Chinos

Chinos

13Dic23 0 Por Tobi Aguirre

Querido Diario: 

Hoy te escribo un poco confuso porque no sé muy bien qué hacer con mi vida sentimental

A mi la verdad me gusta la chinita del supermercado que se llama Mei. Debe tener la misma edad que yo y es más bajita, lo que es una ventaja porque la mayoría de mis compañeras de curso que no son chinas crecieron mucho y me miran desde arriba.

Estuve mirando un tutorial donde enseña cómo enamorar una chica china y me recomendó que aprendiera su idioma y me interesara por su cultura. Pero yo no voy a ponerme a aprender mandarin por la chinita del supermercado . Asi que le dije al tío Raul que me simpatizaba Mei para que me diera un consejo porque él es un hombre experimentado y seguro sabe cómo hay que tratar a las mujeres. Pero el tío Raúl no se mostró entusiasmado con mi elección.  Me dijo que los chinos son sucios y comunistas y que apagan las heladeras del super para no gastar electricidad. Y, también, me dijo que nunca vaya a comprar empanadas en un comercio chino. Y entonces me explicó que cuando un chino está muy viejo y enfermo lo hacen picadillo, y con su documento traen a otro chino. Y los de la Aduana no los descubren porque los chinos son todos iguales.

Yo creo que el tío Raúl siempre exagera, pero por las dudas le dije a Mei que si queríamos ser amigos me enseñara el documento. Y ella me sonrió con esa sonrisa que sólo pueden tener las chinas y que a las personas sentimentales como yo lo dan vuelta como una media.

En el el documento decía que había nacido en 2011 en Berisso. Así que hice la cuenta y tenía 12 años, y no 114 como dijo el tío Raul.  Lo único sospechoso era el lugar de nacimiento porque de Berisso ya se sabe que anotan árabes, polaco, lituanos, griegos, santiagueños y negros de Cabo Verde, y nadie se queja porque está la mafia del Registro Civil. Eso también me lo dijo mi tío Raúl. . .

Pero ahora quiero comentarte lo más importante que pasó esta semana. Aquí, en La Plata, en todos los barrios tenemos la costumbre de hacer un muñeco para quemarlo el 31 de diciembre a la noche.  La barra de la esquina anduvo colgada todo el año con lo del muñeco, pero ahora hay que ponerse las pilas. El asunto era qué hacíamos y en lo primero que nos pusimos de acuerdo era que no se podían hacer mariconadas como hacen todos: Ni Messi, ni la copa de Qatar, ni la pelotuda de la Taylor Swift.  Hubo algunas ideas locas que descartamos por falta de tiempo, pero al final decidimos que si había algo que quemar lo mejor era el Banco Central. Pero como la idea de quemar un edificio era muy aburrida pensamos que había que poner adentro del Banco algunos muñecos más chicos.  Y bueno cada cual tenía que pensar un muñeco y lo poníamos a votación. El político vende humo sacó 12 votos,  la feminista histérica 8 votos, los zurdos quilomberos 6 votos. El kilombo se armó cuando quisieron hacer un muñeco chino. El Luka estaba desatado y decía que eran unos piojosos que se estaban llenando de guita aumentando los precios. Y ya quería cambiar lo del Banco Central por un supermercado chino. Yo me opuse ya sabes porqué…

Y ya nos íbamos a agarrar a las piñas cuando justó pasó el tío Raul y empezó a defenderme diciendo que los chinos eran unos honestos comerciantes y que además lo iba ayudar al gobierno de Milei prestándole unos yuanes, que no sé muy bien que es pero parece que nos hacen falta. Al tío Raúl lo respetan en el barrio porque fue policía y le han puesto una restricción domiciliaria para que no pueda acercarse a la casa donde vive su ex mujer. Al final cambiamos al chino por verdulera boliviana y todos contentos.

Ahora que tengo la aprobación del tío Raúl siempre busco una excusa para hacer los mandados en casa y mandarme al supermercado.

El padre de Mei siempre está muy serio en la caja y no es amable conmigo.  En mi casa no hay mucha plata y mi papá dice que hay que ajustarse el cinturón. Para dar el ejemplo, ya no compramos más vino. El chino ya se dio cuenta y me toma el pelo. Cuando termino la compra me dice delante de los otros clientes: ¿No lleva vino? Tengo bueno barato.

Ya le he dado plazo a Mei hasta el 15 de diciembre para que me conteste si quiere ser mi novia. Si no se sube al colectivo le caemos con la barra al chino viejo y nos tomamos toda la sidra del supermercado.

Foto: Clarin