El paro de la CGT y el tiempo para luchar

El paro de la CGT y el tiempo para luchar

7Ene24 0 Por Silvio Schachter

El 5 de enero, Sergio Massa se reunió con los dirigentes de la CGT en la sede del sindicato del Seguro, estuvieron entre otros Daer (Sanidad), Martínez (Uocra), Rodríguez (UPCN), Moyano (Camioneros) y el anfitrión Sola.
El ex ministro de Alberto Fernández y candidato por UxP, expreso según Crónica y otros medios que tuvieron información sobre lo hablado en el encuentro, que : “¿Si a los 45 días le haces un paro a los 90 días qué haces, lo bombardeas?
El mensaje es claro, el dirigente del partido renovador se suma a los esfuerzo de Milei y un sector interno de la CGT para negociar algunos aspectos de la reforma laboral del DNU, para poder levantar el paro, presentándolo como una conquista. La medida de lucha reclamada por amplios sectores, fue demorada para el 24 de enero, justamente para dar margen a estas negociaciones, oficiales y extra oficiales, en marcha. Una tarea difícil pues como reconocieron todos los presentes “la presión de la gente es muy fuerte” ante el brutal shock de un ajuste que golpea sin límites y en todos los órdenes la vida de las mayorías.
No sorprende el sinceramiento de Massa. Quien fuera el candidato del mal menor, la alternativa al mal mayor para asegurar la gobernanza, es también una puerta por donde se filtra el mal mayor, entre discrepancias y coincidencias, más en la forma que en el contenido, así fue que Macri vencio a Scioli, Alberto Fernández a Macri y Milei a Massa.
Reconocer y pagar la deuda, la defensa de la megaminería y el agronegocio exterminador, la entrega del litio, de la tierra y el agua, figuran, entre otras, en lista de las semejanzas sin disenso.
Una realidad que es consecuencia del empobrecimiento de la política y de la cultura, la crisis de la democracia representativa, el debilitamiento intencional de las herramientas de lucha y las estructuras organizativas para el debate y la acción emancipadora, que dejaron inermes a los sectores populares.
La impunidad que le conceden a quienes gobiernan para actuar y desplegar medidas salvajes usar un lenguaje de odio y violencia represiva, empezando por la figura de Milei, un presidente que utiliza como su imagen política una motosierra, como el personaje del asesino serial de la saga de terror del cine hollywoodense, adquiere proporciones nunca vistas en los últimos 40 años.
El temor de Massa y sus pares no es lo que puede hacer la burocrática y conciliadora CGT, la preocupación principal de quienes tratan de levantar el paro, es al desborde de lo que Foucault y Lefebvre llamaron hetereotopias, el espacio de los otros, lo que se promueve desde los márgenes por fuera de los compromisos institucionales, donde se puede y se debe construir una forma diferente de pensar y hacer la política. Un espacio que dejaron vacante la mayoría de los políticos de los partidos del orden, que han estado ausentes de la confrontación con la ultraderecha durante el gobierno de Macri, del desastroso gobierno de Alberto Fernández, ausentes también antes de las elecciones, después de las elecciones y ahora ante el plan de Milei y sus mentores .Un lugar donde empiezan a resonar las latencias del “que se vayan todos“.

En estos espacios es donde, incipientemente, empiezan a expresarse en encuentros de la cultura, de los vecinos, en asambleas de trabajadores y grupos feministas, junto a la izquierda social y política, quienes viven en tiempos diferentes de los habituales, que rigen los cabildeos de la rosca y la negociación. Un tiempo para la resistencia y un tiempo para luchar por otro mundo, fuera de la metabolización opresiva de la explotación del capital. Un tiempo y un lugar, para recuperar una subjetividad rebelde, para la memoria y la justicia para buscar romper la centralidad del dinero, la meritocracia, el sálvense quien pueda, el canibalismo social. Un tiempo horizontal donde tejer lazos solidarios, basados en el bien común, entre todes, sin liderazgos mesiánicos ni figuras providenciales, para poner en nuestras manos sin mediaciones canallas, un tiempo fraterno de lucha y poesía.

Silvio Schachter

Imagen destacad: Mundo Gremial