Fútbol rural

Fútbol rural

4Feb24 0 Por Miguel Ángel Luna

-Linda fue la que se armó en El Trigo- dijo Arturito, cuando la conversación se apagaba en el boliche, porque se habían terminado todos los temas.

– Algo escuché- dijo Maruco- parece que un partido de fútbol terminó a los tiros.

– ¿Qué pasó? El que sepa, que cuente- dijo el bolichero, que no le interesa el fútbol, pero sabe que si la conversación se prolonga se van a tomar otra copa.

Arturito, se hizo rogar un rato, pero al final contó. -La pica entre los equipos de Belloso y Estrugamou venía de lejos. En el partido que se jugó en Rosas hubo piñas y tres expulsados de cada lado. Pero viene de más atrás. La bronca fue porque alguien dijo en la Liga que había que desafiliar a Estrugamou porque ese pueblo no existe más. Ni boliche tiene… Y le echaron la culpa a los de Belloso-. Pero pudo haber sido cualquier envidioso, porque en los últimos dos años Estrugamou, le pasó el trapo a todos.

En ese punto la conversación se desvió un poco porque Ricardito se empezó a acordar del boliche de Urquiza, en Estrugamou, pero Arturito, al que no le gusta ser interrumpido, siguió con el relato: – Como el partido venia con pronostico fulero, se juntó mucha gente para ver que pasaba. Por las dudas la Liga lo puso de árbitro al Zorrino Giménez, que es el más pesado de todos. Un Castrilli. De entrada los llamó a los capitanes y les advirtió: ”A la primera patada se van afuera. Y no se hagan los guapos porque los saco a patadas en el culo de la cancha”.

-Y sí, el Zorrino es bravo, acotó Germinal. Y Arturito, siguió con el relato: – El partido empezó tranquilo, pero a los 35 minutos del primer tiempo, un delantero de Belloso que estaba tomando mate con el arquero rival, recibió un pase y convirtió el primer gol. Orsay clarito para todos los presentes, menos para el Zorrino que marco el centro de la cancha. Ahí se armó un amontonamiento de jugadores y empezaron los empujones, las puteadas y las patadas en los tobillos. Estaba para echarlos a todos, pero el Zorrino, actuó con mano blanda y echó a los dos mejores jugadores de Estrugamou, y a un lateral izquierdo de Belloso, que no paraba ni al colectivo-.

-Referí comprado- , sentencio Maruco.

– Eso fue lo que comentaba la gente del público, en el entretiempo, confirmo Arturito. – Y como suele suceder en estos casos, la paisanada independiente se volcó a favor del equipo más perjudicado. Y siguió con el relato: -En el segundo tiempo, y a pesar de contar con un jugador menos, el equipo de Estrugamou, alentado por el público, se lo llevó por delante al equipo rival. Los palos, un par de orsai mal cobrados, y la epopéyica actuación del arquero de Belloso, “La Pantera” Albino, impidieron el empate.  Pero a los 37 minutos del segundo tiempo, el puntero izquierdo de Estrugamou, “El Avestruz” Rodríguez, eludió al arquero y se disponía a empujar la pelota a la red cuando el defensor “Motosierra” Paniagua, lo derribó desde atrás con una patada descalificadora que le rompió tibia y peroné, con fractura expuesta. Cuando el Zorrino levantó la mano, los jugadores y el público pensaron que iba a decretar la inmediata expulsión del defensor y su reclusión perpetua en el penal de Alvear. Pero cobró jugada peligrosa. Ni le sacó una amarilla al agresor. Y allí se pudrío todo. Hubo trompadas, patadas en el suelo y al Zorrino lo corrieron con un cuchillo y no lo achuraron porque se refugió en la comisaria.

-¿Y los milicos, de que lado se pusieron?-, se interesó Germinal, que como todos saben le tiene tirria a la poli.

– Los milicos habían estado disfrutando pacíficamente del partido y como el resto del público, hinchando por el perjudicado equipo de Estrugamou, pero cuando llegó la orden de arriba de “aplicar el Protocolo” empezaron a repartir palos al primero que se les cruzara, poniendo especial hincapié en los que intentaban tomar fotos con sus celulares de esta histórica jornada. El informe policial dio cuenta de 14 detenidos, entre ellos un extranjero, el Rusito Pojlack, arquero titular de  Estrugamou y tractorista de los Lopez, que podría ser deportado, por agitador internacional-.

El boliche se quedó en silencio, después de tan detallado relato. Arturito no es de macanear, a lo sumo exagera.

El Pardo Ojeda, que sigue empeñado en confirmar que es pavote, tenía que decir la última palabra: – Y bueno, nos vamos ordenando. Se está restableciendo la autoridad.

Foto: Diario de Necochea.