Fuera del mundo

Fuera del mundo

27Ene24 0 Por Tramas

En el plano internacional el gobierno de Milei genera risa o miedo, pero nunca respeto.

El mismo día que el Tribunal de la Haya, exigía a Israel tomar medidas para parar el genocidio en Gaza,  Javier Milei, que participaba en un homenaje en el Museo del Holocausto, afirmaba que “En un contexto global del surgimiento del antisemitismo debemos ser firmes con nuestra posición de intransigencia con el terrorismo y no mirar para otro lado”, y se solidarizaba con el Estado de Israel.  Para completarla, en la misma actividad llamó “comunista asesino” al presidente de Colombia, provocando una crisis diplomática con ese país.

La Corte de Justicia Internacional, con sede en la Haya, no es un tribunal que habita el reino de la Justicia, por encima de los intereses terrenales, sino que suele expresar la opinión de las potencias occidentales. Si La Haya advierte a Israel y lo asocia al genocidio, está expresando el hartazgo de Europa por la política agresiva de Netanyahu y sus crímenes en Palestina.

La agresión gratuita a Gustavo Petro, uno de los líderes latinoamericanos que se ha ganado más respeto por su intervención en coloquios internacionales, no solo crea problemas con el gobierno de Colombia, sino también con los dos principales socios comerciales de Argentina: Brasil y China.

Para completar una semana de política internacional nefasta, el gobierno recibió el martes un informe de Naciones Unidad muy crítico del Protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich.

Tres relatores especiales de la ONU le exigieron al gobierno de Milei que “no imponga restricciones indebidas al derecho a la libertad de reunión pacífica”. Esta comunicación fue firmada por los relatores Clement Nyaletsossi Voule (Libertad de reunión pacífica y de asociación), Irene Khan (Promoción y Protección del derecho a la libertad de opinión y expresión) y Mary Lawlor (Situación de los defensores de Derechos Humanos).

Después de su bizarra intervención en Davos, Milei sigue dando muestras de que es un energúmeno que provoca risa o temor, pero nunca respeto. Y la canciller Mondino se ha convertido en una funcionaria cuya principal tarea es dar explicaciones o pedir disculpas por los exabruptos del presidente y su Ministra de Seguridad.