El plan Milei-Caputo: ¿hay que ajustarse el cinturón?

El plan Milei-Caputo: ¿hay que ajustarse el cinturón?

18Dic23 0 Por Mariano Féliz

Luego del discurso inaugural, la primera semana del gobierno de Javier Milei comenzó a desplegar los pasos iniciales de un programa de ajuste ortodoxo con sólo algunos resabios del discurso motosierra anti-estatista. Con Caputo como Ministro de Economía se consolida un conjunto de políticas que aparecen como los primeros pasos de un plan más integral de reforma económica.

Entre la motosierra y el ajuste fondomonetarista.

La confusa presentación del plan Milei-Caputo en un corto video no impide comprender sus lineamientos y fundamentos. Al igual que Milei en su discurso del domingo 10 de diciembre, Caputo enfatizó el objetivo de reducir violentamente el déficit fiscal y devaluar la moneda nacional. La devaluación del peso fue la primera acción concreta y de magnitud en el campo económico. Luego de dos días de virtual feriado cambiario, el valor mayorista del dólar estadounidense fue llevado desde un valor cercano a los 360 pesos hasta 800 pesos. Se mantienen con algunos cambios las restricciones cambiarias heredadas (“cepo”) y también con cambios persisten los impuestos y cargas sobre la compra de moneda extranjera. En primera instancia, los grandes ganadores son las empresas exportadoras. El impacto de la suba del dólar fue la inmediata aceleración del proceso inflacionario en marcha, que el gobierno presenta como pre- o directamente, hiperinflacionario, con el riesgo cierto de que se espiralice. En diciembre la inflación de alimentos superará largamente el 30% y seguramente siga en Enero en el mismo sendero.

En paralelo, se anunció de manera general, y luego con algunas precisiones, un programa de recortes en el gasto público y aumento en los impuestos, orientados a reducir el déficit financiero a cero a finales de 2024. El recorte propuesto, cercano a 5 puntos del PBI, se sostiene en una doble traición a sus consignas electorales. Por un lado, se apoya en una progresiva reducción de los subsidios a las tarifas de servicios públicos, la cuasi eliminación de la obra pública, el recorte en los Aportes Transitorios del Tesoro (ATN) a las provincias, la reducción del gasto en personal en el Estado nacional a partir, en principio, de la no renovación de contratos (ATE estima que se perderían unos 10 mil empleos), y fundamentalmente la licuación del gasto en salarios y jubilaciones y pensiones. El presupuesto nacional permanecería congelado en 2024 en comparación con 2023, y se eliminaría la fórmula de ajuste automático para pagos previsionales. Por otro lado, en consonancia con la tradición fondomonetarista, el ajuste fiscal se apoya de manera intensa en la propuesta de aumento en la carga impositiva, incluyendo la imposición del impuesto a los salarios, la eliminación de la devolución del IVA, mayores impuestos a las exportaciones (retenciones) en algunas exportaciones (en particular, industriales), y aumento en el impuesto PAIS a los gastos de importaciones. Un dato que pinta la dinámica política del gobierno: entre el aumento anunciado en las retenciones a todas las exportaciones regionales, hoy mismo el secretario de Bioeconomía Fernando Vilella (ex Agricultura), indicó en un video que se daba marcha atrás con ese incremento (y se aumentaría la retención al complejo sojero). La improvisación al poder.

La mentada “casta” será apenas afectada con algunos choferes y celulares menos a su disposición, y unos cientos de puestos ministeriales menos. La motosierra por ahora está medio desafilada. Excepto la devaluación, el resto de las acciones está aun en el plano de la idea y la negociación política. Todavía no se ha convocado al Congreso a sesiones extraordinarias, y no hay proyectos o medidas concretas y precisas.

El Banco Central, los importadores y la “bomba de las LELIC”

Mientras tanto, en el plano financiero el Banco Central (BCRA) finalmente nombró a su nueva dirección. Santiago Bausili (socio de Caputo en la consultora Anker) es su nuevo presidente. Alejados del planteo histórico de independencia plena del organismo respecto del Ministerio de Economía, avanzan propuestas para desactivar dos situaciones que desde el gobierno han marcado como importantes. Por un lado, el BCRA propuso un esquema para cubrir a los importadores a quienes se les habían prometido dólares baratos durante la gestión anterior. Con un bono que podrá suscribirse en pesos, ellxs podrán acceder a dólares en el futuro (2027) o eventualmente a pesos ajustados a la cotización del dólar oficial. La incógnita es si el BCRA hará algún tipo de auditoría para evaluar la verosimilitud de las deudas de importación declamadas, para evitar fraudes o maniobras. Eso quedaría en manos de la AFIP bajo la dirección de Florencia Misrahi, quien trabajara en temas tributarios (digamos, elusión y evasión) para la cerealera Cargill. En los ochenta, Cavallo estatizó deudas privadas en muchos casos inexistentes o acordadas entre filiales de las mismas compañías, a un costo monumental para la economía argentina. Desde entonces, vemos algo parecido a una vaca, y lloramos.

En segundo lugar, el BCRA comenzó a develar la estrategia para completar el desarme del tandem LELIC/Pases pasivos. Como sabemos los bancos reciben depósitos de las personas y empresas, y colocan sus excedentes monetarios en activos ofrecidos por el Banco Central (a 28 días en LELIC, a 1 o 2 días en pases pasivos). En las últimas semanas, ante la incertidumbre respecto de la política económica, los bancos cambiaron sus inversiones en LELIC (que pagan 133% nominal anual) a Pases Pasivos (que pagaban una tasa menor). En la primera semana de gobierno de Milei, el BCRA decidió reducir la tasa de interés de los Pases a sólo 100% anual (desde 126%), con una inflación anualizada que roza el 200%; esto ocurrió mientras se mantiene el piso a las tasas de interés que deben pagar por los plazos fijo (11% mensual, o 133% anual). Tanto las inversiones de corto plazo de los bancos (Pases) y de mediano plazo de los ahorristas (plazos fijos) corren por detrás de la inflación, y se desvalorizan velozmente; este parece ser el objetivo del gobierno. Esto, por supuesto, acelera la salida de depósitos y motoriza su dolarización a través de operaciones como dolar MEP o CCL. Frente a esta situación con alto costo para los bancos, el gobierno anuncia la oferta de un título de deuda pública en pesos (LEDES, Letras de Descuento) para tentarlos a salir de Pases o LELIC. Según se estima, lo recaudado se utilizará para cancelar “adelantos” que el BCRA le hizo al Tesoro nacional durante este año, y así “destruir” dinero. Hoy se anunció un cambio en la regulación a bancos, autorizándolos a ampliar sin límites la compra de títulos públicos. Se cierra el círculo.

Lo que parece más de lo mismo, no lo es exactamente:  mientras las LELIC y Pases tienen un valor nominal constante, las LEDES cotizan en el mercado secundario y pueden cambiar de precio. Esto quiere decir que una parte del respaldo a los depósitos estará sujeto a un riesgo importante, aumentando la fragilidad del sistema bancario. Por otro lado, mientras que el BCRA siempre puede emitir para pagar las LELIC y Pases (y los intereses asociados), el Tesoro sólo puede pagar sus títulos públicos (como estas LEDES) con recaudación de impuestos, más endeudamiento (y sólo en última instancia con emisión). Esto aumenta el gasto financiero del Tesoro (por mayores deudas) y en el marco del ajuste fiscal, aumenta la presión para reducir otros gastos. El ajuste se acentúa.

Segunda semana: regalos de navidad

Iniciando la segunda semana del gobierno de Milei presidente, se anuncia el avance de uno o varios DNU (decretos de necesidad y urgencia) que apuntarán a “desregular” diversos ámbitos actividades. Se habla de cambios que van desde la legislación laboral hasta regulaciones en el campo de políticas públicas diversas. Mientras esperamos los detalles, hoy mismo se anunció la emergencia energética. Con la nueva intervención del ENRE y ENARGAS (entes reguladores de electricidad y gas, respectivamente) se inicia el proceso de revisión (es decir, aumento) de las tarifas de esos servicios públicos esenciales. Se anuncia que las tarifas deberán mantener, al menos, su valor real, es decir aumentar al mismo ritmo que la inflación. En un programa de televisión, el Vocero Presidencial Adorni señaló que la energía eléctrica es una suerte de consumo suntuario, del que tal vez debamos dispensar.

Comienzan los cambios más sutiles pero a la vez con potencialidad de ser más persistentes. El plan de ajuste iniciado busca crear condiciones para consolidar un programa de cambio estructural muy profundo. En los próximos meses la inflación se acelerará, y nuestros ingresos se deprimirán a niveles desconocidos. El programa de gobierno se basa en componer un nuevo patrón de acumulación de aún mayores niveles de precariedad y mercantilización de la vida. Esa es la libertad que pregonan, eso es lo que quieren construir.

Es cierto que el gobierno tiene un cierto tiempo de moratoria, donde una mayoría estará entre esperanzada y resignada. Sin embargo, no estamos en diciembre de 2015 donde las condiciones materiales mejores y los desajustes de la economía menores. La mecha es muy corta, y es de preveer que la resistencia social, colectiva, organizada, masiva, se ponga en pie en muy poco tiempo.

Mariano Féliz

TT: mofarg

FB: mariano.feliz.3

IG: mariano_feliz