En el PRO, la sangre no llegó al río

En el PRO, la sangre no llegó al río

13Abr23 0 Por Guillermo Cieza

La movida de Rodriguez  Larreta de separar la boleta para elegir Jefe de CABA, de la elección presidencial, provocó algunos ruidos en el PRO, pero la inuguración  de La Rural, volvió a mostrar juntos a “halcones” y “palomas”. Las diferencias subsisten, pero dejan de mostrarse en público y Macri vuelve a su rol de Gran Padrino.

Las principales figuras políticas del PRO tienen acuerdos en los temas principales, pero algunas diferencias por cuestiones de ambición personales, pero también de tácticas e intereses que intentan representar. Con un escenario abierto de una muy posible victoria en las elecciones presidenciales de este año, estas diferencias han empezado a aflorar. En términos futbolísticos: habiendo asegurado el resultado favorable en el partido, la disputa es por quién hace más goles y se lleva los mejores premios.

Resulta evidente que la decisión de Larreta de implementar la boleta electrónica en CABA, beneficia a Lousteau y representa un fuerte guiño a los radicales. Mejora sus chances de quedarse con la gestión de CABA a cambio de que los votos de la UCR lo respalden en una eventual Paso con Patricia  Bullrich.  La idea de Larreta de seguir atrayendo al centro de la Alianza de Juntos por el Cambio, también plantea una apertura hacia al peronismo. Al fin y al cabo, no son muchas las diferencias que mantiene con gobernadores como Perotti y Schiaretti y el espacio del Peronismo Federal, quienes también han tenido un acercamiento con Facundo Manes.  En lo internacional, todos ellos están alineados con Estados Unidos y cuentan con las simpatías de la administración Biden.

La propuesta de  Patricia Bullrich abre para el lado de  Javier  Milei y en el plano internacional se sentiría mucho más cómoda con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Bullrich, además ha construido una relación con los gobiernos del Estado de Israel, y las empresas que venden tecnología militar y de seguridad.

En el plano económico, los proyectos tienen también algunas diferencias. Para el proyecto de Larreta, que pretende satisfacer a las élites empresariales, el salario no es exclusivamente un costo. Aumentar el empleo y mejorar un poco los salarios, aún acentuando las condiciones de precarización, puede ser una aspiración, para quienes también tienen intereses en el mercado interno. Por eso tiene el apoyo del círculo rojo de empresarios, en particular los vinculados a la UIA.

Para el proyecto de Bullrich, los salarios son solo un costo que hay que reducir. Ese pensamiento está en línea con los intereses de sectores agroexportadores y mineros, cuya única preocupación es extraer recursos naturales para vender al exterior con el menor costo posible. En consecuencia, con ese perfil, Bullrich fue la dirigente más aplaudida en La Rural.

Desde lo ideológico, Mauricio Macri está más cerca de Bullrich.  Además, ahora está súmamente disgustado con  Larreta.   Actuando como Gran Padrino de su fuerza política, Macri había ungido a su primo Jorge como único candidato del PRO en CABA, pero fue desafiado por el Jefe porteño, con la jugada de votar con boleta electrónica.

EL Gran Padrino hizo conocer su enojo con Larreta, pero ahora parece ponerse por encima de las disputas del PRO. Ya llegará el tiempo de cobrarse la vendetta.

La mayor preocupación de Macri, sigue siendo que tiene muchas causas judiciales abiertas y teme un guiño de la embajada de Estados Unidos para que sea procesado. Estuvo muy comprometido con Trump y teme seguir la suerte del ex presidente paraguayo Horacio Cartez, que fue acusado por Estados Unidos de “participación en actos de corrupción significativos”. Una condena judicial a Macri, equilibraría las cargas con la condena a Cristina. Demostrando capacidad de sacar del juego a dos grandes protagonistas de la política argentina de los últimos años, se fortalecería el temor de los dirigentes políticos locales de sacar los pies del plato.

Lo que por ahora queda afuera de todos los análisis políticos de los dirigentes de Juntos por el Cambio, es qué sucedería si se producen grandes explosiones sociales. En ese caso, su única respuesta es la represiva.  Quienes convocan a “dinamitar a medias” como lo hizo Macri, o a “romper todo” como lo hace Milei, cuando vuele la primera piedra llamarán a la policía, a la gendarmería y al ejército.  En ese sentido el Frente de Todos está mejor preparado. Tiene una lista de bomberos que siempre está de guardia. Incluso hay uno, postulado a Presidente. Si el conflicto social aumenta, el Frente de Todos tendría más posibilidades. Pero es muy poco lo que hace para que la protesta social explote. Mucho amague y poca lucha.

foto: Diario AR