Riquelme es el nuevo presidente de Boca

Riquelme es el nuevo presidente de Boca

18Dic23 0 Por Matías Gianfelice

En unas elecciones históricas Román le ganó a Ibarra, a Macri, a las SAD, a Milei, al poder judicial, a los medios de comunicación…

De una buena vez los socios de Boca Juniors pudieron votar. Lo hicieron este domingo 17 de diciembre, aunque tendrían que haber sido el 3 de este mes. Pero la fiesta democrática se demoró porque la oposición liderada por el ex presidente Mauricio Macri intentó por todos los medios (y con todos los medios que le juegan a favor hace décadas) romper la vida democrática de Boca y apropiarse del club. Los socios le pusieron un freno a una inercia coyuntural que parecía, post triunfo de Milei en las elecciones generales, meter a las sociedades anónimas de lleno en el fútbol argentino. El freno no es menor. Hay que poder contextualizarlo.

Boca es el club con más hinchas de la Argentina y quizás uno de los más conocidos en el mundo. Sigue siendo, como desde el primero de abril de 1905, un club atlético, es decir una asociación civil sin fines de lucro. Y si Boca, con todo su significado cultural, emocional y social en un país que masivamente respira fútbol, dejaba ese forma colectiva de existir, para volverse una empresa de capitales multinacionales, entonces el destino del resto de los clubes en el país hubiese estado sentenciado. El triunfo de Riquelme en Boca es un hito político, es devolver una piña cuando te están embocando muchas. Porque también es importante poner en situación dos hechos que sin la disputa de Riquelme contra Macri no hubiesen sucedido: por un lado este domingo 17, también se votó en San Lorenzo, Colón, Tigre, Nueva Chicago y Morón entre otros clubes; y en los dos primeros la concurrencia de socios fue record en la historia de ambos: es decir, hay una base, un acumulado social y democrático que se despierta cuando tocan la pasión por los clubes y por la pelota. La identidad colectiva que une a partir de un club social es un hecho a observar, nos están proponiendo vidas y vínculos superficiales, hiper individualistas y super consumistas, donde el tiempo y los espacios para el compartir comunitario es casi inexistente…pero hay un sector importante del pueblo que está diciendo que desea otra cosa y está demostrando predisposición a luchar por eso que desea. No es para nada menor en estos tiempos. Por otro lado, hace semanas que Román viene acumulando públicamente y en redes, un masivo apoyo de hinchas de otros clubes (incluso muchxs que a veces parecen odiar más a Boca que querer a su propio club) que desearon honestamente que Riquelme derrote a Macri en estas elecciones. En un país donde la pasión por los colores propios en el fútbol, roza la idiotez de odiar visceralmente a los rivales, que un fenómeno popular así se haya desatado sin distinción de camiseta, también nos debería llamar a repensar algunas cuestiones.

Ahora bien el contexto está atravesado por una fecha y un par de decisiones. La fecha: 4 de noviembre del 2023; ese día la tarde de Río de Janeiro le propició una durísimo golpe a la ilusión bostera, el equipo dirigido por Almirón perdió la final de la Libertadores contra Fluminense y la séptima se volvió a escapar. Esa misma tarde en una mansión de Acasusso se gritó el segundo gol del Flu con alma y vida. Si Boca ganaba las elecciones casi no tenían sentido ya que Román habría sacado el 90% de los votos. Pero la derrota de Boca puso feliz al patrón de la vereda y Mauricio decidió dejar el rol secundario de vocal y meterse como vice en la fórmula opositora. Además le ordenó a Reale que baje su lista, alineo al siempre interesado Pergolini a su equipo y empezó a jugar con todo para desbancar a Román de Boca.

Las decisiones del “presi” Macri empezaron a jugar en los dos frentes que mejor conoce y que quizás mejor le responden: los medios y el poder judicial. En los medios ya tenía años de trabajo sucio de los esbirros de Angelici y Juan Cruz Ávila, los periodistas de ESPN y TyC Sports se pasaron cada día de su triste vida hablando hasta el hartazgo de Boca y siempre coincidían en hacerlo de forma crítica a Riquelme y su gestión (a la inversa y de forma infumable lo hacían llenos de elogios en los 8 años de gobierno de Angelici frente al club de la ribera). Hasta ahí uno podía suponer que era más de lo mismo; aunque vale destacar dos datos no menores y que creo que no supieron leer con claridad: por un lado esos periodistas (y su dudosa credibilidad) se comieron la cachetada más hermosa y poética de la historia con el triunfo de Scaloni, Messi y la selección hace justo un año en Qatar. Y encima desde la pandemia explotaron los streamer como Davoo Xeneize y Toto Bordieri y los canales de periodistas “outsiders” como Carrozza y Azzaro, que llegan masivamente a un público que ya no le cree a los periodistas deportivos tradicionales. En ese campo mediático se notó que el macrismo quedóm ligado a lo turbio y viejo y Román supo construir una imagen mediática basada en sus geniales declaraciones donde repite lugares comunes, parece no decir grandes cosas pero termina transmitiendo una filosofía de vida, de fútbol y de manejo de poder, que más de unx dirigente político desearía.

Mientras que la ficha más fuerte y el pleno que podía darle todo o dejarlo sin nada Macri se lo jugó en el “patio de su casa”, es decir los despachos del descreído poder judicial argentino. De la mano de su empleada y jueza Abrevaya, frenó las elecciones del domingo 3 con una impugnación al padrón por la denuncia que le mandó a hacer al che pibe Ibarra. El mayor problema para cualquier socio de Boca (activo o adherente) es que nadie le puede vender el buzón de que recién con esta gestión hay arbitrariedades en la lista de socios para entrar a la cancha, ya que desde siempre sabemos que ir a ver a Boca en la Bombonera es más una cuestión de tener los números correctos en la agenda (homenaje a Rafa Di Zeo aparte) que de subir en un ranking manejado al antojo de la comisión de turno. Que además la jueza sea hermana de un empleado suyo en el Pro, que además hayan usado el calendario del 2023 para denunciar algo del 2019, que encima hayan denunciado como socios truchos “para que voten a Román” a socios bebés, menores de edad, etc, que encima no acepten la propuesta del oficialismo de hacerlos votar aparte (cosa que terminó pasando este 17 por pedido de la oposición), que la segunda jueza sorteada haya tenido que rechazar la causa porque se había hecho socia con Angelici de forma irregular, que metan una última cautelar el último día hábil…demasiado enojo y manoseo judicial para las decenas de miles de socios que estos últimos días ya estaban podridos y solamente querían que los dejen votar. Una apuesta que claramente al patrón Mauricio le salió mal.

Para rematar la faena Macrista de este proceso electoral, Macri subió al ring al presidente recién electo. Milei, quien es socio de Boca pero declaró hace un tiempo que odiaba a Boca por culpa del populismo y que se ponía feliz cuando River le ganaba, tuvo que salir a declarar que lo ponía feliz que Macri pueda volver a Boca y fue a votar este domingo a la mañana. Uno quiere creer que fue obligado porque me gustaría suponer que el presidente del país tiene ocupaciones más serias que meterse en las elecciones de Boca. Quizás fue parte de los acuerdos en el Mitín de Acasusso la noche posterior a la derrota con Massa en la primera vuelta. Hoy Milei se expuso innecesariamente a recibir las primeras puteadas certeras y directas cuando votó en la Bombonera. Un mal trago político que habrá que ver si el hermano de Karina, no se lo cobrará más adelante. No es un dato menor recordar que el patrón hasta expuso a Palermo (ídolo absoluto y amado en Boca) este domingo, mientras él misteriosamente tenía un viaje impostergable al exterior y no fue capaz de votar en el club donde se estaba postulando para ser vicepresidente…en fin un demócrata de la primera hora.

Es una afano suspéndanlo

AL momento de escribir esta nota (en la medianoche que separa el domingo 17 del lunes 18) Román le sacaba 30 puntos de ventaja a Macri. Una paliza. Una paliza en las elecciones con más socios votando de la historia del fútbol argentino y latinoamericano. Incluso las elecciones solamente superadas en votos por el Barcelona. Una locura absoluta que demuestra el valor de Boca y de la participación de sus socios a nivel mundial. Román hoy se transformó en el presidente más votado en la historia del fútbol argentino.

Pero esta goleada Riquelmeana no fue una genialidad de un día. Román supo leer el momento político y actuó en consecuencia. Otra virtud del 10 que casi toda la dirigencia política argentina le debe envidiar. Leyó el golpazo del 4 de noviembre y buscó exaltar el valor de llegar a la final, pero sobre todo supo tener el instinto guerrero cuando su rival avanzó hambriento con los fallos judiciales a medida. Román entendió que Macri le dicta los fallos a la justicia y que en ese ámbito no tenía ni para arrancar a pelear. Y fue ahí donde le contestó con la movilización popular. Supo correr la disputa Román vs Macri, para que se lea Macri vs los socios. Convocó a la marcha del 3 de diciembre y le metió una épica que parecía imposible cuando Fabra se disfrazó de papá luchón y actuó como el más irresponsable del mundo regalando los minutos finales en Río. Esa tarde Román y su proyecto podían ampararse en el aura del 10 que vemos en videos viejos, pero no había épica posible. Macri y sus caprichos de niño rico se la dieron. Con el avance judicial, Román fue por el pueblo y el pueblo lo estaba esperando. Riquelme gritó, cantó, gozó y se empezó a volver ese ícono popular que ahora es, que excede a Boca. Al mismo tiempo que engendró dos frases geniales que sintetizan su táctica electoral post suspensión de las elecciones del 3/12:

“Tener poder es que la gente te quiera” y “No se dejen comer la cabeza, vienen por el club”. La segunda traducida como grito de guerra, hecha bandera y mural por toda La República Popular de La Boca: “El club es de los socios”. Listo, Román había parado la bocha, la pisó de manera tan hermosa como solo él sabe, cambió de frente y ahora estaba todo dicho: sos vos Macri contra los socios, es el poder de la guita contra el club, son tus amigos de Qatar con sus petrodólares contra la Bombonera Templo. Ecuación que no podía terminar en otra cosa que no sea algo parecido a un 65% – 35%.

Pase largo y cabeza levantada, ojo que el partido no terminó

Ahora ya está, Román le ganó a Macri y a todo es universo de sentido común “privatizante” que se le oponía. Pero no es una victoria total. Román ahora asume como presidente y debe dejar de ser el del mate en el predio de Ezeiza. Con eso solo no le va a alcanzar. Algo parecido le dijo Bianchi cuando lo vio por primera vez en Boca. Román lo escuchó, hizo más y se volvió el jugador más importante en la historia del club más popular de Argentina. Si elije crecer, si elije asumir con mayor profundidad el lugar que ahora ocupará, entonces Román está llamado a marcar una nueva era en la dirigencia del fútbol local y ser guía para que los clubes sean de los socios, para que los predios y deportes que se practiquen sean cada vez más y mejores, para que lo importante sea mejorar y competir hasta el final y no ver que negociado hacemos con la venta de juveniles o cambiando el nombre de la cancha. No veo en Román un deseo de traspasar a la política nacional, es una liga en la que parece no gustarle jugar. Hacerse ilusiones de cantos revolucionarios con este triunfo de Román es querer sustituir falencias propias. Ningunearlo o subestimarlo “porque es fútbol y nada más”, es no entender ni de cerca como piensa, vive y siente un pueblo como el nuestro.

Ganó Román y perdió Macri. Un resultado que los hinchas de Boca conocemos porque como la hija del 10 nos gusta mucho el Topo Gigio.