Milei, Caputo y el círculo del ajuste sin fin

Milei, Caputo y el círculo del ajuste sin fin

9Dic23 0 Por Mariano Féliz

Salimos del shock poselectoral, nos preparamos para el combate. Comienza el mandato presidencial de Javier Milei. Entre improvisaciones, idas y vueltas, se delinea el programa de estabilización y ajuste. El incierto cocktail de shock y gradualismo será develado en los próximos días. Se vienen meses de alto voltaje que definirán el sentido de la transición a un nuevo status quo.

La transición política está casi concluida. Javier Milei asumirá este domingo 10 de diciembre como presidente de la Nación, a cuarenta años de la recuperación democrática.

Como intuíamos en los días previos al balotage, la dolarización como estrategia inmediata está descartada. La llegada al Ministerio de Economía de Luis “Toto” Caputo indica el inicio de un camino que oscilará en el desfiladero entre un programa de estabilización ortodoxo más bien tradicional y la crisis político-inflacionaria.

Milei construye su primer gabinete con el objetivo de garantizar su propia gobernabilidad. El teorema de Baglini se materializó nuevamente: si quiere gobernar, el lider anarcocapitalista necesita juntar votos en el Congreso pues no alcanza con los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia). Necesita leyes.

Milei arma sus equipos sabiéndose incapaz de cubrir todos los puestos, sin equipos probados ni jugadores de calidad. Ganó la casta y cada ministerio es un misterio. Áreas completas serán devaluadas (Ciencia y Técnica pasaría a subsecretaría) o desarticuladas por completo (ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad), el personal puesto en prescindibilidad o despedido. Miles de empleos estatales en áreas críticas están en riesgo.

A Economía, como dijimos, volvió Caputo. Si, unos de los principales responsables del megaendeudamiento de los dos primeros años del gobierno de Macri. Junto a Federico Sturzenegger (que por ahora, parece jugar tras bambalinas) y Nicolás Dujovne (que brilla por su ausencia) hicieron volar por los aires la estrategia macroeconómica del macrismo y nos llevaron de vuelta a la órbita del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin precisiones aun, el programa económico en ciernes propondrá un brutal recorte fiscal para intentar llevar el déficit primario a cero a finales de 2024. Para ello, se requiere una reducción del gasto público nacional cercana al 20%. Dada la falta de capacidades técnicas y políticas para armar y votar un presupuesto propio, seguramente se prorrogue el presupuesto 2023. De esa forma, el presidente podrá congelar el gasto nominal a los valores de inicios de este año, y así recortar gastos por el sólo efecto de la alta inflación.

En paralelo, se espera que el gobierno se traicione a sí mismo, y aumente impuestos. Estaría tomada la decisión de devaluar el dólar oficial, entre 50% y 100% en el corto plazo junto con un aumento del impuesto PAIS a importaciones y otros rubros, y manteniendo restricciones a la compra-venta de dólares. El candidato que denunciaba los impuestos como un robo, inicia su presidencia con un asalto a mano armada. En paralelo, se presume la posible vuelta atrás con la devolución del IVA en los consumos básicos y hasta circuló la posibilidad de retrotraer la reducción del impuesto “a las ganancias” sobre salarios. Todo esto entra en la negociación parlamentaria, pues son impuestos coparticipables y los gobiernos provinciales de todos los signos políticos ya empezaron a reclamar reposiciones y compensaciones.

En simultáneo, se liberarán los precios regulados y se dispondrá una progresiva pero veloz eliminación de subsidios a los servicios públicos. Los precios se multiplicarán varias veces. Los combustibles líquidos ya iniciaron la “corrección”: YPF subió la nafta un 30%. En la expectativa del relajamiento de controles, las grandes corporaciones recorren la economía como un león hambriento en un zoológico. La inflación mensual superaría el 20% en diciembre y enero. El ajuste fiscal operará como un yunque atado a los pies de las y los trabajadorxs que verán sus niveles de consumo deprimirse violentamente. Nos esperan meses de contracción económica profunda y aceleración de la inflación.

El gobierno entrante espera que la caída en el nivel de actividad y la devaluación permitan la acumulación de reservas del Banco Central. En breve, la cosecha gruesa aportará dólares adicionales. Mientras tanto Caputo buscará atar con alambre un esquema de financiamiento para los  meses de transición a un nuevo régimen macroeconómico. El capital financiero se relame frente a la expectativa de grandes negocios por venir, pero en 2016-2017 se quemaron con leche y ven a un Caputo y lloran. Antes de apostar fuerte, esperarán. Solo jugarán a ganador. Ya hay negociaciones frenéticas con el FMI y representantes del capital financiero. Qatar y China (si, la China “comunista”) seguramente estén en la agenda. Sin dólares, no hay futuro para el gobierno.

¿Cuánto durará la luna de miel de Milei con sus votantes? Los primeros meses serán claves. La jura frente a la asamblea legislativa es parte de la estrategia de blindaje político. Milei prevee hablar frente “al pueblo” desde las escalinatas del Congreso, y no frente a Diputadxs y Senadorxs. Como buen lider populista (si, Milei es populista) buscará apoyarse en su núcleo duro para hacer pie frente a meses de una montaña rusa político-económica que se iniciará el lunes 11. Buscará ganar músculo para la batalla legislativa que le requiere atraer aliades en un Congreso fraccionado y fracturado, sin mayorías propias.

Muy a su pesar, el gobierno de Milei actuará en política como si fuera keynesiano: parafraseando, si su estrategia no estabiliza la economía en el corto plazo, no hay largo plazo; su gobierno estará muerto antes de concluir su primer año.

Se avecinan tiempos aciagos. Tiempos de conflictos y luchas callejeras e institucionales. La estabilización macroeconómica cargará sus costos sobre las mayorías populares. La Casta bien gracias, seguirá viva y coleando.

Mariano Féliz

TT: mofarg
FB: mariano.feliz.3
IG: mariano_feliz