Canción de amor para que el Millcayac no muera

Canción de amor para que el Millcayac no muera

10Oct23 2 Por Eugenia Segura

A cinco siglos del genocidio del pueblo huarpe, Claudia Herrera vuelve a pronunciar palabras en millcayac en la Feria del Libro de Mendoza. El retorno hecho poesía de una lengua en peligro de extinción sobre la tierra.

gran Moctezuma, nuestro patrón te ha dicho que nosotros tenemos una enfermedad que sólo se cura con oro. Di ¿dónde escondes el oro? necesitamos curarnos

Arnaldo Calveyra, Moctezuma

I

   Muchas veces me he preguntado qué hubiera sucedido si, en vez de fingir una enfermedad absurda, que quinientos años de saqueo no ha curado, los que bajaron de esas carabelas se hubieran dejado llevar por la curiosidad. Por la simple maravilla del encuentro que en verdad estaba sucediendo. Si tan sólo hubieran tenido los oídos abiertos para escuchar, los sentidos limpios para recibir y para dar. El sabor del trigo por el del maíz. Una cosmovisión tocada y transfigurado por la otra, en alegre espontaneidad, sin violencia. Seguro era la única manera en la que todos salíamos ganando.

   En vez de eso, el oro de América provocó la Guerra de los Cien Años en Europa, cuyas consecuencias aún hoy día padecemos; y cinco siglos de noche oscura en Abya Yala, que lo mismo. Apenas un error en la brújula de adentro: en millcayac se dice “caye” al hilo que une al corazón con el alma con el espíritu. Ahí tenía que apuntar la aguja, pero ¿quién podría tener esos tres centros alineados, en una cosmovivencia de guerra, codicia, estafa, esclavitud y maltrato? Es incalculable lo que hemos perdido. No tenemos una sola palabra que diga a la vez corazón, alma y espíritu. Ríos de tinta han corrido en occidente afirmando y refutando que si el alma existe o no, que si la tienen o no las mujeres, los negros, los indios, o cualquier criatura viviente a la que se quiera dominar y someter. Cuando es tan sencillo como: donde hay un corazón, hay un alma y un espíritu, y listo. Caye. En una sola palabra, resiste toda una cosmovisión, que cuánto habríamos ganado en descubrir.

II

   Claudia junta un puñado de palabras, les insufla poesía, para mantener viva la llama de la sabiduría de su pueblo. Las hace canción, las transmite a su descendencia. Los preciosos dibujos y acuarelas que acompañan este libro resignifican la idea que teníamos de la palabra “continuará”.

   Antes de abrir el libro, me pregunto ¿con qué clase de espíritu vas a adentrarte en el misterio? Esta vez, con un espíritu juguetón y curioso, los leo en espejo. Hay que andar con el alma hecha un niño. Una raíz me llama la atención por su sonido: es “tacte”. “Tacteremta”, “tactequigue” , traduce como esperanza, y libertad. ¿Qué sería de nosotros, si tuviéramos esos dos conceptos unidos por la raíz?

   En los mitos de Occidente, la esperanza es la palabra que está inscripta en el fondo de la caja de Pandora, y en las puertas del infierno. Ríos de tinta han corrido, no sabemos si la esperanza es buena o mala, prevalece un resto de sentido común que nos dice que es buena, que sin esperanza la vida es un infierno, y por eso Dante la inscribe en sus puertas “Dejad toda esperanza, vosotros que entráis “.

   No ocurre lo mismo con la libertad, que en Occidente prácticamente ha devenido en abstracto, tantas y tan variadas son las formas de esclavitud que hemos inventado y aceptado. Casi resulta lo impensable mismo.           Dos preguntas se abren en espejo ¿qué pasa cuando a un pueblo se le quita, de un sólo saque, la libertad y la esperanza? ¿qué sería de nosotros si en el fondo de la caja de Pandora, las hubiéramos encontrado juntas de raíz?

III

   Sigo leyendo, y la raíz se carga por consonancia.  Tacte, tecta, tactu.  ¿Hay ahí algo más profundo, quizá un infijo? Tactu contiene la noción de cielo, tecta la de tiempo, tacte ya dijimos. “Tecta meltequi” dice en millcayac, tiempo de vida. ¿Será un hilar más fino, un hilo adentro del hilo, ese sonido que conecta a la libertad con la esperanza con el cielo con el tiempo con la vida? Si así fuera, podríamos estar asistiendo al milagro de un sonido solo en el que la cosmovisión de un pueblo resista y reviva.

IV

   Millcayac Mayena es eso. Claudia Herrera logra hacer que el decir como sembrar palabras ya no sea una metáfora. Que la palabra-semilla brote en los dibujos, en los poemas, en las plegarias y en las canciones.

   Y con el mismo gesto que las da a su familia y su comunidad, las junta, les insufla poesía y nos las da a nosotros, con código QR, para escucharlas y leerlas cuando queramos.

   Claudia hubiera podido elegir el español, con la certeza de que el poema va a ser comprendido de Tierra del Fuego hasta Brasil, cruzar el charco y seguir siendo una lengua hablada en un tercio del planeta.    Rara fuerza que hoy tenemos, de la que quizás no nos hemos percatado lo bastante.    En cambio le sale al cruce, desdobla las palabras en una traducción que se queda corta, por acá y por allá, de la potencia que en millcayac enciende. En cambio elige _y le agradecemos la humilde inmensidad de su tarea _ reunir unas brasitas que han quedado,  arrimarle unas ramitas. Soplar, cantar, insuflar vida. Logra que no sea una metáfora reavivar el fuego después de la larga noche del invierno ontológico en que, como humanidad, hemos caído. Una tarea del amanecer, sin duda alguna.

V

   También con el tiempo de vida, con la biografía, se ilumina la obra. De todo eso resulta la rara belleza de este libro.  Quien camina sus versos, con qué clase de espíritu, puede encontrar quién sabe qué tesoros de sabiduría, codificados en palabras-semilla, que puedan sanar la enfermedad que realmente tenemos, esa neurosis absurda de querer dominarlo todo por medio de la violencia y el dinero. “El que tomó/ el sueño Huarpe ha quitado/ las semillas/ los huesos/ de la tierra “. Millcayac mayena viene a restituirlos, a darnos la posibilidad de corregir ese error de brújula interna, para que podamos finalmente oír lo que tiene para decirnos todo un pueblo, con su saber inextinguible sobre la tierra.

Aplicación:

Jóvenes de la Comunidad Huarpe Guaytamari crearon una Aplicación para computadora como una forma de promover y revitalizar la lengua Huarpe Millcayac, la que fue prohibida desde la llegada de la colonización, el mismo se denomina “Maneuyac Teneguina – Visión Joven- Proyecto seleccionado entre 19 de Argentina junto a otros de Suramérica, en el Marco del Decenio Internacional de la Lenguas Indígenas, se lanzó el fondo concursable Qhapaq Ñan, con el objetivo de aportar a la revitalizacion de las lenguas indígenas, desde el Fondo de Desarrollo para lo Pueblos Indigenas de América Latina y el Caribe-FILAC , a través del Instituto Iberoamericano de Lenguas Indigenas- IIALI y la Red de Jóvenes Indígenas de América Latina y el Caribe, con el apoyo solidario de la Fundación Pawanka y Fundación Ford, se subvenciono a todos los proyectos ganadores artísticos culturales e innovadores ejecutados por juventudes indígenas, con el objetivo de aportar a la revitalizacion Cultural y lingüística.