Actas del Salitral: la memoria que no calla

Actas del Salitral: la memoria que no calla

23Sep23 1 Por Guillermo Cieza

La película “Actas de Salitral” cuenta la historia de una familia surcada por dos genocidios: el cometido contra los pueblos originarios y el de la dictadura de 1976 La historia de la Pampa y del salitral, dan contexto a un relato que permite rastrear los orígenes de la violencia en nuestro país. Un testimonio indispensable de nuestra historia, que impacta por su rigurosidad y por la belleza de sus imágenes.

  

En tiempos de negacionismos y de rebrotes de la teoría de los dos demonios, resulta muy alentador el estreno de la película “Actas del salitral” de Alejandro Urioste. Su director también es responsable del guión, con la colaboración inestimable del historiador José Carlos Depetris.

Actas del Salitral es la historia de una familia que se inicia con Mariano Rosas, ahijado del cacique ranquel del mismo nombre, que fue detenido y confinado a un fortín de frontera por contingentes del ejército nacional. Su historia transita por su militarización obligada, su reducción a peón de la gran estancia del militar Remigio Gil, uno de los grandes apropiadores del territorio pampeano, y su radicación en El salitral en las afueras de Santa Rosa.

La historia culmina con la vida de los bisnietos de Mariano Rosas: Raúl e Ines Uhalde, que fueron víctimas de la dictadura militar del 76.

El relato del devenir de esa familia está contada contextualizada en la historia nacional, y de la Pampa, que se muestra en fotografía, portadas de periódicos de la época, videos y testimonios, que consiguen su objetivo apelando a la creatividad y la belleza de las imágenes.

“Actas de Salitral”, tiene también el mérito de rastrear los orígenes de la violencia en nuestro país. El tema está abordado con abundante documentación y testimonios de militantes de los años 70, que se hacen cargo de su pasado con mucha honestidad.

“Actas de salitral” sorprende por su apuesta a recuperar los hilos de la memoria y por su decisión de no hacer trampas con la historia. Merece verse.