¡Tiren contra el arquero!

¡Tiren contra el arquero!

29Nov23 0 Por Tablón Argento

El arquero de la selección sub 17, Jeremías Florentín debió cerrar sus redes sociales por los insultos y amenazas recibidas después del partido. Esos mensajes lo culpaban por la derrota ante Alemania. Lo ocurrido a Florentín no es un hecho aislado, es una manifestación más, de la extendida costumbre en nuestra sociedad de buscar chivos emisarios para culparlos por las frustraciones.

Florentin es un chico de 17 años que juega en Talleres de Córdoba, que tuvo una destacada actuación en el mundial de Indonesia. Llegando como suplente ganó la titularidad en el partido con Japón y antes de la semifinal solo había recibido un gol en 4 partidos.

En el partido contra Alemania, ni bien empezado el encuentro, se le coló en el primer palo un bombazo de Brunner. En el segundo gol, rechazó apurado tratando de habilitar a un compañero y la pelota le quedó corta. Otra vez Brunner, no lo perdonó. Pero también fueron incidencias del juego una tapada excepcional que realizó el arquero argentino a los 6 minutos del segundo tiempo, y otras intervenciones donde mostró mucha solvencia. Seguramente el partido contra Alemania no fue la mejor actuación de Florentín, pero es un disparate responsabilizarlo por la derrota. En un partido muy parejo, donde los dos equipos hicieron méritos para ganar, echarle la culpa al arquero, o al que erró un penal, o al delantero que no convirtió en una posición muy favorable, solo le cabe a quienes no les da la cabeza más que para buscar un culpable de sus frustraciones.

La conducta de putear y amenazar a un pibe de 17 años, no es un hecho aislado. Supera el fútbol. La gran lacra que nos han dejado años de neoliberalismo es no poder vincular lo que sucede con el pasado, con el contexto, con las historias personales, con los hechos deportivos, con el funcionamiento económico y político de las sociedades. Es más urgente obtener un nombre para salir a escracharlo por las redes o quemarle la casa, que enterarse de lo que realmente ha sucedido. Pero el hecho de que se trate de un chico de 17 años, muestra hasta que punto llega la degradación de quienes lo insultan. Parafraseando la canción de Gieco sobre Pocho Lepratti: ” Bajen las armas, que aqui solo hay pibes comiendo”, deberia decirse ” bajen las armas, que aquí solo hay pibes jugando al fùtbol”.

Esa sociedad es la que puede aferrarse a cualquier mamarracho tanto para castigar como para defenderse. Esa sociedad es la que votó mayoritariamente a Milei, y la que se ilusionó con que un personaje como Massa, podría servirnos de paraguas para resistir el aguacero.

La selección argentina de fútbol, desde el proceso iniciado por Scaloni, se ha manejado con otros códigos. Manteniendo el perfil bajo, la continuidad de los procesos, privilegiando la construcción de buenos grupos humanos. La sola comparación de lo que propone el fútbol local y lo que ofrecieron los pibes de la sub 17, muestra diferencias abismales. Y a estos pibes no les cabe la acusación de que son millonarios que nos presta Europa cada cuatro años para que se pongan la camiseta nacional. Son pibes jugando al fútbol. La mayoría de los cuales provienen de hogares muy humildes.

Scaloni, que sigue insistiendo en pensar con cabeza propia los alentó como correspondía: “Qué orgullo verlos jugar, todo un país detrás de ustedes, han dejado un hermoso mensaje. El resultado es lo de menos, lo más importante es cómo representaron al país y cómo se comportaron en la victoria y en la derrota.