El protocolo, sus fantasmas y la pedagogía del amedrentamiento

El protocolo, sus fantasmas y la pedagogía del amedrentamiento

10Ene24 0 Por Darío Balvidares

En la noche del martes 9, en el cine Alas del barrio de Caballito en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, integrantes de la Policía Federal requisaron la sala por “decisión ministerial”.

De acuerdo con lo relatado en el programa “La mañana de la AM 530 Somos Radio”, en la entrevista que le realizaran al locutor, Julio Rodríguez, asistente a la función de las 22.30 de la película “Wonka”, precuela de “Charly y la fábrica de chocolate”, cuando promediaban los 15 minutos “se detiene la proyección con el público adentro, se ilumina la sala y entran el gerente del cine y dos efectivos de la Policía Federal con linternas. Al principio, el público, que estaba a mitad de sala, pensó que se trataba de alguna intervención artística o algo así, porque no se entendía muy bien, estás en el medio de una película de entretenimiento y se da esa situación. El gerente (…) se disculpa: ‘Les pido disculpas, se va a proceder a una inspección de la sala‘ y los efectivos policiales empiezan, uno por cada pasillo a recorrer la sala”, precisa Julio Rodríguez.

Frente al pedido de explicaciones de otro de los asistentes, Rodríguez comenta que el gerente había manifestado que esto les excedía, que esa intervención policial se tenía que hacer con el público adentro; y agrega que un hombre mayor, que estaba con su familia, insiste en que “esto lo tienen que avisar antes porque yo pagué la entrada para ver una película y no para que interrumpan a los 15 minutos”; lo que llevó a la respuesta de uno de los policías que dice: “Mire, esto es una decisión ministerial por protocolo, a partir de 1 de enero de este año.”; frente a esa respuesta policial, el mismo señor le dijo “Usted lo que quiere es generar miedo”, según refirió Julio Rodríguez en la entrevista.

Secuencia del audio de la entrevista a Julio Rodríguez en La mañana de la AM 530 Somos Radio

Hasta aquí lo sucedido en la sala del cine Atlas, la policía federal, sin ningún tipo de orden judicial, ni que mediara la posibilidad de tratarse de un simulacro, ni que existiera causa para su irrupción, entorpeciendo la proyección de una película para ver en familia, ingresando sin motivo a realizar una “inspección”, sin saber qué era lo que debían inspeccionar, sólo un protocolo que viola las libertades individuales y colectivas de las que tanto hablan estos mismos funcionarios “protocolares” a la hora de las protestas en la vía pública.

En medio de un espectáculo de esparcimiento, dos uniformados de la policía federal interrumpen con el único propósito de amedrentar, violentar, causar miedo e incertidumbre, para propagandizar el protocolo que rige, según los dichos del agente federal, desde el 1 de enero.

Mientras tanto, los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, como quienes la transiten estarán expuestos, lxs más jóvenes a nefastas experiencias ya vividas por lxs que tenemos unos cuantos años más, hablo de la prepotencia policial (en el mejor de los casos), de poder irrumpir en nuestras vidas invocando un protocolo autodeterminado por la autora de la célebre frase “el que quiera andar armado que ande armado”, devenida (otra vez) en ministra de seguridad (a préstamo) de  las “fuerzas del cielo” de “el señor presidente”.

¿Ese es el triste papel que van a cumplir las fuerzas de seguridad nacional? ¿Amedrentar a la población? ¿Acaso no deberían investigar delitos federales, narcotráfico, contrabando, crimen organizado, estafas en los bancos nacionales, fuga de capitales… a las órdenes de fiscales y jueces? ¿O solo se los forma como pretorianos para reprimir protestas sociales y provocar el miedo en espectáculos públicos?

Parece que no sólo de los federales se trata, también el martes 9, más temprano, en el barrio de Floresta, la policía de la Ciudad de Buenos Aires interrumpe una asamblea de vecinos, que se desarrollaba en la plaza “Banderín”, diciendo que tenían órdenes de “pedir datos”. Otro avasallamiento que intenta naturalizar un accionar del todo anormal, aún en esta depresión de la democracia.

Había dicho el filósofo Karl Marx: “La historia ocurre dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa

Ya vivimos la tragedia y la farsa no debe continuar.

Darío Balvidares