que se
quitan la vida… Es difícil sentir esta realidad. ¿Lo que conmociona es el acto en sí?
Quizá la reflexión es un poco antes y que nos pueda llevar a pensar en cuáles son
los motivos que hacen que una persona piense en eso. Y no por un enaltecer la vida
por la vida misma. Sino desde un lugar que podamos convidar la vida en tanto libre,
digna, feliz, con broncas y enojos, tristezas, amores y odios.

Quiero aclarar que escribo esto desde un lugar sensible como persona y también
como psicóloga. Podemos mencionar la melancolía, la depresión, ideas
persecutorias, como algunas categorías a estudiar y seguir creando palabras y/o
conceptos que nos puedan aportar herramientas para pensar el sufrimiento, un
malestar que no cesa y es necesario buscarle la vuelta para que la vida pueda ser
otra cosa.

Ahora bien, es necesario que nuestra reflexión vaya mucho más allá. Existe y en
muchos casos invade un Malestar de la cultura. Vivimos en un sistema capitalista y
patriarcal y son necesarias las preguntas de cuánto influye en nuestra vida y en
cómo actuamos, en lo que sentimos y pensamos. Son sistemas que oprimen
profundamente. Quienes se creen dueños del mundo oprimen (con estrategias
diversas para reprimir y dominar) lo hacen en esencia para que el sistema tal como
está funcione. Nos hacen creer realidades repletas de ficción, nos hacen pensar que

la vida pasa por sus valores de mercado y propiedad. Donde lo que más vale parece
ser el “tener”.

¿La vida es linda y armoniosa? ¿Cómo dicen algunas publicidades? Y… a veces se
puede poner un poco turbia.
Claro que, si miramos las estrellas, el agua, la tierra, algunas personas que miran
con ojos genuinos sin ganas de oprimir al otro, que están, que son ahí, sensibles
con la vida con lo que le pasa a elles mismes pero también al otro, sí la vida puede
ser linda.

La materialidad de un sistema en el que vivimos oprime, angustia, hace que no den
ganas, que se vea confuso y sin salidas, un mundo injusto e individualista que
además exige felicidad y lograr cosas. ¿Entonces si no logras eso sos un
fracasadx? Culpa y castigos.

El tema de esa tristeza profunda desolada es romper con el aislamiento, sacar el
problema de la esfera de la depresión privada, que eso que nos pasa como sentir
profundo casi inmanejable es solitario. Que podemos generar resistencia y creación
de otro modo vivir. Cómo expresar lo que sentimos y a quiénes, de hecho, hay
muchas personas que pueden sentirlo por momentos más largos o más cortos.
Romper con el silencio, un gesto, una palabra.

Y este escrito no trata de enaltecer la vida por la vida misma. Sino con la creencia y
con preguntas para reflexionar cómo esta sociedad opresiva e injusta sigilosamente
nos hace ver que no hay muchos caminos; que lo que te dicen es la verdad, luchar
porque no es así. Romper con las barreras de un sentir mentiroso y dañino. ¿Hacia
dónde va el malestar que sentimos?
Nos hacen creer que debemos, de la deuda y del deber. Ese imperativo que
acorrala.
Mi madre se suicidó, no lo había dicho nunca públicamente. ¿Me aparece casi
siempre la pregunta que era aquello que no la hacía feliz? Que sería aquello que no
se puede expresar con palabras ni con acciones; apareció el acto en sí.

Hacer redes, conectarse con el amor y luchar contra lo que nos parece injusto y nos
genera malestar, quejarnos, y protestar por eso. Porque nos merecemos vida digna
y ser felices, por nosotres mismes y por quienes amorosamente nos rodean en la
búsqueda de un mundo mejor sin tantos mandatos que nos oprimen y nos dan esa
impotente tristeza, tan profunda por momentos.

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