El muro de los lamentos

El muro de los lamentos

8Feb24 0 Por Guillermo Cieza

Milei anunció hoy, que retirará la ley Omnibus del Congreso. Como dijera la filósofa popular, Moria Casán: “Si querés llorar, llorá”.

El llanto del presidente del bloque radical de la Cámara de diputados, Rodrigo De Loredo, por no haber podido aprobar la ley Omnibus, parecía sincero. Expresaba la frustración de un joven legislador que se despertaba del sueño de pasar a la historia, maniobrando para imponer una ley que cambiaría la Argentina (para mal). Pichetto, que es más viejo y cabrón, estaba enojado. Es consciente. que hasta para hacer maldades se necesita un equipo y un liderazgo positivo. Y la gestión de Milei ha conseguido el raro milagro de perder por docenas a aliados que siempre acompañaron a proyectos neoliberales. Primero fueron los popes de la CGT, después Lilita Carrió y la Coalición Cívica, enseguida buena parte de los radicales y finalmente el cordobesismo. La verdad es que verla votar contra un proyecto neoliberal a Paula Oliveto, o a Martín Tetáz es conmocionante. Milei lo hizo.

La noticia de la caída del proyecto de la Ley Omnibus sorprendió al presidente en un estado emocional alterado. El Muro de los Lamentos es un lugar sagrado del pueblo judío, donde se reza por la llegada de la era mesiánica, con la venida del mesías judío. Es comprensible el impacto para un hombre que se cree predestinado, con conexión directa con el número 1 (o sea Dios). Sus lágrimas son sinceras. Enterarse después que en la tierra, más precisamente en la Argentina, un grupo de diputados se había confabulado para jugarle una mala pasada, no podía motivar otra respuesta que una furia bíblica. Ya se encargará Karina de identificar al Judas y condenarlo. El ministro del interior, Guillermo Francos es el principal sospechoso, el segundo es Martín Menem.

Pero hay otros dolientes. El Consejo Agroindustrial Argentino que agrupa a las exportadoras agropecuarias, a las multinacionales proveedoras de insumos, a las bolsas de comercio, a los feedloteros, a los consignatarios de ganado y a la industria de las producciones agropecuarias, expresó su “profunda preocupación ante la falta de acuerdo legislativo entre los bloques de la Cámara de Diputados y la vuelta a comisión de la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos“. Agregó además que: “nuestro país necesita una ley que permita ir hacia una macroeconomía más estable, avanzando en las reformas necesarias que modernicen el marco normativo, desburocratizando y racionalizando al Estado Nacional, a la vez que proponga un perfil exportador a nuestra economía“.

También mostró su preocupación La Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), que manifestó la necesidad de construir “consensos que permitan avanzar con las reformas que necesita la economía evitando situaciones de incertidumbre que pueden tener impactos negativos en el desarrollo económico y social” .

Mauricio Macri, se sumó a la lista de los que se sintieron decepcionados: “Una vez más, como pasó durante mi gobierno entre 2015 y 2019, una parte de la política que decía estar comprometida con hacer una Argentina distinta, vota en contra al llegar al recinto. Impide, traba y retrocede“. Macri sabe que, por ahora, sigue mandando en el PRO, pero su acompañamiento a Milei le ha costado que Juntos por el Cambio se desarticule. Rodríguez Larreta, víctima de la politica macrista, no dejó pasar la oportunidad de tomar nota de esa situación, afirmando que “una nueva Argentina no se hace imponiendo, ni amenazando”.

El gobernador de Tucumán que rompió el bloque de Unión por la Patria para acompañar al  proyecto de la Ley Omnibus, también se mostró acongojado. Lamentó que la norma no haya sido aprobada, aclarando que: “La ley se cayó por motivos ajenos a nosotros” y volvió a ratificar su posición colaboracionista:  “Nosotros no vamos a hacer ni resistencia, ni a pintarnos la cara, ni a politizar con nadie. Nosotros vamos a defender los intereses del tucumano”. La posición en que quedó el mandatario tucumano es realmente grave. Está siendo acusado por sus pares gobernadores de haber cometido la más vergonzosa de las traiciones: la traición gratuita.

La lista de diputados traidores y leales difundida por el presidente, dejó muy expuestos a los muy elogiados por el gobierno: Rodrigo de Loredo y Miguel Angel Pichetto. El repaso de esa lista demuestra que todos sus esfuerzos colaboracionistas no fueron acompañados por la mayoría de los integrantes de los bloques que decían representar.

A pesar de las felicitaciones por haber contribuido a frenar la Ley, en filas del peronismo se lamentan que faltó la declaración de dirigentes nacionales contra la iniciativa legislativa, salvo Kicillof, y también faltó acompañamiento desde la calle, en las movilizaciones que protagonizaron las asambleas y la izquierda.  En el recinto y fuera de él, hubo algunas actuaciones como la de la diputada Julia Estrada, que sobresalieron, pero no faltaron los diputados que prefirieron pasar desapercibidos. Las declaraciones de Máximo Kirchner, asociando a los que protestaban afuera, contra la ley, con los que supuestamente le tiraron piedras y “bombitas trazadoras” al despacho de su madre, volvieron a exponerlo como un pésimo declarante. En política es recomendable que el que no conoce, no hable. Y, mucho menos, que trate de sacar partido de una situación que no entiende. Los partidarios del “desensillar hasta que aclare”, se perdieron una oportunidad histórica, aunque algunos no tienen pudor para ir a posar en la foto de la victoria.

Volviendo a las decisiones políticas de Milei y La Libertad Avanza. Dicen que en un partido de fútbol, cuando van 30 minutos del primer tiempo y ya nos comimos tres pepas, lo más aconsejable es parar la pelota y tratar de llegar al entretiempo, para poder planificar cómo se revierte ese resultado.  En política, las reacciones en caliente, en un contexto adverso, suelen ser desafortunadas.

Algo de esto le está pasando a Milei que, desbocado, sigue sumando agravios y enemigos. También a sus “estrategas” a los que no se les ocurrió mejor idea que sanar la herida de la derrota de la Ley Omnibus, intentando derogar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Como ya les dijo Pichetto: “Les encanta seguir perdiendo”.  

Foto: El chavo del 8.